miércoles, 18 de diciembre de 2013

Little Walter - Hate To See You Go [1969]

La comidita ya esta bien servida!!!

Marion Jacobs, mejor conocido por Little Walter, fue un armonicista, cantante y guitarrista de Blues. Nacido el 1 de Mayo en la Luisiana de 1930, en pocas palabras en U.S.A. Además de atribuirle como una de las principales figuras en construir el Chicago Blues.




La Gringolandia logra y saca la panza llena de pelos, pelos robustos y enrollados. De los cuales casi todo el mundo acostumbra ver y que mucho se parten la espalda por lamerlos. Allá por los años de los años, antes de que los alienígenas pusieran las cuerdas de acero, en una época remota, en que sudaban las influencias de muchos en la actualidad, de la que casi todo el mundo habla y nadie le da el botón “ON” a sus sucias orejotas de troll para ponerle atención. Sí, mi señor, hablo del buen carbón del Blues.

Un joven músico problemático que toca su armónica entre los 8 o 12 años en las calles, llegando hasta Chicago, se lleva la sorpresa de su vida cuando se encuentra unos Bluesmen de Talla; Sonny Boy Williamson II, Sunnyland Slim y Robert Lockwood Jr. De esta manera, Walter a su temprana edad de 15 años, logra desarrollar y lustrar una habilidad con la armónica en 1945.

El estrellato de su trayectoria seria a finales de la década 40, afilando sus dientes en compañía del grupo de Muddy Waters, que muchos en la actualidad la mencionan como “La mejor agrupación del Blues” (Mayor información, investigar los implicados de Walter), permaneciendo hasta 1952, la fecha en que su Single: “Juke” rompe el cielo y hace voltear las miradas a un tipejo joven que proyecta su carrera solista. Pero que nunca pudo grabar un material de larga duración. Solamente sencillos alrededor de la época, debido a su corta vida y poca confianza que tenían las discográficas.

Cheker Records, así como lo ven, la mítica disquera que echo a brillar las escenas Jazzisticas, Funkeras, Bluseras y todo el fruto que crecía en esos tiempos. La misma que no dio para el “Pequeño Walter” un disquete. Esa que afortunadamente saco con guante de oro las canciones compuestas, un año más tarde de la muerte del armonicista.

Esa recopilación de 15 tracks se lanzo en 1969 (si no es así, pues...Tome información adulterada), Titulillo con olor a juego de palabras que le hacen homenaje a la actitud y personalidad que tenía; “Hate To See You Go”, “Odio que te Vayas”. Sin tanto pedo y sin tanto guacamole que moler, les escupiré el recopilado.

Guitarra, Piano, Bajo, Batería y el redondo: La Armónica. Esos son los componentes que trae el full y que no tengo ni idea de los miembros de apoyo por ser de distintos añotes. Pero sin tanto B.B King que se mire por telescopio o por el “Pequeño Richard” del Rock And Roll, se les ha ido por la factura, otro pequeñín. Anoten con plumilla: LITTLE WALTER y en mayúsculas hijos de puta.

En él, las tres facetas compositivas hacen cargo, para parir un Blues corto, sin molestia y de mucha carga eléctrica. En cada segmento se sudan gotas gordas de aceitosa voz con el tono que mezcla y bate los fraseos cortos que suspiran sentimientos de dolor y que llevan en sí una sobrecargada melodía que hace rimar y terminar con excelencia los tempos lentos que procrean de sostén la batería y el Bajo, dando una rítmica que sigue las riendas vocales.

¿Que es lo impresionante? Directo y enchufado, a los 25 años de gloria absoluta de lo que vendría siendo la envidia de todo dientudo que compre una armónica, llevándolo así hasta este sujeto. Las notas, las improvisaciones, la habilidad, la destreza y esa energía de crear composiciones inigualables a esos haberes, hizo que Jacobs déjese de llamarse de ese modo, hizo una revolución total en un instrumento que él eligió experimentar más a fondo. En pocas palabras y poniéndose fanático, diría que el Pequeño es con la armónica, lo que es Hendrix con la guitarra. Entendieron Cejudos?

Voces despreocupadas de comienzo, pianos y teclados a la vez, una balanza de bajillo duro y blando agarrado de la mano del baquetero, unas cuerdas agudas y finas de guitarra del mismo autor vocal y repleto de solos e instrumentaciones de gran balance y de técnica del instrumento de viento-madera, ese que hace ver una tuba como un triangulo en un despegue de la NASA, ese que aborda la amplitud que puede causar una guitarra, ese lleno de versatilidad y alma que adorna las letras de las cuerdas de Marion, que expiran por su boca un ambiente y una serenidad en lo que hace.

Las tres habilidades que puede causar el jovencillo son una ficha bien colocada en cada pista, sin aburrirte y sin pretextos, en menos de 3 minutos amplifica el viento que sopla como un elefante esquizofrénico, una guitarra que alterna los sonidos y la vocal cómodamente terrenal a la utilización de practicas 100% Bluseras. De eso, el infravalorado Walter saca jugo con pulpa creativa y de soporte a las secciones rítmicas y a los coros.

Un semejante como este, no lo vas a ver muchas veces y eso sin mencionar los elogios de sus amigos, premios que tuvo, anécdotas y toda esa clase de alabanza de sobra, aparte de la antes escrita. El tipo y su mente a otro mundo, expreso al pie de la letra en cada línea que termine en “Baby” con una mayor parte en solos en cada canción y volver a una formula hecha sin adornar 10 minutos de magia, y bla, bla, bla. No, sencillo, crudo y hasta bailable con toda la emoción de hacer algo suyo y sentirlo.

Prometedor hasta en las calcetas del Buda y eso ni que se diga del material que pudo hacer y nos hacemos la ilusión con este componente de 15 canciones de derivadas experiencias de cambiantes ritmos lentos y sujetos a la movilidad de agitar la Coca-Cola con el pie lleno de arena y que no hace falta redundar y proclamar la descarga a Little Walter. Un As de la armónica y del Blues.




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Nota: 8.7


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


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