jueves, 15 de junio de 2017

Soundgarden - Superunknown [1994]





¿Qué tranzan, mis cerdas celulíticas?

 Reanudamos el blog desde su letargo, para aderezar sus horrendos tímpanos de un género que pone en duda su existencia a todo aquel que lo escucha: El Grunge. Y para no ahondar mucho en la definición y debate de este “subgénero”, solo diré que tras 20 años, no hay más truco de parte de la grandeza, que la misma que lo respalda. Llegando a esa conclusión, el Rock/Metal que se fecundó y procreó en Seattle, con la estética de unos jóvenes rebeldes que vestían como vagabundos y que en sus letras profesaban un sentimiento deprimente con una actitud punk, tienen una originalidad igual al aguacate, pero una sazón y grandeza subjetiva.

De ese panal de corrientes subterráneas que rechazaban la posición de estrellas de rock, que saltaron a la vista de todos los escueleros que vivieron los 90s. Salieron las renombradas, elogiadas y loadas bandas que hoy todos conocemos. Y hoy toca hacer rememorar a varios lectores con un grupo del denominado Grunge: Los “virtuosos del género”, los pesados con tufillo Sabbath/Zeppelin, los del “Superdesconocido”. Efectivamente: Soundgarden.

Allá por Abril de 1994, Chris Cornell y sus colegas, verían 2 acontecimientos que posiblemente marcaron a todos los del movimiento. 1- La muerte y post-mitificación de Kurt Cobain, y 2- la publicación del “Superunknown”. Ambos en el mismo mes. Pero a Soundgarden le llovió un destino distinto: La supuesta culminación de un Grunge que acababa de perder a uno de sus exponentes más claves. Y como si la vida no fuera irónica, Cornell tuvo hace pocos meses el mismo destino que el vetusto cadáver del compa. Ambos, glorificados después de sus suicidios…

Entendiendo el contexto que lo rodea, entramos en materia musical, empezamos a descascarar el cuarto material, nos acercamos a una larga caminata a un minutaje de 1:13 minutos del Hard Rock más puro que el culo sucio de un mono araña. Con una fórmula evidente a primeras escuchas: Canciones que rondan los 5 minutos, que están cargadas de una densidad heredada (ya hasta aburre nombrar a los mismos) de Sabbath, con Riffazos de plomo de Kim Thayil, y principalmente, la voz de Cornell que en sus tiradas más furiosas recuerda bastante a Robert Plant.

En construcción de detalles, voy a omitir las largas y descriptivas redacciones de cada track. Por una clara razón: Desde “Let My Drown” hasta “Like Suicide” vemos lo mismo. Y siendo 16 canciones, nos topamos desde momentos semi-lúgubres con canciones como: “4th Of July” o “Fell On Black Days”, que son oscuras y deliciosas. En tramados semi-psicodelicos: “Head Down” o “Half”. Y por último, los hits o los cansinos cortes que repiten varias veces las 4 notas pesadas, una variación por aquí y acuyá, y el estribillo, como por ejemplo: “Mailman” o el híper-tedioso “Black Hole Sun”(que cada vez que lo escucho, me parece de 10 minutos).

¿Más virtuosos que sus compinches?,  Sí, se hace notar mucho el sonido de cada instrumento, desde un Bajo casi Doom, un espléndido tono que toma la Guitarra convergiendo tonalidades densas y nítidas en tramos entretenidos, Una claridad en Cameron en las batacas, y un más que capacitado vocalista que se esfuerza más en entonar que gritar como adolescente cerote. Pues, podríamos afirmarlo, siempre y cuando dentro de su “género”, de lo contrario terminan sodomizados y sangrados del ano si se los ve igual que un Tool, por ejemplo.

 Sin embargo, aún en su notable capacidad instrumental, en este “Superunknown” se rige a las cualidades del Grunge: ser directos. De este modo, con una hora encima, me parece que la creatividad está fatigada a la mitad del álbum. Puesto que musicalmente son casi planos. Y entendiéndolos de esa forma, lo que uno destaca del álbum, son principalmente, momentos álgidos del grupo; un ejemplo de ello es “Fell On Black Days”, donde la voz de Chris Cornell con la melodía que se trabaja es la única canción que puedo disfrutar cada segundo hasta su final.

En conclusión, un disco con fuerza y melodía en abundancia, con una dinámica en el tracklist sobresaliente; pero con el PERO de tener una mecánica exhaustiva, pero que quiera o no, predomina la aglutinación de ávidos tramos del álbum que valen más que el oro puro.  

 No me lo vengan a tratar como el pionero de algo, porque de ser así, rastreo tu IP, y mando a un sicario para que te rebane hijo de puta traumado. La importancia es muy aparte de tus gustos, y eso es de tenerlo en claro cuando se trata a un “Superunknown” vestido como un Dios, cuando las cosas no son así. Y cuando entramos en gustos, bienvenido sea…

Quedan advertidos, castrado todo aquel que se haga el pendejo.

Disco Disfrutable, sin más.

Descanse en paz, y no en mierda, Chris Cornell (1964 - 2017)






Nota: 7.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


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