domingo, 22 de diciembre de 2013

Junior Wells – It´s My life, Baby [1966]

Qué hay mis muchachones adictos a la cafeína barata? Pues, ni más ni menos que hoy nos cae el porrazo de incertidumbre y díscola ambición sobre como terminara el especial de bluesito. Bueno sin más preámbulos, en este chucho y maloliente domingo, les traigo un poquito de salsa picante y jalapeño chili combo picoso y ardoroso para aquellos que están a punto de perder los tímpanos por escuchar orquestas a las 5 de la mañana y bailar con el guacamayo del vecino de lunar canceroso de la par.


Para esas cotidianas aflicciones, señor y caballo, le tengo la cura, el remedio perfecto para los hongos y el malhumor, un poco de Junior Wells… bluesesito de mediados de los 60s, ya cuando el esqueleto B.B. King se regurgitaba por los venideros 70s, aun había mara fajándose y gastándose su lanita en conseguir un éxito a lo Open English … a grabar y rodar el tamal desvencijado y desecho por el viaje y largo camino desde oriente a poniente. Negro simpático de boina característica con holgados trajes y una voz quejumbrosa y desecha, Wells era el apadrinado de gente como Muddy, 

Little Walter Mercado y esa gente de marte o chicago, lo que sea, endiosarores endosados.
Junior emigra desde su natal Arkansas, para caer en la olla metálica de ornamentación rupestre y clavijera del bluesito, Chicago, de lo que mas tarde surgía una horda de enfadados raperos a tirar virtud, caca y otras hierbas (No yerba) en fin, lugar de paradisiacos y cosiacas sueños frustrados, donde gente se quedo sin sustento por aventarse de reveces a la música, penosos casos donde muchos tuvieron que caer en la mendicidad y no trascender más allá. Junior le tocó la suerte del duende patudo y narizón, el duendón de la maleta roja y billetes agrestes. No fama, pero sí el reconocimientos en su séquito y selecto publico “oído fino”, pasen adelantes señores snobs, que ustedes también tienen mucho que ver aquí, no olviden el catalejo y la leontina, el libro metafísico de bolsillo y las chucherías de trajes negros apinguinados.

Como decía, don Junior, fue un cafre tocando en distintas ocasiones con los Stones, ya que su tardía aparición en el mundillo “Blues-Blues” le dejó una camada de jóvenes más violentos e iconoclastas que ya estaban aventándole mucha destreza al blues, jóvenes ingleses que postergarían el sonido blues hacía otros lindes. Don junior tuvo ese factor sorpresa y musicalmente génico que lo convirtió en un músico contemporáneo con algo que expresar más allá del típico y austero blues de principios de los 50s.

¡Es mi vida, bebe! (It´s My life, baby) no se dejen convencer por el titulo Madonna-Michael Jackson vs Bon jovi. En resumidas cuentas, en este albumnotete, tenemos buenos minuendos (Resta) del blues de antaño, aunque minúsculo como una pulga. Pero, antes de que se me alebresten, debo advertirles, para todos aquellos “Megalómanos ortodoxos reprimidos radicales” (Aquí siempre habrá espacio para ellos) que el álbum en sí, tiene varias cosillas distintas, como por ejemplo: 1 – las canciones están intercaladas, esto quiero decir que hay algunas canciones grabadas en vivo y otras de estudio, para ser más detallista las primeras dos y unas tres canciones al final. 2 – en algunas pistas, aunque cuenten con una buena calidad (320kbps papá) no se escuchen del todo refinas como una de estudio, y no quiero verme en la penosa situación (Porque ya estás grandecito y con bigote de albañil y jeans de manufacturero) de explicar eso.

Ya si eres muy quisquilloso sigue escuchando los gases contenidos de Rush. Bueno, pasemos al otro punto.

Debo de admitir que todo cabe y se juega en una experiencia personal a la hora de escuchar un álbum, y no hay receta ni privilegios áuricos en la escucha independiente de cada álbum (Eso sí, si solo escuchas rolas de relieve, dale, anda compra unas bolsitas con zapote y leche) pero, lo que s i es necesario es escucharlo varias y detenidas veces para tratar de entender el concepto musical y lirico del álbum. Y lo digo porque a veces podemos decir que tan horrendo es un disco por su primera impresión, ya a las vueltas, hallamos esa sabrosura. Así, que para aquellos, paciencia, no se pierde el tiempo, se gane música, recuerden.

Bueno, ya basta de darnos aires congelados de charamusca, vayamos a la reseña de una puta vez.
Blues dicharachero de ritmos bailones y “Swings” acoplados a una dinámica aparentemente aburridona, pero con un carisma impecable. Semilla de un blues con experiencia y sin faltas de ortografía con la tinta de la vena musical. Hay divertidas partes rítmicas, como cambios lentos y pasmosos, algo fangosos y de un poquito más de atención para el escucha novel del blues (Como yo). Como siempre tenemos harmónica, piano, guitarra eléctrica, un bajo gordo, y una voz llena de vigor y entusiasmo. Tenemos algo de Shake Shake… algo de movedizos y parpadeantes ritmos innatos de Wells (Hago referencia Shake it baby, donde el Junior de boina nos sorprende con repentinos aplausos EN ESTUDIO, es como cantarte el feliz cumpleaños a ti mismo…. Qué espontaneidad)

Lo que me gusta es que por primera vez, ¿quieren ofenderse oféndanse perros? No hay estallos histéricos saturados de sólo un elemento sonoro… pellizcamos, por veces, ese sistema de composición en ritmos y cortes  (El metal aún estaba dormido, pero la pequeña reminiscencia se palpan en gotitas de blues como este tipo) muy fecundado por el rock y el sacro santo metal. (Hey, ¿Por qué alabas tanto el metal? Ubiquémonos. Cállese perro, conozca sus orígenes y no venga a sermonear, “monsergoso” imbécil vagabundo de manos sucias)

El vaivén se junta con solos exquisitos, como tenía tiempos de no oírlos con esa cadencia perfecta, de esa guitarrita eléctrica. Blues que se disfruta tanto en grosura, delicadez y vivacidad. Me gusta ele estilo de composición del negrín de boina jocosa. La producción es rescatable e incrementa de menara sustancial los valores cualitativos (Dada la época, ¿no?) También los solos y interceptantes vs… con guitarra, harmónica y teclados menos excitados.

El disco, quizá por su formato debe estar considerado un semi-en vivo. Pero, con una recopilación de temas rejuvenecidos y certeros. Portada, basura, como muchas (Entiende el concepto amigo. “Chúpala, idiota”) ¿letras? Ni verga, que hable de osos polares apareándose si quiere (Desventuras, desamores, desaires y otras especias frito lays) no me interesa de lo que hable, aunque ya sé por donde se orienta. ¿Imprescindible? No viejazo, aquí te dejo la mejor rola, para mí, para que te vayas cerrando la bragueta que la tenes llena de estiércol: I Got A

¿Más canciones a destacar? Para que, sí te gusta la de arriba ya sabes, me entendes, va? Bueno, perrote gordo, te bajas el álbum o te cae un sicario armado hasta los dientes: con esas balas que se pueden usar dos veces, y con ese lingote de municiones mexicanas y con bazucas cafés verduzca a lo Gta San Andreas. En fin, disco, bueno, para echarse en el sofá y rascarse los pies hongosos y soportar el calor africana de mediodía y el mordedor dolor de espalda por cargar bultos ajenos y que te agarren como cholerin.
Bueno, compa, te dejo, que voy a ir a traer las torillas donde marta. Ya, sin tanta pendejada. Bájense el álbum.






Nota: 8.0 rozando el abismo y si te caes te pongo un cinco




Publicado Por: Albert Spaggiari.

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