miércoles, 15 de enero de 2014

Blind Guardian – Battalions Of Fear [1988]

Blind Guardian es un grupo de power metal alemán, formado a mediados de los años 80s bajo el nombre de “Lucifer´s Heritage” es aquí donde sacan su primer demo, que pasó inadvertido hasta el lanzamiento de “Battalions Of Fear” la banda se ha mantenido fiel a un sonido herético y con grandes demostraciones de power metal de muy alta calidad. 


Para esta altura la banda estaría conformada por: Hansi Kürsch, vocalista y bajista; André Olbrich, guitarrista y coros; Marcus Siepen, guitarrista y coros, y por último, Thomas thomen Stauch en la batería.  La banda siempre se caracterizó por un estilo de power metal tan bien ejecutado, que ha sido nombrada como pilar fundamental de la creación del “Power Metal” lo que vendría tornando más tarde como un género sacado del heavy, con retoques más melódicos, aunando en la influencia primeriza del thrash horadando con esa velocidad tan característica, en el mismo sub-estilo.

¿Qué nos presenta la banda para este trabajo? Antes que nada, para tratar de referenciar su sonido, hay que buscar un poquito por los coetáneos más influyentes, como por ejemplo: su hermano Helloween. Muchos la recordaran por trabajos con el señor Kiske, otros con el virtuoso Hansen, y otros con el no muy afectuoso Deris. Pero, esa disputa queda para los melancólicos.  Helloween, como bien hemos dicho, fue la principal influencia para los Bardos para la creación de su primer álbum, éste sonido utilizado aquí, en Battalions, nos resulta muy similar a ese espectacular “Walls Of Jericho” Con ese sonido tan primitivo y macarro.

Battalions Of Fear es una mecha macabra del prematuro thrash, unos cuantos despuntes de él, y una combinación con el heavy melódico de la NWOBHM a toda carga. Estos fueron casi cruciales para la formación del género, debió a la unión de componentes, ya que la perfecta receta tenía que nacer de géneros tan hermanados, como así, guardando diferencias notables entre sí. El heavy más bombástico y el Thrash más cruento, barroso y tratando de hacer todo, todo menos parecer escueto simplón “mimetista” para una simbiosis intachable.

Los teutones llevaron esos riffs veloces, tanto como melódicos y excepcionales, con una buena dosis de metal rejuvenecedor, de mala producción, pero con tanto poderío, que vendría a partir a cualquier trozo de madera enrarecida, dura y tosca, que se hiciera pasar por centinela de escucha ruda.

Blind Guardian, en una forma de epopeya “odisiaca”  estalla con riffeos a toda maquina, junto con una batería, igual que la guitarra, a toda velocidad irrumpe en los parajes melódicos y astrales de André Y Marcus. Una combinación inequívoca de cómo tocar música ruda siendo melódica y llegadora. Aunque en un principio se dio de ponerle “Speed metal” a este estilo. Sin lugar a dudas es una música rápida, pero como buen escéptico, creo que esta connotación sería más bien un “Recurso” o “Agregado” a su música.

Sí existiese un Speed metal, como género absoluto, no como recurso, perdería su intimidad como música pesada, o ligera, como sea en el metal. Quiero decir, el metal la mayoría de veces es rápido, o busca serlo desesperante, quitarle esa naturaleza y cambiarla por un “género” o “casilla” sería como quitarle a Judas Priest su importancia al heavy metal y claudicarla para el Speed metal, así como Iron Maiden, Accept, Saxon y Motorhead, su música siempre fue rápida, porque su interioridad permanecía de ésta tendencia. No niego el talento de la rapidez, pero la rapidez está en el metal, es como llamar “Metal Metal” al “Metal” jajajaj

Como seguíamos diciendo, Guardian trabaja muy bien estos estilos para ir variando su música. Y eso lo hace perfecto, un resolución en cada instrumento, tremenda. Un ambiente, sin llegar a tanta reducción musical o una madurez intacta; eran muy jóvenes, pero a pesar de esa “efeba etapa”, cualquiera banda madre puede ocultar su cabeza en la tierra como una avestruz, con tal de ocultar su debut, pero Blind Guardian puede estar orgulloso de no terne que enterrarse vivo por una puerilidad; disco que demuestra un talento primerizo.

Los solos de guitarras buscando el mesianismo, la pomposidad y la inverosímil ejecución sincrónica y milimétrica; Cuán costosa y deliberamente complicada puede ser llevarle la pista a ese estilo de requintos, trazados con una habilidad de todo un “Guitar Master” Observen su técnica, para ese entonces era increíble ver gente tan diestra en la guitarra que salía a borbotones; sí, unos cuantos peludos que se hacían llamar músicos, y no resultaron serlo, porque desde la etapa embrionaria traían su incontestable etiqueta de “Riffs/Cuchillo/GuitarMan”

Hansi cuanta con una amplia gama de “timbres” o rangos, basados en florituras permutaciones: van asediando a los bosques del Tolkien, para otros amacizar los escrupulosos detalles balísticos de Ronald Reagan. (Chequen algo de sus letras, están bien interesantes) Además agregar, la influencia lirica del señor de los anillos. Para aquellos que tengan algunas dudas, hablo sobre el libro, ya que la trilogía es mucho después de la banda.

Más de alguno ha escuchado esos himnos espartanos, sería una buena excusa para ir bajándose el álbum de los bardos. En fin, es un disco rockerón, papá! Sin nada de desprecios, porque hay para todos los gustos: hay fases lúdicas, pasaderas, otras colmadas de virtuosismo, tal vez, unas más cargadonas, pero todas, muy buenas y disfrutables para cualquier seguidor de “La metalica music” Descárguense, ¿o me descargo sobre ustedes?  De todos modos lo haré, los cagaré.






Nota: un 8.5 estreñido, pero con ganas de matarte a cagadas. Cuando salga, veras el demonio café sobre ti, pelmazo, y olerás a MIERDA!



Publicado Por: Albert Spaggiari

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