lunes, 25 de agosto de 2014

Krzysztof Kieslowski - Tres Colores: Azul [1993]



En muchos países el color Azul, es una simple sustancia pintoresca para decorar con otros colores. En otros aspectos significa la inteligencia o la madurez. Pero mejor significado no se le puede hallar entre los recuerdos y los pensamientos entremezclados con el susodicho color, al citar a Francia, que embellece su bandera con Tres Colores: Azul, Blanco y Rojo (Libertad, Igualdad y Fraternidad). El cine se ha encargado de emplear los ideales de este país a través de demostraciones graficas de lo que representan los tres lemas, que a lo mejor no sea en un trasfondo político como muchos pensarán, pero se utiliza como una de las herramientas factibles para mejorar o aclarar nuestras dudas sobre la vida misma.

Bleu, Blue o Azul, sería el primer peldaño de la bandera, donde embarga el concepto de Libertad. ¿Quien se encargará de difícil labor cinematográfica de filmar una de las interpretaciones de más carga existencial? Nada más y nada menos que en tierras polacas: Krzysztof Kiewsloski, un director que cierra su filmografía dejando un testamento para el mundo: Trois Couleurs, una trilogía de a mediados de los 90s de habla francesa donde enseña el tridente alegórico: Bleu, Blanc y Rouge. Según el director su retirada fue causada porque dejo claro lo que quería decir al mundo con sus ultimas 3 obras.

Y para comenzar a probar el pan, cortamos el primer listón con Azul: Una trama sencilla de una pérdida de dos seres amados en un choque automovilístico, donde la sobreviviente Julie (Juliette Binoche) carga con el sufrimiento de las perdidas de su hija de 5 años y de su esposo Patrice, un celebre compositor de música clásica. La protagonista para deshacerse de la dolencia, primero intenta suicidarse pero ve que la única opción es despojarse de cualquier elemento que haga recordarle su vida pasada, solo conservando una lámpara azul. El fin de Julie es empezar una nueva vida donde no tenga obligaciones ni compromisos, con la búsqueda de la libertad. He ahí, cuando se sumerge un complejo estudio psicológico sobre la libertad individual. Lo que hace que este film se convierta en una mixtura de sencillez y complejidad a la vez.

El ritmo que cunde a enredar al espectador a disolverse en la cinta, es cuando el pasado de Julie Vignon retorna con una sinfonía inacabada y cuando desenmascara a su difunto esposo al hallar que tenía una amante que espera un hijo de él. Olivier, que era un ayudante de Patrice es un componente que influye en la vida de Julie, al enamorarse de ella. Estos aspectos serían los “nudos” que contiene el largometraje, porque todo está armonizado con una naturaleza y simplicidad silenciosa que no es apta para fans de Robocop, Godzilla o Rambo. Una obra que no se necesita mucho tiempo en escribir de qué trata, si no de lo que representa con una serie de imágenes y escenas con una gran carga simbólica que empapa la temática que busca nuestra actriz que acopla en sus ojos la tristeza que experimentó, la mencionada y añorada: Libertad.

Cabe resaltar el constante trasfondo de dos componentes elementales que sirven para dar coherencia a la historia: 1. El color Azul siempre presente como signo vital del indeleble recuerdo de sus días como madre. Y 2. La música, ya sea por el intento de Olivier y Juliette por acabar la sinfonía con los derechos correspondidos o la banda sonora de Preisner que impregna en unos cortes de fondo totalmente negros, para la imprevisible respuesta de la actriz principal. Ambas referencias, son puntos álgidos de la obra porque recorre toda su extensión con el dolor concurrente hacia el papelazo de Binoche que le queda exacta la talla para exponer las cualidades de la protagonista que interpreta, Kiewsloski apunta hacia la indicada y ella no falla.

Los efectos ultra-irreales, diálogos y escenas memorables no se plasman en Bleu, porque la belleza radica en la sutileza de las simples acciones realistas. Como dije anteriormente: Es silenciosa y filosófica. Con el objetivo de dar un mensaje, nos da varios, y es que es innegable que la elaboración técnica y los actos que se ejecutan con semejantes detalles minuciosos ad hoc a la libertad, nos confundan o nos tratan de repetir la temática por medio de efigies de manera consiente e inconscientemente a cualquier percepción humana. Aunque eso sí, necesitas estar en un ánimo acorde a la pantalla y no tener en tu cabeza: “Lo que la vida me robó”, “Mi Corazón es tuyo”, “El Color de la Pasión”, “La Patrona”, “La Gata” o sino, te va parecer un somnífero o sedante de buena marca.

Para finalizar mi observación al respecto, incorporo lo que es para mí, Primero: El mejor guion de la cinta, que es cuando Julie visita a su mamá, donde Kiewsloski hace una fuerte critica a la tecnología mostrando unos ancianos practicando un nuevo deporte y la madre con alzheimer fascinada con la televisión, cada quien juzgue por su lado a lo que quiere referirse. El dialogo es aún mejor y resume la meta de Julie:

 Julie:"¿Sabes?, antes era feliz, los quería y ellos me querían. ¿Mamá me escuchas?"
Madre de Julie: "Te escucho Marie-France."
Julie:"Ahora me he dado cuenta de que sólo voy a hacer una cosa, NADA. Ni más posesiones, ni más recuerdos, mi amigos, amores o ataduras; no son más que trampas."

Luego quiero aclarar lo Segundo: La mejor escena en mi opinión, donde nuevamente las imágenes dicen más que mil pajoleras palabras, que es cuando Julie al visitar su cafetería cercana, siempre ve a un vago que toca la flauta en el piso con unas notas que hacen recordar a su marido, en una ocasión ve nuevamente al vago, pero está vez se veía claramente como lo dejaban en auto, saliendo él feliz y por su propia cuenta a tocar en la cera. Julie aprovecha la ocasión y le dice que de dónde aprendió a tocar esa tonada y él le dice que inventa muchas cosas, le gusta tocar. Más claro el ejemplo de la libertad, de hacer las cosas que te gusten sin ataduras, no puede existir.

Y la terminal observación y afirmación absoluta e incontestable que quiero exhibir, es el hecho de que los ojos de tristeza de Juliette Binoche son penetrantes y si me reitero varias ocasiones mencionándola es debido a tan majestuoso papel que tuvo que echarse sin molestias. Impresionante la claridad de sufrimiento, seriedad, tristeza y honestidad que expone. Todo complementado sin llegar a la burda o absurda solución lacrimógena que nos dan como el pan de cada día en las Melodramas para señoritas de lágrimas fáciles.

No quiero extenderme y puntualizar con mala calaña, por lo tanto cierro mi deber como vidente aficionado al arte grafico, al ver que solo se necesitan unas cuantas imágenes de “Tres Colores: Azul”, para saber por tu propia cuenta la magnitud de esta obra de la que estoy tratando de presentar como lo que es: Un Diamante Imprescindible del Cine. Donde en lo alto y ancho de la película hace frente a una de las mejores definiciones de lo que la franja izquierda de Francia representa: LIBERTAD, no solo en su nación, en todo el mundo. Solo al ver este fruto innegociable del prodigioso cine de Calidad, no te olvidarás del nombre del Maestro Polaco: Krzysztof Kieslowski y aún falta más, eh!




Nota: 9.5


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


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