martes, 10 de diciembre de 2013

Mariza – Terra [2008]

Marisa Dos Reis Nunes o mejor y simplemente conocida como “Mariza” es una joven cantante de fado urbano, muy popular y de una pequeña y rica trayectoria que la ha consolidado paso por paso en el fado contemporáneo y en su nata y pequeña Lisboseta, cuna del fado. Para aquellos que aún no tienen idea de lo que significa “Fado”, pues para ser pragmáticos y entender mejor, simplemente es un folclor portugués nacido en el Siglo XlX, tomando cuerpo en el XX y hasta hoy en día con una pequeña relevancia a nivel mundial y un reconocimiento escaso entre nosotros los escuchas.


Mariza creció escuchando Fado en la antigua Lourenço Marques, hoy en día Maputo, en aquellas épocas provincia portuguesa en Mozambique. Donde al igual que muchos jóvenes de su edad rechazaban el fado por ser asociado a con “La Dictadura de Salazar” sin embargo nadie quería verse interesado por esos temas de carácter político superficialmente. Véase en artistas como “Amalia Rodríguez” donde desde el día de su muerte ha gestado en Portugal una generación de jóvenes Fadistas, en homenaje a la una la “Patriarca del fado” exactamente por 1999 es donde despeja la carrera de “Mariza” y culmina un legado casi prehistórico y por añadidura, casi obligatoria para cualquiera Fadista: “El de Amalia”

La joven muchacha no de la noche a la mañana se aficiono por ese estilo de música folclórica, que como muchos de sus interpretes y portadores al género, han aseverado y añadido: “El fado es una música nostálgica, debes de sentir la nostalgia para hacer fado, de lo contario no lo asimilaras” y el destino de Mariza se vio envuelto en pequeños viejas a Brasil, donde su pasión el Fado crecería muchísimo más que en su natal Lisboseta, descubriendo una cantidad de valores e ideas que iban inherentemente con ella. Así, de este modo, es donde Mariza recapitula el fado tradicional en sus primeros trabajos, por las pocas cancioncillas que me he puesto a oír, y ha si se consolida como una artista hogareña y comprometida con lo que hace. (Para saber más de la peculiar peloncilla busquen algunos documentales y conciertos que realizó y sigue realizando, por allí se darán cuenta de muchas cosas que aquí dejaremos pasar y lo interesante que puede llegar a ser una música extraña y denostada parcialmente)

Pero, ya entrando de lleno con el álbum, vayamos a este disco. Sin embargo “Terra” se diferencia de sus antecesoras producciones en el sentido de la readaptación y matices de inventiva con una propuesta, no únicamente tradicional o prosaica, sino incorporando algunos escasos y relativos elementos de R&B, con un estilo de trova bohemia española y algo de apacibles y tenues tamboriles “congueros”, uno que otro piano más nostálgico y más de algún instrumento de viento. Pero, eso sí, todo cargado de una aura sentimental, preocupada, nostálgica, tremebunda, plomiza, desgarbada, reflexiva, lustrosa, lacrimosa… y todos los adjetivos encarnados a la tristeza y halos de nostálgicos recuerdos.

No es que sea música despechada, o con un sentido que nos invite a estar tristes todo el tiempo, pero lo que conlleva la fineza y hermosura de este tipo de música es su gran sensación de cavilaciones, y sentarnos y pensar en cosas escurridizas, que no siempre podemos detenernos a evocar. Es allí cuando esos sentimientos de añoranza vuelven y creo que el Fado los trae muy impregnado en su ADN, y cargando con sus canticos sensibles y tenues una base emocional gigantesca y equiparable a tocarnos desde en el fondo, aquellas cosas de gran importancia personal. Una experiencia muy subjetiva, claro, es distinta.

También, lo que puedo resaltar con una gran seguridad, es que la música a pesar de solo maniobrar con pocos sonidos distintos, mantiene las características y los cánones del género. No es que aquí se haya creado una especie de hibrido o algo parecido: sólo es un Fado más moderno, más adecuado a nuestras épocas y no solo para gente veterana o vetusta, sino también para niños, jóvenes, adultos, creo que es principal objetivo es tener un publico masivo, no en ventas, más bien apreciación y deguste para todos. Ya que su imperante cronología está enfaruscada en ritmos suaves, lentos y por veces monótonos; sin muchos cambios de tempos y mayor versatilidad instrumental.

A pesar de lo que he dicho y sostengo, su música no llega a aburrir, porque logra su cometido de manera brillante, no maximizar en una riqueza instrumental, pero si enfatizar en el sentimiento o el “feeling”  acompañado de guitarras portuguesas, o mandolinas (En España) con la voz de Mariza en el 95% del disco, ya que más de algún sevillano nos presta su rasgada voz para hacer dueto con La Mozambiqueña  en “Pequeñas Verdades” con su canto en castellano y su acento seseado.

Hay canciones sobrecogedoras, como por ejemplo: “Rosa Branca” uno de los principales himnos de Mariza y una de las canciones con más ritmo, apertura dancística y bailongona. Las demás reivindican y llenan el vacio de tristeza que muchos mantenemos y relajarnos con esta música hace que saquemos esas lagrimitas de vez en cuando. Música pasional y muy carnal que a veces cae como guante a la mano, esa baldada de agua fresca para seguir llevando la jornada; simplemente delicioso.

Ufff… me imagino que si ustedes son de aquellos que disfrutan de momentos bohemios, calmos y un poco más esclarecidos en el sentido de más sentimiento que ritmo, disfrutarán a plenitud este disco. Es nuevo, pero romántico como el solo, no hay faltas, ni perezas por llenar espacios; es totalmente honesto y sincero. Afortunadamente este espacio nos da es variante vivaz por seguir conociendo artista, sin importan su nacionalidad, su estilo, su pensamiento, su afiliación etc siempre que todo sea haga con un mensaje humano se apreciará hoy y siempre aquí.

Burros, no hace falta más que decirles que disfrutaran a plenitud este disco “Terra”si le dan su oportunidad lo hallaran muy, muy, muy exquisito e interesante. Déjense de estigmas y párenle a las masturbaciones para solo un género, hay demasiados y aquí no nos aburrimos de cambiarle la manilla a la puerta. Discos de colección para todos aquellos amantes de la música, simplemente. “Pincha o te pullo”






Nota: Un 8.5 como el belfo de un retardado




Publicado Por: albert Spaggiari 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Fango Fado

A LA PORTUGALEÑA!!!

A comernos los mocos y entonar las cuerdas vocales en lo más alto con una jerga de otro idioma y con guitarras maducheras de las provincias españolas y portuguesas, con una raíz africana. Eso señoras mías, es lo que se le llama Fado, un estilo musical que tiene su historia, su escena y su reputación. Para mayor información y con más exactitud de que es el Fado, Véase la Wiki.

Bueno, ahí esta una pequeña lección de lo que es y de lo que se tratará en el especial que abordaremos brevemente al blog, se llevará una semana con una botella caliente de jugo de cangrejo y recibir el material enrollado, hoy y tal vez después años más tardes (Jajajajajjajajajaja) se tocará este estilo ignorado y menospreciado.

A lanzar el recipiente de cristal al panadero más cercano, porque se dispone enseguida de un especial dedicado al Fado!!! 



  
Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 8 de diciembre de 2013

Antonin Dvorak - Sinfonía n. º 9 [1893]

La Checoslovaca Tierra de los paisajes, monumentos, literatura, cerveza y un fino etcétera lleno de variedades de cosas, cosas que vendrían observando el eclipse de lo que presentaría esa unión, esas cosas que representan a un país en diferentes aspectos, de los cuales uno de ellos es ignorado. La Música.

Antonin Leopold Dvorak es un Compositor nacido en Praga en 1841 y uno de los máximos exponentes de República Checa, debido a un legado enorme de composiciones regadas a los paisanos de años posteriores y de ser un hábil creador de obras que lo llevarían a la cima del pino. Una de ellas, es la que traigo en el bolsillo: La Sinfonía n. º 9 en mi menor, Op. 95 o mejor conocida por títulos como: Sinfonía desde El Nuevo Mundo o Sinfonía del Nuevo Mundo (está, es la que la mayoría adopta como titulo original) y por ultimo, allá en otro extremo, un poquito más frío y único, esta el nombrado de lengua checa; Novosvětská.




El punto de toda esta lombriz, recae en depositar la carta de todo este rollo de canela en especificar la obra desde que lo inspiró hasta como bebió su pilsner urquell, que aproximadamente diré…

Después de una infancia violinisticamente normal, el sujeto antes de crecerle la barba de Santa, se metió por las clases estudiantiles para expandir la imaginación. Una vez logrado el procedimiento para ser más hábil con las notas, a Leopoldo solo le faltaba algo... Ese algo era la Barba, esa barba espesa que creció como arbusto en un rostro blanco y serio, ese ingrediente de seriedad y de sabionda travesía que giro las tuercas de el cerebro de autor. De tal manera, que de ahí para adelante, marca robustamente con una soga, cantidades y cantidades de material sinfónico que lo llevaría al auge de su música. Pero, no fue hasta en 1891 donde ocurrió la oportunidad de su gloria absoluta y de porque el sujeto es tan mencionado en la actualidad.

En ese momento (1891) le surge la fortuna de ser un director de un centro orquestal de New York. Por una exigente causa de demostración de su música y con la estancia que tuvo en ese país con la mente fija en esa nación, provoco su novena sinfonía, creada a pocos meses e influenciada de todo lo que tenía que ver con las famosas melodías negras y los nativos estadounidenses y todo ese folklore gringo, haciendo de una manera centrar todo lo que aprendió demostrándolo con su don de ritmo, contrapunto y color orquestal.

4 movimientos son los que contiene el paquete Dvorak, lleno de innovaciones ideales como musicales. Empezando desde el punto líder del dialogo orquestal; Un tono de Violín perfeccionado a un tono más grave, como bien tiene aprendido el señor. De esta forma, la sección de cuerda es la que lleva la rítmica más cremosa y con mucho movimiento de melodías, siendo un método de ritmos más apresurados con mucha más intensidad, dando el centro de atención al oficio de la cuerda maniática que despliega notoriamente el folclore nativo acompañado de la tierra checa, de la cual no debe de faltar como inspiración danzante para crear la circunferencia de la obra, siendo la pieza clave de la cual nombra cada una de las cuatro partes que desarrollo Antonín.

Uno de los caracteres que sublima el trabajo, es la posición adecuada de cada sección instrumental, dando la adecuada manera de entretenerte aunque dure prolongadamente, enseñando la corta vida de mosquito que puede tener un corte tan manufacturado y bien logrado con el componente que deriva desde flautas, clarinetes, oboes y combo susurrador de aparatos de viento reposando habilidosamente hasta encontrarnos con tubas de gran expresión auditivo y sin faltar el escalón en que se enrollan los ambientes para disfrutar plenamente y con exquisito gusto. Un Claro ejemplo de lo que dije es: Adagio – Allegro, su apertura que rueda y rueda de múltiples tempos con la versatilidad justa y precisa.

Escarbando más a fondo y encontrando la formula, se desliza la pasibilidad y el lado de menos volumen que faltaba, ese se encuentra en Largo, su segundo monumental que diluye en cafecito recién caliente su precisión en atinarle al blando y amable sonido de continuación de diferentes sabores para abrir el Scherzo; Molto Vivace. Solo mirar el titulo... Jugueteo, ese juego azucaroso, ese componente que hace que ericemos y que veamos con lupa que tan fuerte nos cae la directa y pegajosa melodía, que sin duda hasta el día de hoy puede ser tan fácil plagiarla con guitarras absurdas e incompetentes. Sin duda, esto da el merito concebido a la clara inspiración gringa que tuvo Anton, de la cual se fue agradecido (Véase, Wikimierda).

Terminando la clausura al universo paralelo, embarramos la cara llena de mierda y chequeamos el final; Allegro con Fuoco, utilizada en olas y olas de animes, pasada desde el Power Metal hasta ser una gran influencia y un buen fin de algo que se nombro con importancia, ese algo se encuadra en este movimiento que trata de trazar las líneas curvas de lo que se vio, con una armadura llena de instrumentos, desde la trompas hasta los triángulos, sin piedad alguna para dejarnos clara la idea de notas.

Y una cosa queda más clara que el agua del ANDA, es que el señor con cabeza de semilla deforme, uso muy bien el recurso de la música indígena, que nadie de U.S.A la halló, solo Dvorak, un tipo europeo que mentalizo profundamente la llegada al continente, logrando así enfatizar y encapsular todo lo oído en una favorable vista a un nuevo mundo de composiciones, una versionada y mezclada formula que solo la tenía este sujeto.

Enemigos, llenemos la billetera de cosas buenas, traigan el carterín y conecten desde Neptuno esta satisfactoria experiencia, esa que es imposible redactar con palabras los timbres que se han utilizado desde el principio hasta el fin de la Opus antes dictada y de un calibre majestuoso que sin duda alguna, puede ser la entrada a la música clásica para algunos moscarrones que todavía no se meten al fango o incluso para otros que empiezan a darle pelotazos a la escena sinfónica, puede verse desde la perspectiva de imaginar el concepto del Caso Antonín Dvorak. No sé, si se refería a que descubrió un nuevo mundo a la llegada a América o otras similitudes, lo que nos e corrige en el mundo, es que Leopoldo se fue agradeciendo y recomendando a los gringos la música que desempolvo en esas tierras fértiles de un futuro musical.

 La seriedad en como se tomo esta obra es de digna dicha que hasta en el espacio se entono lo que fue una de las predilectas y ultimas obras del autor, que es símbolo general para la pueblerina República Checa y Europa occidental, como tanto un referente de la música, que hoy en día se ignora y se alaba la quinta de Beethoven. Falleciendo en 1904 sabiendo que extrajo algo de provecho para su trayectoria y que pudo hacer lo que quiso, con una grata lección de escavar y examinar lo mejor que se puede sacar, Antonín Leopold Dvorak, ese algo fue: El Nuevo Mundo que vio y escucho él y que muchos de nosotros todavía no lo encontramos…

Curiosidad Reseñil: en esos haberes, nadie quería sacar una novena sinfonía por el temor a la maldición 9, esa que después de publicar la obra, fallece el autor: Claros ejemplos son: Beethoven, Dvorak y muchos otros. Aclaro, esto solo es curiosidad, aquel mono que se raque la pata y que crea eso.



  


Nota: Un 9.0 con Medalla llena de Nieve


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


Dimitri Shostakóvich – Sinfonía Nº 5 [1937]

Shostakóvich fue un músico y compositor ruso que vivió durante el periodo soviético de la Rusia de principios del siglo XX, debido a sus desafiliaciones y desacuerdos con el partido comunista, su música sería tachada como prohibida para todo el país. Fue un prolífico y  cansino buscador del arte más puro en sus composiciones, llevándolo a componer una metralla de obras, que  hasta el día de hoy tienen el reconocimiento de todo el orbe.


Para no adéntranos mucho en su biografía (Creo que no hace falta) vayamos al grano, al cojotazo de un pispas. Nombrar una de las principales influencia del músico, a sabiendas de la ascendencia, región, lugar y ámbito que trabajaba, no es difícil encasillar, de buenas y malas, al compositor coetáneo, bueno un poco más añejete, “Igor Stravinsky”  creo que no hace falta decir lo emblemático que fue este señorcito de aquí, ¿eh? Dimitri carga con Tufillo, bujías, calibre, antorchas y pepinillos;

Tufillo a los clásicos e inmemorables eruditos del clasicismo más pétreo y embardunado de excelentes composiciones; bujías: por las chispeantes y elucubradas muestras de trabajados arreglos coreográficos en tesituras y sequedades nocivas; calibre: por el escuadrón y vaivenes que nos pueden producir las serpenteantes caminos coloridos y los despuntes maltrechos y vahados filarmónicos; Antorchas: por la iridiscencia gobernante y ensanchada, casi unos deliberantes himnos pletóricos forjados de capas de sobresaltados y sobrecogedores espasmos acústicos; pepinillos: porque así nos dejara la cabeza, bien alta y delgada o de lo contrario le apuestas a ser el cabeza de balón de “Nickelodeon”

El señor dimitri es un experto en lo que hace, y también es un maestro en hacerme dormir. Perdónenme muchachitos. El señor tiene un talento innegable, pero, compa, pasate por aquí, nos echamos el cafezazo cargadito de cafeína porque se me dobla el pico y caigo en sopor absoluto. Harry Potter, en vez de dimitri, de cariñito, ¿eh? Mantiene una cuerda bien tensa desde su inicio. ¿Y que quiero decir con esto? Que desde el primer minuto escuchamos música bien hecha, pero con un contenido ambientalista o para permanecer en el fondo de la tosquedad y la amargura sinsabor, sin sal, sin chicle y sin picor, en mi clara y notoria subjetividad. Y eso a mi juicio, en plan divertido y reseñil, no me logra encajar del todo.

Eso sí, los instrumentos juegan, corte mudo en vocales (Para redundar un poquitín), da una ensimismada y atípica música; ¿será por el genio de Potter? Tal parece el tipo siempre fue un marginado, algo díscolo con lo que hacía, aunque, llano y pleno en su arte. Y por si fuera poco, reanudamos la conver, citándole sus largaaaas canciones.

 Señor de gafas grandes con bigotillo y canoso: Estúpido y pueril niño, no sabes que es arte, no sabes que es música, no podes apreciar la calidad, por eso te aburre.
Niño comiéndose un sorbete de la nevería: Maitro, agárrela al chuave, estamos entre colegas.

Señores, no sé ustedes, pero yo me baso en las sensaciones a la hora de escuchar debidamente un disco, música nueva, o descolocadas y mentadas “obras maestras” y tampoco nos pondremos en el objetivo de destruir algo que nonos gusta por el simple hecho que no sea de nuestro agrado. Cuando digo destruir indicó burlarse, insultar y no aportar nada, claro, las bromillas aquí no faltaran. Bueno, sigamos.

Quizás, para darle la medida exacta, como se les ha dado a todos, también, he de mencionar que aquí no todo es una pasmosa y soporífera somnolencia. Aparte de estar sedados en los primeros 34 minutos, tenemos un bello y excelso vibrato de 11 minutos que nos reviven de la sedación, nos quitamos el camisón de hospital, la intravenosa de un tirón (Algo así como la muchacha de la película del Ciempiés Humano) y correr, pero esta vez no de espanto o de ensueños, sino de la algarabía, aunque no de personas cuadradas, sino de violines, flautas, trombones, tubas, contrabajos…. Hasta estallar, reventarnos la careta y darnos el guantazo justo, el que estábamos pidiendo a gritos, puta!

¿Portada? Puta, que acaso somos imprentas, enajenados y paupérrimos imitadores de cazadores de tesoros, si la paradoja del gordo y el flaco…. Váyanse a la chingada. Acuérdense, amiguetes, que antes los compositores no tenían la idea de hoy en día, ellos no se decían: eh, ya compuse un disco (En esta caso las obras se representaban en publico la mayoría de veces y solo quedaron las notas para interpretarse) ahora buscaré una portada como la de “Atrocity” (Fijise bien que todo esto es una estúpida e incoherente broma, ni existía la bandita) sí, ahora formemos un garita presuntuosa y despótica de las reglas de la música… Neles, échate la cascarita mejor, no escupan mierdas.

Mis estimados, creo que ya es mucha mierda escrita, pero el papel Word perdona todo lo que se manche-digite de tal o cual manera. La única y seria recomendación que yo les puedo hacer es que escuchen a Potter en este tramo, al parecer a mi me deja secón, pero creo que a mas de alguno, con mucha paciencia de preferencia, le encontrará gustillo y se chupara los dedos plácidamente. Shostakóvich no podría faltar, músico importantísimo y de monta, ¿eh? Nada pequeña, mis calabacines.





Nota: 7.1  y la cinta crecerá, se alargará y creará a Allegretto!!!      




Publicado Por: Albert Spaggiari

jueves, 5 de diciembre de 2013

Claude Debussy - La Mer [1905]

Claude Debussy es un compositor francés, nacido en Saint-Germain-en-Laye, en 1862 y un reconocido nombrado a finales del siglo xix y comienzos del siglo xx, siendo una figura central de lo que se llamaba música impresionista, gracias a sus obras y su manera de explorar la música de sus antecedentes con la expresión abierta que tenía en mente al componer.




Desde su interés a la música hasta ser parte del conservatorio de París desde los 10 años a los 22 años, muchos lo consideraban como un rebelde y loco por su atrevida expedición a salirse de las reglas, que una vez estuvieron establecidas para elaborar ese estilo de música y que fue tachado como un mal estudiante y reprobando en ocasiones, gracias a que sus profesores se regían de las “reglas”, lo cual Debussy odiaba ese dictamen académico que tenían por la música, ya que él estaba en desacuerdo en poner limites a algo que tanto amaba.

Concluyendo la infame niñez que tuvo, nos pasamos más adelante… Donde finalmente aparecieron las obras, donde tenía una trayectoria musical reveladora para ese entonces, ya que de alguna manera logro expresar sus ideas y su imaginación, siendo totalmente acreditado como un símbolo de la Francia, con obras como: Preludio a la Siesta de un Fauno, Syrinx, Claro de Luna, Pelléas et Mélisande, Danza Bohemia, Nocturno, La Mer y un maldito etcétera lleno de un consistente legado, alrededor de las fechas dichas; finales del siglo antepasado y comienzos del siglo anterior a la actualidad.

Lo anterior dicho, es para darle un poco más de renombre y saber algo más del tipo exceptuando de la raíz del asunto. Pero.. Sin tanto parloteo adulador o estúpido, el cual se fija un poco más a la prematura vida y el pensamiento del señorito centraré un poco más el tema, el cual es: La Mar, Tres Esbozos Sinfónicos trabajados en una serenidad nata en un puerto de la antigua tierra francesa, de ahí, se inspira Claude para armar 3 movimientos de los cuales muchos tienen que ver con los recuerdos que tuvo, añadiendo que fue marinero y de tal grado de satisfacción por el mar y todo lo que lo rodea, que si no fuese sido un compositor, hubiera empleado más a fondo ser un Marino de por vida, dicho por la lengua de él mismo.

En fin, no pudo evitar unir sus anhelos extra-musicales con su carrera que estaba dando fruto, tanto que le llovían premios y sin duda alguna una combinación perfecta para la música que ejecutaba era la identidad básica entre la omnipresencia de la naturaleza, un dardo bien disparado para lo que se llama impresionismo musical.

La apertura orquestal comienza… “Desde el amanecer al mediodía en el mar” con un lapso que empieza suavemente hasta escasear con pequeños cortes con percusiones y toda clase de cuerdas fijas, pero susurrantemente como un ambiente de un puerto europeo al salir el sol, con la calma sintonía que va y viene sin tanta prisa, adornado de arpas, pianos y melodías concurrentes que conlleven a explicar el comportamiento del despertar el azulejo paisaje.

Como si fuera poco, Debussy en los 3 cortes entona su peculiar estilo de fusionar flautas o clarinetes con los trombones y una mezcla liberadora en que se escuchan los instrumentos con una soltura en que no se limita por las notas reglamentarias, lo cual hace identificable el sonido peculiar que propone el francés para innovar y llegar más lejos de lo que estaba este genero, haciendo colores y matices de riquezas instrumentales en varias composiciones, demostrando de una forma tan madura el sonido real que estaba escondido en los ritmos.

El segundo manjar “Juego de Olas” es un poco más alentador y despierto, jugueteando entre las espumas de cómo caen y regresan las olas, simulando con Violonchelo y Violines la pesadez y tranquilidad del vaivén de la marea que atrae las olas y claro, con la orquesta que se necesita para situar momentos más graves con desenvoltura a la frágiles estructuras de los instrumentos de vientos hacen a la perfección el contraste que quiere dar el autor.

Finalmente con “Diálogo del viento y del mar”  se expresa lo turbulento que en situaciones puede ser tratar con esta sustancia vital, en que esta más salado y formidable. Con la contundencia de los Tambores y el grupo de en que sigue una línea dispersa hace notar que el punto flexivo de la obra, esta más notable que nunca; cada titulo presente es más el forcejeo que arrastra las armonías correspondiente para llegar el final de la obra con una fuerza y sobredosis, llevando así una intensidad que sugiere una tormenta.

Vemos y recapacitamos, al darnos cuenta que la idea central de todo esto está en proponer y sugerir el Mar, de cómo actúa este miembro de la naturaleza con nosotros, lo aclaro para aquellos que esperan que se describirá y se interpretará el sonido oceánico, no! Para nada, aunque el titulo engañe a las moscas que esperan gaviotas y el oleaje para percibir el ambiente, es todo lo contrario.. ¿Qué cuesta más? ¿Crear un ambiente de los 7 mares o sugerir con los hábitos marinos el extenso azul? No es cuestión de responder, ni asuntillo para ser prepotente o decir que lo difícil le gana a lo fácil, NO, eso no es cierto, lo cierto es la vibra y el alma en que se entregan y la pregunta hecha es para fijarnos entre nuestras narices feas.

Hablar y balbucear como imbécil que mete la cabeza en el refrigerador, me parece de lo más inútil en este caso, ya que no observaré como alienígena cada instrumento y describirlo como un pelele, no da al caso y mucho menos para extender esto y hacerlo sin emoción.

Volviendo al jocote fogoso; la obra en su totalidad tiene una concordancia magnifica y espectacular, haciéndola algo más ingeniosa si hablamos musicalmente como conceptual, provenir con la idea de hacer algo nuevo, nos trae a la mente a Debusy y sus obras que escapan de la imaginación para ser vistas y escuchadas, en este caso La Mer, es una Oda orquestal muy bien formulada y llena de incursiones que desbordan a plenitud con los instrumentos necesarios, que se fugan de seguir el mismo tono y se encuentran evocando multitudes de timbres y ritmos con la magia que se presenta el mar, más que de su apariencia, una meditación de su carácter.

“No existe una teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Me gusta la música con pasión. Y porque me gusta trato de liberarla de las tradiciones estériles que la ahogan. Es un arte libre que brota - un arte al aire libre, sin límites, como los elementos, el viento, el cielo, el mar. En ningún caso debe ser cerrado y convertido en un arte académico.”

Claude Debussy






Nota: 8.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Igor Stravinsky – Petrushka [1911]

Stravinsky fue un compositor y director de orquesta ruso, murió a los 88 años en Nueva York en 1971, su existencia entre el siglo XlX y XX hizo que Igor se permeara de diferentes estilos musicales acorde con su ideología cosmopolita y progresiva, de la cuál compendio entre 3 principales periodos: Primitivo, Neoclásico y Serialista. Petrushka fue escrita entre el tramo, que posteriormente fue llamado Ruso (Primitivo) éste basándose en los antiquísimas leyendas folclóricas de la longeva y rupestre Rusia a principios del siglo XX.


Petrushka fue un Ballet que contaba de 4 actos con coreografía y música de Stravinsky principalmente con libreto de éste mismo y de Alexandre Benois, que es catalogado como uno de los máximos artífices del ballet ruso contemporáneo. Bonois llevó acabo los vestuarios del Ballet Petrushka; como dirían por mi barrio, se juntó la Cream de la Cream para crear este proyecto.

Pero si creyeron que los estrategas y principales figuras del ballet fueron únicamente estos dos, que mal estábamos. La interpretaciones dancísticas de los principales personajes se llevan acabo (En el caso sí alguno de nosotros hubiese visto la función) por el incólume e inmaculado, soberbio y virtuoso “Vaslav Nijinsky” junto con la pionera del mismo arte de girar “Tamara Karsávina”. Señores, como quisiera haber visto a estos sujetos, no sólo por su renombre, pero sí por sus piruetas esbelticas que hasta el día de hoy se siguen utilizando.

Antes de iniciar, como preludio contar al más entendido lector sobre que trataba la obra. Petrushka, como bien mencione antes, Ballet con ígneos artistas  y mentes, fue basada en una leyenda pagana rusa sobre un titiritero que mostraba a 3 de sus títeres en un circo local. Él aseguraba, alas personas que iban a contemplar su Show, que estos títeres no eran unos muñecos nada más, tenían vida y gozaban de movimiento así como los humanos, sólo que eran más pequeño y con un objetivo; “danzar” conformados por la Bella Princesa  (Karsávina), El Moro de cimitarra (Alexandr Orlov) y Petrushka, un marinero grotesco que no sabia bailar (Nijinsky)

La historia se desenvuelve por los ofuscados celos de Petrushka hacía el Moro, ya que éste y la Princesa eran amantes y los dos bailaban como unos ingenieros del arte de la danza moderna. La su desgracia la princesa rechazaba al feo marino, ya que sus movimientos bruscos y torpes le impedían bailar con ella. Petrushka se quejaba de ser una criatura nauseabunda y de deleznable baile, encolerizándose tanto con el Moro se lanza hacia éste, pero el Moro enojado de las pretensiones del Marín termina por matarlo con su cimitarra, atravesándole el pecho y dejándolo a descubierto con las personas que esperaban el acto del titiritero y sus “muñecos reales” Después que éste último convence a sus espectadores de que en realidad eran simple muñecos y que todo había sido planeado, para su desgracia no era así; los títeres eran reales.
Al final de la obra, el espíritu de Petrushka aparece encima del teatrín del dueño de los títeres, y enfurecido le dice a éste: “Tú me has hecho un ser abominable, un ser que no podía bailar y por eso mi fealdad te seguirá toda tu vida. Ahora, el amor que sentía hacia la princesa obnubilada hace que baile perfectamente, mira! JA JA JA” Cierras con unas tronantes y espantosas risas malévolas. Genial, ¿no?

Y con esta idea abstracta (Bueno si tienen un librito de cuentos sí se contextualizara mejor en sus mentes) podemos situar la música de Petrushka, O sea de Stravinsky, no del marinero que quede claro. Esas partes conturbas y torbellinos eufóricos de pianos estruendosos y violines a un galope espectral hacen que las escenas del marinero luchando por el amor no correspondido de la princesa se vuelvan encajadas y acartonadas en nuestra idea del cuento a carácter medieval.

Algunas tubas y tambores haciendo el aspecto tétrico y saltón de la historia, con esas bitonalidades que caracterizaron el compositor ruso. Hay excelentes melodías, como bien consta su época clásica; es más habremos de saber como fueron esas incursiones futuristas de las que tanto se hablaron en su cenit, su periodo astral, de la “Música Serial y dodecafónica” ritmos cambiantes y chirriantes que nos focalizan en una persecución, en un altivo gesto, en una danza virtuosa y descollante, como en un triste esbozo de agonía amorosa.

La obra tuvo que ser tocada con una infinidad de músicos, su cantidad la desconozco, pero por ahí está que fue una de las aperturas que más necesitó de elementos en distintas aéreas e instrumentos para lograr plasmara toda esa sensación empática de inmóviles frente a lo que se llevaba a cabo en ese momento. El piano hace un soporte excelente con los pasajes más apacibles y a lontananza de las fluctuaciones y cambios temporales en tonos altos, suaves, despaciosos y comestibles en su plenitud. Es música que suena cristalina, pura y mansa.

Por momentos se escuchan personas tosiendo, me ingenió que la obra fue grabada por alguna sinfónica más contemporánea, pero claro digitalizando los valores de la música de Stravinsky. No vayan a creer que son los gordos que tocan flautas parados haciéndose los imbéciles y rascándose disimuladamente los genitales. Para nada. Se oyen músicos profesionales, no es trabajo de patanes con instrumentos nada más. Una de las partes que más beneplácito me causa es su entrada incial, o su Escena 1 (Primer Track) seguido de “Russian Dance” (Segundo Track) que conmueven al oyente con esas aligeradas y tocatas esfumadas y serviciales.
 Aquí se da la polifonía tan hablada de Stravinsky, una pared de tambores, violines, tubas, pianos, clarinetes (Creo) contrabajos y demás parafernalia, que van haciendo que los personajes tomen vida en una escala cromática y rica en su música vertiginosa y zigzagueante; algo camaleonistica si prefieren.  En la “Escena 2, Rooms Petrushka” (Tercera canción) oímos de nuevo esas cabalgatas y tenaces capacidades de la compleja estructura, sin perder lo ameno y canturrio, que Stravinsky componía (Tocados, claro, por una muy competente Orquesta)

Saben, lo que le queda justo a este ballet, una de esas clásicas y morbosas películas anticuadas y mudas, enalbardando, claro, todos los elementos del ballet y la historia en su más orgánica desenvoltura, para ser vista con la mayor contemplación: ver la sigilosa aventura romántica y dramática envilecida por el vigor del moro, la astucia y nobleza de la princesa y la pobre y trágica desventura del marinero. Vaya que me ha fascinado el cuento, la música también, pero me gusta como adorno, no se me vaya a parar de su silla señor Igor.
 Sin duda que Stravinsky sabe evocar esos sentimientos que causa el entramado y maltrecho desenlace, más allá de su innegable talento, estamos frente a una divertida y sabrosa experiencia, que no sólo nos conmueve, sino también nos atrapa y por veces nos hace sudar. Sin duda una guantada al estilo clásico de este señor tan soberano de su arte.

Bueno, muchachotes, no hace falta que les indique que pinchen el botón de abajo, el que dice claramente Descargar, porque sin duda, si son amantes de deleitables y cálidas obras musicales sabrán apreciar este trabajo. Pero, si no les llama la atención la música clasicona, aunque está más contem… de seguro que el master ruso les dará una sensación diferente y hogareña. Escuchemos un poquito más…. Ah, Qué Rico... Grábenmelas en la frente tallada a mano, por favor.






Nota: Un loco 7.9 así como bucéfalo y su sombra, así de loca está la cosa.




Publicado Por: Albert Spaggiari  

domingo, 1 de diciembre de 2013

Queso Fresco Clásico

Si, simonele, como lo oyen tuertos melomanos desquiciados y exigentes... Veremos un mes más tranquilo y con más espacio a lo exterior y buehh... que decir? Cerramos el Metal a finales de noviembre y Entramos con algo llamado Música Clásica y no el Barroco o el contemporáneo. Hablo, de toda su extención y con mucho esmero y como siempre... Trataremos de darles la mejor calidad en todos los discos, dvds, obras, lives, e.t.c.

1 Semana y sin mucha aceleración, solo deleitarnos con obras que presentaremos como menos esperamos, ya seá 100000 discos en una semana o 1 un álbum, a lo largo de los 7 días. No, para nada, lo que nos nazca de publicar y la cantidad que queramos, no es nada planeado.

Pero... Puuuta!! Dejaré de irme por otro bando y decirles, que esperen como la mayoría de veces una degustación en una hamaca y reproducir las obras a lo largo del semanal que tenemos en mente con este genero, que supongo es de mucha importancia en la música en general, tanto, que no faltará en este sitio para dejarle un espacio oportuno al genero y como siempre digo... No significa que solo un especial y nunca más, NO. se repetirán los estilos y géneros posteados anteriormente, pero hasta concluir con abastecer más géneros que no tienen su mención en este portal de reseñas y descargas.

Al mango, señores!!! 




Publicado Por: Zdzilaw Beksinski