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lunes, 14 de enero de 2019

Iron Mountain - Iron Mountain [2019]


Bienvenidos a otra ingesta de caca extraída de la purulenta necrosis anal!!!! 


(Vaya trío de barbudos!!, como mandan los estereotipos de su ralea)


Si bien Detroit, Michigan, ha sido cuna de gérmenes innombrables, sin temor a equivocarme con un lapso mental, como: Blue Cheer, MC5, The Stooges, Grand Funk Railroad y miles de pajarracos pestilentes que olvido, que no tienen otra función que destruir el tímpano. Claro, clarito Carlos!!! No compartían estilos, pero si objetivos. Hoy por hoy, no habrá duda que algún sabiondo me recrimine pero jamás de los jamases podrá renegar que cada país tiene su “zona sucia” donde germinan animalejos inhabitables para su época, o bien, intentos de explotar la pesadez musical.

A lo que nos compete, Iron Mountain no es un mesías ni de broma, pero si algo tiene este trío estadounidense es reivindicar y retomar la esencia (en idea, porque musicalmente están en otra órbita) de los tatarabuelos mentados. Doom compayito, Stoner/Doom de un oleaje negruzco de más de 1 hora para los compas de las tinieblas que disfrutan con cualquier chunchero metálico, y denso como los putos cánones mandan. No podríamos esperar más del 2019, un disco hómonimo que debuta en la escena del Doom Metal con el pie firme, venoso y sudado como un pene apunto de eyacular. Y es que, Así son las cosas cerotas trompudas, acá se viene hablando fuerte o no entras al selecto clan “Doomer”, ¿O pisas o te pisan?

No hay que irse tan lejos Carlo!!! Si emanas con sello independiente un 5 de enero con un Stoner/Doom proveniente de Michigan solo esperas honestidad. Iron Mountain no se codea con perros falderos. Bien, ¿cómo carajos hacen tres tipejos que ni los conoce su madre para elaborar en una hora un Doom tan jugoso como un cerdo de kobe? Ni papi chús puede explicarnos ése fenómeno.

Entrando en materia, cabe resaltar el núcleo y el concepto general del álbum. Resaltar primeramente: La densidad arrolladora y apisonadora de la guitarra al fundirse cual intimidante bruma que ni Dios quiere estar atravesando. Brandon Urban no hace otra cosa que desplegar Riffs eternos carentes de amabilidad y vastos de profundo tono abrasivo que empaña nuestra cordura, a tal punto que los sencillos y eficaces guitarrazos del señor logran ése ambiente místico y demoniaco que exhala en su portada. Canciones de mínimo 5 minutos y una media de 7 ó 11 minutos desglosando unas lentas caminatas de un ansioso mamut diabético. Desde los medio-tempos hasta los típicos arrancones de adrenalina, solo esbozamos ideas de melodías mediante solos impolutos y engañosamente atípicos para entender que prima más la cadente atmósfera que los Riffs rocanroleros. En síntesis, lo que se podría llamar como la esencia del Doom Contemporáneo en el cual a veces recurren de la espesura de un Drone sin llegar a su inherente tedio, pero con movilidad conjugada con el ambiente conceptual del sonido.

Qué decir de la voz!!
Con certeza no sé si el bajista (otra bestia lanuda que se arrastra como una sanguijuela chupasangre) o el guitarrista hacen las vocales o se reparten la labor. De modo, que me la va a tener que sudar y alabar el registro colérico y chillón del tipejo al que le están amputando un testículo sin sedante. Si bien, es cierto, no hay fraseos a lo Ozzy ni letargos eternos a lo Dorrian, pero el desgañitarse cual ser con gastritis sediento de sangre se acopla a las composiciones como parte de ellas y no como la focalización de la idea, ya que no empapan la voz, saben exactamente en qué tramos, logrando que ni aturde ni aburre. Un instrumento más que no se dedica a echar estribillos al 2x1. 

Razón extra por la cual se debe de ingerir el producto por su entereza y no desmembrarlo como si fuese el nuevo de Belinda. Puesto que, hay tanto momentos álgidos: En Bajo/Batería, como el tramo inicial/medio de: “Solitude Last Stand” donde el Bajo embadurna su presencia succionando almas y las batacas (correctas) relucen; En la Guitarra: los solos, y junto al Bajo TODO el álbum drenando con una densidad atmósferica sin llegar a mantener eternamente una nota ni cambios de ritmos extravagantes, pero cuando surgen los cambios de ritmos (escuchése: “Solitude Last Stand”, “Black Sky”) o los demoledores pasos de mamut obeso al ritmo de una tortuga (escuchése: “Spider Queen” y “Moonlight Ritual”) llegan a deleitar a todo amante del género. Y, ¿El vocalista?, Solo falta imaginarse el estribillo más reiterante y asequible del disco, el cual dedica con unas bonicas palabricas al Conde Orlok en “Keeper of Coffin (Guardián del Ataúd)”:
“Orlok 
Keeper of the coffin 
Orlok 
The sunlight's fallen”
Es una delicia, no es un canto semejante al Sludge, pero en ocasiones hay cotas de salvajismo y demencia en ése exquisito registro durante todo el tracklist (escuhése: “Hellbound Hearth”) que hace una dualidad con la abrumadora sección rítmica que se arrastra perfectamente en la misma malevolencia.

En resumen: Un disco que costará a la novatada más pecosa y virginal, pero a cualquier dosis esto es una jodida obra de Stoner/Doom que logra no solo entretener, pese a sus extensos Riffs prolongados y su inusual vocalista, a cualquier pelagatos que dedique bien su tiempo, sino, engrandecer con esas aparentes falencias para hacerlas sus fortalezas como recurso de una embrionaria y yacente identidad que se erige en la escena actual mostrando ése desértico camino hacía la Montaña de Hierro.

No cabe duda, Éstos gringos vinieron a plantar bien su cosecha, vinieron, como dije, hablando fuerte y golpeando a la mesa sin temor que venga un viejo lobo de mar a dejarlo en su merecido puesto. Un irreverente que debuta sobresaliendo ya con su primer vástago. 

A chuparla, bien chupada!!!!






Nota: 8.3


Publicado por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 21 de diciembre de 2014

Delirium - Zzooouhh [1990]



Aquel sendero que tuvo el Doom en busca de su definición en los 80s, por el inexorable legado que patentó Black Sabbath, poco o nada faltaba en deducir que en unos años se vería el paso grande a la evolución. Pero, lo que pocos iban a intuir era que se iba a exponer la cara más horrenda, abstracta, bizarra y monstruosa de aquel ADN demoniaco. Y es que para bien o para mal, sucedió. Dejó escuela: Cathedral, Disembowelment, Sunn O)), y así un largo etcétera que progresó más aún, si cabe, lo que representa este subgénero: El lamento eterno, las almas atormentadas y la penumbra. Hoy, con el mar de combinaciones y facetas con que se conjuga este estilo, solo podemos hacer una cosa: Cavar. Hacer una excavación por los pioneros o por los olvidados. De uno u otro modo, tenemos el deber de conocer la verdad, o si no, al menos descubrir un álbum sobresaliente.

Y amigos míos, el Death/Doom no debe de faltar en la zona de “Los Rescatados”, y mucho menos la antigua escuela holandesa: Asphyx como abanderado, Sempiternal Deathreign como los extraterrestres de la movida y la que hoy nos atañe: Delirium (Eso, sin contar los más empolvados del territorio). Banda que gozó del tópico ocultista a niveles musicales, que solo sembró en su estancia de 2 años, un álbum digno, con el nombre peculiar de: “Zzooouhh”, lanzado en pleno 1990. La agrupación formada por el guitarrista y vocalista Mark Honout, Laura Beringer en el Bajo y Han Swagerman en la batería, hicieron en un fugaz momento una pieza fundamental para entender de qué va el rollo extremo con los elementos Doom.

En concreto: en el instante en que se deja fluir las aguas negras con la Intro: “The Ninth Dimension”, por obviedad el suspenso, el aura y el ambiente maligno conjugan con lo que se aproximaría más adelante, desde el silencio subconsciente hasta el quiebre sónico de unos efectos cristalinos, el asecho y el pavor siempre estarán presente en esta obra, y lo declara desde un principio. Y vaya, que son 2 minutos de inquietud, como si se tratase de una película de horror (Y no está muy alejada de la realidad esa asimilación). Luego tras la introducción, la suciedad y rasposo clima hacen gala en “The Warrior”: una pieza que ofrece las características del álbum: Simplicidad, Densidad (y cómo no!), Lentitud alternada en medios tempos, Riffs fluctuando en sombras. En Fin, un trío que sintetiza las influencias de Hellhammer/Celtic Frost, para proyectarlas a un lado –sí es que se puede- todavía más extremo.

Delirium lo que plasma en resumidas cuentas es el objetivo de hilar con la simplificación de notas, un ambiente hostil y desagradable del cual deba pasar el oyente. Con la rasgada y profunda vocal de Honout hasta la bruma de cuerdas arrastrándose al paso de un chacalote, la intención de asfixiar y poner en apnea a cualquiera, será  fácil. Otra observación importante que debemos tomar en cuenta para orientarnos, es la austera y seca producción, como si fuese paradójicamente tanto para opacar los instrumentos, como para hacerlos sonar. Dado que, las circunstancias requieren esa extraña complementación, se amerita mucho. Ya que fortalece esa pestilencia de cucaracha, tanto el relevante nivel auditivo que contiene este espécimen.

Volviendo a esta Opus, dado que queda claro que esto no es pan de todos los días, lo que recae en “Bitch” es un germen similar al anterior tema; otro trozo infectado de lentitud, de Riffs pudriéndose en el camino, con  unos cuantos cambios de velocidades, una batería como suplemento y el mugriento rango vocal de Mark. Siguiendo con el recorrido, resplandece en su negruzca esencia la manifestación de Gore en acción con “Amputation”: unos pasajes rítmicos oscilando entre la espesura y gruesa línea pausada, y la intensidad de los arranques del Death Old School, aunque su momento culmen llega cuando gratamente como un salvaje, el Holandés al micro recita: “AMPUTATION!!!”, que al mismo ritmo le prosigue Swagerman en las baquetas dándole más sazón a la receta. Uno de los mejores tracks, puesto que calcula bien la ración entre Doom y Death, y es eso uno de los puntos que mayor contundencia puede expresar este debut: calcular las semejanzas entre un paso fúnebre y un dinamismo pausado, aunque para sacarle reiterante movilidad al jugo, es misión difícil.

Y casi como en todos los casos, tenemos esos trallazos, esos cortes que sobrellevan y explotan la fórmula de ejecución y feeling de un disco, el momento catártico de Zzooouhh es, primero, con: “Voices From Zzooouhh”, donde tranquilamente reposa en un vaivén de una hamaca, para darnos la sorpresa del movimiento continúo con una declaración de berridos, una palpitante percusión y un Riff dominante y melódicamente perpetuo que se corroe por los extremos del tema, donde la batería es fiel acompañante, aunque la mitad del tiempo la lentitud domina el campo de batalla, después de todo. Precisamente cuando ha acabado, nuevamente la misma dosis de “Voices From…”, se ejecuta igual, o mejor, en: “Floods Of Intricate”, que para mí es la mejor canción. Puesto que, en ésta la agilidad y la variedad no se limitan. Al contrario: se rebasan desde el punto de mira que puede dar el álbum, y lo hace con otro sublime Riffazo en cadencia a la garganta hedionda y los platillos resonantes que acompasan con un estribillo que hace erizar los pelos del orto:

"Once in a dream
Floods of intricate
Forgotten souls roam
And tears never end"

Y es que solo un grande como el mentado Mark Honout puede causar sensaciones tan nefastas y privilegiadas para evidenciar con una sencillez una retahíla de Riffs icónicos, singulares y corrosivos que a la vez denotan plúmbeos, cortos y efímeros tochos de grosor Sabbathico. La falta de técnica hace que el combazo busque la salida más próxima a su sonido: El primitivismo en vena Doom, y a eso, se acopla ad hoc el Death más rudimentario, y es tal vez, la razón del talento del neerlandés al frente y sus compatriotas.

En resumen, los puntos claves que hacen de este artefacto olvidado una roca que lustrar para apreciar su belleza, son: los solos que mueren en agonía en unos pares de segundos, la ausencia acostumbrada de la melodía visible, el opaco y bajo tono que la producción conecta bien con la audición, el fúnebre y cavernoso ambiente tanto en las letras como en la música, las secciones rítmicas ordinarias a cambios extraordinarios, el hacha y monstruo que es Mark y la llaneza compositiva que prescinde de todo adorno superfluo y que abastece la esencia aflictiva de todo álbum Death/Doom.

Una vez dicho esto, no se puede seguir redactando este sumario de conclusiones o sinopsis, porque poco hace falta para llegar a la monotonía de las palabras para referirse a los siguientes temas, ya que el material expone entre las canciones una similitud moribunda. Eso sí, no carecen de imaginación pero al tratarse del Doom un poco más extremo, debemos de tener cuidado a donde pisamos, y eso, haría añadir más de lo mismo, aunque comparativamente con el inicio, hay mejorías. Exceptuando el cierre final, que es: “Beyond The Gates Of Afterdead”, donde da unas caminatas en un ritmo de vaivén distorsionado, para formular un extenso corte de casi 10 minutos que destituye toda salvación al oyente menos experimentado y deleitarnos con una ultima dosis de calidad.

Y aquí estamos con “Zzooouhh”, que pese a su solitaria vida, penumbrosa propuesta y extraño titulo, no adquiere ninguna originalidad que parte por sí sola para influir severamente en el futuro, solamente padece el síntoma del arquetipo de Helhammer u otras ramas, innegable e irrefutable, pero no quisieron a cuenta propia explorar, más de lo que hicieron. Aunque no este mal ese propósito, siempre habrá esa sensación de logro insatisfecho a gran escala, que seguramente es lo de menos en estos casos. Pero, lo que hizo Cathedral (por no decir otros grupos que fueron codo a codo) con su “Forest Of Equilibrium” un año después, no lo hizo Delirium, y tal vez, exceptuando el mercantilismo y el auge, esa fue la razón por la que mueren grupos como éstos, por no tener una proyección más grande o simplemente por no nacer como dioses. Aunque una cosa no quita la otra: este debut…Es Tremendo: es fangoso, asesino, asfixiante, pesado, denso y sobretodo: PRIMITIVO.

Por último, y no menos importante: La Portada. Como si fuese un individuo, al que se le desmenuzó y despojó el cuerpo para conservar la cabeza. Con el motivo de encerrar ese pálido rostro humano en un frasco, como si se tratara de un sentido visual sobre la música que encontraremos. Sin dudas, junto a la calidad musical, es lo que más atrae a los neófitos en busca de un nuevo tufo abstracto.

Aquí, se cierra un capitulo más de la historia, de una Obra que pasó inadvertida sin dudas, de otro relato auditivo de terror, de un descubrimiento con la pala en tierras de tulipanes, de otro grupo sustancial de la movida, de un trío que destacó más por lo que hizo con sus influencias, que con lo influyente que fue.

Discazo obligatorio para fans del gremio Doom & del Death!!!






Nota: 8.8


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


lunes, 7 de julio de 2014

Pentagram – Relentless [1985]



 
Sin más dilaciones: ¡Pentagram! Símbolo, imagen, verbo y credo del Doom; duela a quién duela, carajo. Banda que se influenció sobre las tablas rasas del Stoner Rock de los 70´s; ejemplazos: Supernaut, Sir Lord Baltimore, Randy Holden, Cactus, Necromandus, Bang (*), Dust, Blue Cheer, Budgie… y principalmente de Black Sabbath. De esas principales influencias directrices, sin más nace Bedemon, Pro-Pentagram, a comienzos de los años 70´s; es decir, que hasta este punto, ninguna banda, conocida hoy como Doom a excepción de Sabbath, tocaba dichos lindes; la propuesta era muy sarnosa, y oscura para su tiempo, por ellos nunca hubo un masivo reconocimiento, y espero que nunca lo haya. 

La cosa es dura, y muy difícil de explicar, ya que Pentagram (En ese entonces Macabre-Death Row) nunca quiso definir su estilo, y los edulcorantes sellos discográficos no preciaban su sonido, porque la notable influencia desértica-under no estaba siendo bien vista. Lo que la música necesitaba era Prog, y más Prog. Muchos aplazamiento tendieron que efectuarse a la llegado de un Record serio; los abusos de Liebling, y la falta de comunicación entre los miembros, hacían la empresa cada más imposible y lejana. En resumen, Bedemon-Macabre-Death Row, y todos los primeros intentos, fracasaron comercialmente, no siendo el caso de algunos demos que se anquilosaron por allí. Aunque muchas veces en los 70´s también optaron por llamarse como ahora los conocemos; únicamente dejaron unos demos de excelente mano de obra. 

Con la llegada de los 80´s, la oportunidad se hizo inefable, y cruzar la vertiente, junto con la madurez ya empleada, era decisivo para el placazo, la primera prueba de talento. Pero, eso llegó hasta 5 años después, donde finalmente sale: “Relentless” Bajo la tutela del maestro Griffin, Joe, Martin y Bobby. La portada clásica no paso a la historia y fácilmente fue olvidado, no es hasta la llegada de su versión alternativa, la cual se acoplaría en definitiva con el vestuario de Pentagram: un pentagrama, con casi ningún rasgo que lo diferenciase del debut de Venom, “Welcome To Hell”
La mayor parte de las canciones de este trabajo, que hoy atañe, fueron escritas y compuestas en los 70´s, y por ello no es de extrañar que su proyección aún sea muy Stoner, muy ácida y nada con relación a Candlemass, Saint Vitus y Trouble. 

Pentagram tuvo la suerte tener un ligamento más profundo, y una estirpe más lejana del sólo mentado “Doom Metal” Porque Victor y los suyos, jugaron con la materia inerte, para dar vida, mediante patrones holgados, a una música que sencillamente tétrica. Eso a partir de sus letras con una temática principal hacía la muerte y sus implicaciones. Es decir, sin Pentagram muy difícilmente tuviéramos una rama del metal, más oscura, que sentó bases y cátedras.

 Hoy es retribuirle, un poco de lo que nos dio, a sabiendas, que su nacimiento era más que obligatorio para el género, y que la mayoría de bandas tienen como principal influencia a los de Bobby. Pero, siendo sinceros, la  banda nunca ha contado con una larga discografía que pueda respaldar de alguna manera lo que digo, sin embargo, ese sería el factor cuantitativo, pero en cuestiones de calidad, de un percal fino y obstinado, Pentagram se lleva el pergamino de “Master Of Doom” así de claro. Aunque no estemos viviendo el mejor trabajo de los Doomers, si estamos ante el primitivismo más ingenioso, y la cuerda halada desde las tierras setenteras, para mostramos una gruesa, muy gruesa reformación e iniciación. 
 
Pero, no estamos para rogar que se den cuenta, porque 40 años no le han hecho justicia, y  una reseña más tampoco, pero su legado está allí, no es Pentagram Chile, ni mamadas del Mathcore y música minimalista contemporánea… si quieren impresionarse como en el circo, escuchen esas fanfarronerías para el vulgo expectante. Y la justicia suele ser muy ilícita, ya que yo podría decir fácilmente que esta banda consta entre una de las más infravaloradas del metal… tan campante, ¿no?

Pero, las cosas son así, no podemos voltear la página, y reverenciar lo que muchos no apreciaron, y por consiguiente, dejaron en aras del olvido. Definamos ya, de una buena vez: Banda de Doom Clásico, raíces Stoner, deambulados ácidos, secciones rítmicas necias y a la vez impregnadas de un sentimiento atroz e incalculable. No tengo idea, más allá de lo que hay por allí, de cuantas penurias hayan pasado estos tipos, pero su literatura es pesimista, desilusionadora, con un serio vaho existencial de perdición y mísera, aunque siempre con una llama, inconscientemente de esperanza innata. 

Lo mejor, es que su aparición no fue como un Sabbath 2, o de las anteriores ya citadas en versión 2.0. Qué maravilla, ¿no? Un Side A perfecto, con clasicazos como preceptos y entelequias de obscura impenetrabilidad del testamento Doom: Death Row (Corredor de la muerte) implacable, sincrónica, himno y bandera del álbum; All Your Sins, única, iconográfica, mordiente, diluida, tónica y espectral; The Ghoul, una de mis favoritas, por su atmósfera atrapante y obscena; Relentless (Pentagram) podría ser el emblema de la gema, el zenit del álbum, con la herencia patriarcal heredado a Victor Griffin de un Dios, llamado a veces Tony Iommi; Run My Course y Sinister siguen la pista, pero juegan más con experimentar con el sonido seventeen, entre cambios de ritmos y timbres allanadores… y lo demás del Lado B, es una suerte de habilidad, de estribillos azarosos, de timbales y tarolas dinamicas, de un bajo al margen… Ufff, indudablemente es música ya tocada en años anteriores, pero nunca tocada de esta manera!

Siempre seguiré escuchando este álbum que encierra un misterio, un enigmático secreto, un pequeño haz de luz, y una agigantada virtud que se llamada: Relentless.






Nota: 9.2 



Publicado Por: Albert Spaggiari.

miércoles, 25 de junio de 2014

Serpent Warning – Serpent Warning [2014]



 
Volvemos a la música, y a los tiempos que se van desenvolviendo con ella. En esta ocasión toca hablar de una agrupación muy tierna, en su haber con un pequeño `Ep´ de 3 canciones, lanzadas en el 2012, para dos años después sacar su primera estampa, titulada homónimamente, “Serpent Warning”. Banda, por supuesto, contemporánea que se apega a un Doom Metal de la vieja escuela, un Doom plantado con las garras de los gametos del Stoner clasicón. Grupo que no debe nada, y que por ello, tendremos mucha más ligereza a la hora de datar y referenciar su puesto en el tabernáculo Doomie. Y al sacar conclusiones, por opuestas que fuesen, trataríamos de reivindicar uno de los movimientos de revival, que con el paso del tiempo se han ido desestimando. 

La intención agrede a retribuir al género del Doom, piezas que le hacían falta. Estas piezas son aquellas bandas que conmemoran el estilo que no se supo apreciar. Déjenme exponerles uno de los temas menos concurrentes, muy desapercibidos y tan poco considerados en las síntesis de varios entusiastas musicales. Señores, en la media centuria que lleva el rock, las personas, naturalmente los Rockers, han muerto y nacido varios, por lo que  aparecen nuevas generaciones; pero, el quid de la causa no es reverencia la obviedad que esto conlleva, sino acercar, si se quiere decir, a los femémonos destinados por pura evolución de cadenas. Quiero decir, que las bandas de resucitación, por estar en nuestros tiempos, proponen al escucha jovencísimo a ponerle a tención a un género, que hoy él puede adaptar como nuevo gusto personal. 

Por ello, es tan importante que existan este tipo de agrupaciones, y no sólo en el Metal, queda claro que sería a nivel general. Por la misma línea inexorable de la muerte y la vida, son fundamentales que las mismas viejas lagartijas descansen, para dar su blasón a los sucesores, aquellos que tengan más estima, y que su deseo sea la prevalencia de una especie, y claro, las que especialicen sus dotes con una pasión autentica. Así, evitamos por un lado, la extinción de un género (aunque éste nunca desaparezca del mapa, pero sí de nuestros puntos concurrentes de indagación, de tal menara olvidándonos del devenir del mismo). Por otro extremo, tampoco es saludable tener un montón de renacuajos clocando al unisonó orfeón, y que no existan distinciones una con la otra. Esto, claro que sería un punto del cual no apoyo. Entiéndase a lo que trato de referirme. 

Ahora, para aquellos viejos curtidos que se han pasado media vida surcando, izando su bandera de la perdición a mar abierto, y se han desavenido en el oleaje remoto e incorruptible, pueden estar seguros que esta banda será de su agrado, y posiblemente elogien su costura en composiciones clásicas. Tanto así, que no reprocharían por el modelo prosaico del estilo. Porque en cuentas finitas, como dije anteriormente, es una banda que no quita ni pone nada. Es más que agrupaciones así revitalizan, y acrecientan la marcada hambruna por el Doomie. Bueno, eso me impropera a mí. Nacionalidad Finlandesa, ¿a qué les suena? Muchos sabrán, que en esa meca se dio el “True Doom”, como me gustaría llamarla para este momento.

La escuela finesa  del Doom tuvo auge con bandas consagradas, aunque simultáneamente con los tiempos, ninguna de aquí pertenecía a la viaja escuela, ya que surge el Inner Circle de Puristas del sonido 70´s, 80´s, o sea los Druidas del Doom. Spiritus Mortis y Minotauri serían de esas de mediados de los noventas, que recalcarían en el sonido más alquitranado del género; pero, la que hizo temblar las cuestas y los montes de la tierra de los bosques de nieve, fue “Reverend Bizarre” banda que me gusta poner en analogía con Näkki, una ciratura del folclore estonio/finlandés, que se caracterizaba por ser una rígida figura temible que asustaba a los pueblerinos de la comerca, con su rugidos y apariciones.

“Serpent Warning” no siendo tan terrorífica que las anteriores, si es una pozo envenenado de excelentes riffs y tempos del mandato doomero. Banda de composiciones arcaicas, trabajando mucho la influencia de los Bizarre, pero infortunadamente no logrando ese decoro dilatado, tartico y hondísimo que sólo los de Peter Vicar supieron adoptar. Vocales emulando la frágil desesperación del antaño, con Hooks siniestros y aletargados, como si estuviesen despertándose de una anestesia general, y si entiesen la parestesia en las coyunturas, en los ojos y los dedos. Pero, más allá de esa manera de trascender  en extremos pasajes sombríos, tenemos un sonido articulado, sincronizado con el bajo que apuesta  a hacer materia de hormigón, u alguna estructura muy sólida y estable.

Claro, que el clima del que cuenta este trozo del 2014 es perfecto: aclimatando esa calumnia literaria que nos cuentan, sobre los desvaríos contra natura, y el acecido e ignominioso destino. Como dije antes, acomodando los resabios que una vez fue la música más severa y castigadoramente lenta del metal (No incluyo el Drone, porque sabemos que es género es el lenguaje alienígena). La batería será también de agrado, porque su circulación es muy decente, sin llegar a indultar el vocalista fragoroso y casi ahogado. Lo que alude, también serían que los medio tiempos  hacen las venas de su sección rítmica; aquí se puede notar clarísimo la influencia del Inner Circle. 

Al igual que su portada, el sentimiento desagradable y oscuro permanece con una potencialidad digna de toda banda de honor y representación. Ojalá no sea de aquellos proyectos que por mantener un nombre de culto, se despiden de la agrupación y nos dejan con una placa; mas, sería disfrutable tener una 2da ó 3da entrega de esta mortuoria serpiente. Y si se retirasen, pues, me quedo con un buen sabor de boca.
“Laughter of children is fading away

Trees tall as towers surround us”…”La risa de los niños se está desvaneciendo, los árboles altos como las torres nos rodean” 







Nota: 8.2



Publicado Por: Albert Spaggiari.

domingo, 22 de junio de 2014

Tentacle - Ingot Eye [2013]



Hoy no adentraremos donde la vieja o nueva manada ha guardado cofres profundos sin ser expuestos a la luz, para estrellar con joyas. Como tampoco exageraré con el hecho de que Lovecraft ha influido en miles de ámbitos, clara experiencia se lleva uno tratando de revelar los insectos que están debajo de las rocas, topándose con una infinidad de grupos con la influencia del sujeto, llenándose de relatos en la cabeza los músicos tratan de emular con el sonido las mil y un características principales para crear un ambiente y sonido adecuado para transmitir esa gran carga de mitos, leyendas, dioses, monstruos y un etcétera que no acaba más que cerrarse en Cthulhu. El Death Metal y el Black Metal son uno de los géneros más oscuros y perfectos para teatralizar las obras de Howard. ¿Acaso el Doom no puede intentar? Veamos a Continuación…

Nuevamente desde Estados Unidos nos empachamos con una reciente agrupación que quiere expresar sobretodo la Llamada del Pulpo alabado, desde su nombre con Tentacle hasta los ridículos seudónimos que comparten los integrantes: Tentaclor en el Bajo, Tentaclus en la Batería, Tentaclex en la Guitarra y el vocalista ni sombra hay, para que vean que nivel de underground estamos hablando y la información de los tentáculos de la bestia no me dicen ni fu ni fa. Como sabrán algunos que viven por los escombros de un pantano junto a las arañas, el proyecto es enfocado desde una vista más Drone, donde los supuestos integrantes de Ice Dragon tocan en este único pastel, que salió en 2013 navegando con el rumbo de cambiar su sonido con su anterior grupo.

Hablar a estas alturas del estilo apocalípticamente lento, me parece una payasada que no vendrá a caso con la información expuesta en anteriores publicaciones y por el acto de desprender una banda que arrancó hace un año. Sin ánimo de apresurar el carruaje nos metemos a la mente de los fanáticos Lovecraftnianos para fijarse que la intención del estado Drone no se hace presente, excluyendo todo tipo de influencias de la rama más ortodoxa y por ende, no recalcaré como balbuceante las narraciones de un monstruo por los 4 pisos que descienden a la Ciudad Almeja: “Ingot Eye” de ojo rojizo, tenebroso y sospechoso que enredaré toda fascinación con estupideces inexistentes, abstenerse de ese punto es importante para este debut.

Explicar primero como las influencias pueden traumar en la calidad, como por ejemplo ese olor a “Hazlo Tú Mismo” con un jugueteo al tocar suciamente en una producción independiente y libre de presiones. Y supongo que muchos creerán que se trata de similar a un Demo del inodoro, más no sabemos que su integridad vocal queda perjudicada con la intención de sonar “auténtico”, en planos de sonar viejico, sonando casi nublado e ininteligibles la Voz que escurre desde limpia y clarita a sucia como los Riffs simplones. Canciones que rondan desde 5 a 13 minutos, donde las melodías robustas del vocalista ganan en el largometraje plano de los instrumentos. Nada de sorpresas por la manga y más estilón a los Reverend Bizarre y otras comadrejas.

No estamos ante un grupo innovador o uno que cuadrille por la mierda misma, pero mientras estoy aquí sudando, el camino ha sido entretenido desde sus líneas vocales de letargo con letras acorde a un muro entre el baterista y las cuerdas hasta esos coros Doom y sus pellizcos psicodélicos y laaaaaargos que fluyen por el tiempo debido. No muchos detalles que brillen por cualidades distintivas, pero el enrollarlo con su vena Doom de la antigua escuela donde los ángulos de Black Sabbath se notan más, disfrazando el hedor con la semi-distorsión, el grave tono vocal y el pasillo instrumental que consta de pocas notas y unos cuantos ritmos vivaces de experimentar algunas inquietudes sobre las liricas. Inclusive tenía preparada una frase, pero me la reservo para lo mejor.

Sinceramente quiero acabar esto, porque mis intenciones no van más allá de lo antes escrito, se los dejo envuelto invocando a todo ser maligno rojizo que sea capaz de introducirse en ese cuadro surrealista del Ojo observándonos y que se la pasen re-comido con el producto que traigo y le den chance a las nuevos conjuntos no por creerse el Don Sabio con cualquier pedazo desconocido, pero sí por su calidad.

Tentacle saca su primer Tentáculo: “Ingot Eye”..!!!






Nota: Un 8.0 que no pierde, ni gana nada.


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 23 de febrero de 2014

Jex Thoth – Blood Moon Rise [2013]

Y llegamos a nuestra cuesta final, allí donde por fin abarcamos, con un buen compendiado, bandas que fueron de gran decepción y alegría para los oyentes del sitio (Este pozo de mierda) y después de pasar cazando brujas de los 80s, teníamos que presentar alguno flexibilidad muscular, y girar el cuello en 180 grados, y contemplar el nuevo “doom” o las nuevas tendencias entre géneros y estilos de este circulo infeccioso. Así tal vez aprendiéremos que el género no sólo se encuentra apilado descansando en el antaño; aunque, tampoco las momias que una vez moraron los cielos hace 30 años, revivirían entre nuestros días con trabajos que quizás tuvieron una buena aceptación por el público: Caso “Vitus”, Caso “Bedemon” y la megalítica “Candlemass” y la infaltable “Cathedral”


Pero, ahora bien. Tenemos entre nuestras manos u oídos, una banda relativamente nueva, con no más de 7 años de estar activa desde que nació: Jex Thoth. La banda estriba desde los mismísimos EE.UU conformados en su tiempo (2007) bajo el nombre de “Totem” por razones, de parecido con otras bandas, lo cambiaron al actual, al que ahora conocemos como tal. Quizás, muchos la asimilaron por un Split que tuvo con Pagan Altar en ese mismo año de cambios de nombres. Su disco debut, y homónimo como la mayoría, saldría un año más tarde. Por menester, estamos hablando de una banda que apenas va por su segundo andamio en la propia historia de esta.

Pero, para serles muy sincero, es la primera vez que me topo con la banda, así que sus trabajos anteriores, ya sea elepés o el mismo álbum, no son categóricos y calificativos a comparación de este que sí me he puesto a darle su oída. Y para no aburrirnos de un pasmón, vayamos así su formación actual. Alineados por: Jex Thoth vocalista femenina en guitarras y vocales principales, y tal vez únicas; Matt Jacobs En la guitarras (Primera cabecilla rítmica); Brandon en la otra emparentada guitarresca (solos y segunda cabecilla en secciones rítmicas); Ray en la batería y Danny en el bajo. Y bajo este concepto, un poco dominante, la banda nos regala un trabajo (Bueno, más bien nos vende) haciéndose llamar “Doom/Psicodélico” Hasta este momento, perfecto.

Y no es de sorprenderse que bandas optasen por esta tendencia. Creo que en mi haber, y en el poco tiempo que llevo conociendo este género, yo, en mi más humildes observaciones calculo, al menos 4 clases dominantes y tendenciosas en el Doom Metal puro (no hablo de subgéneros, sub-ramas, híbridos con música extrema o de vanguardia que si no mis teorías serían nulísimas)

 1 - Doom Metal exacerbado o el más puro sobre la tierra, elemento de zinc y cuarzo, rico en hacer aburrir a las personas (Gente como “Candlemass” es el mejor caso para estos) 2 – Doom con tendencia Stoner, aquel que incorporaba ciertos rasgos de las bandas áridas y desérticas, junto con los zarcillos malévolos y repugnantes de Sabbath en especial. (Fácilmente puedo decir gente como “Supernaut”) 3 – Proto Doom (Mi favorito) aquel que replicaban los términos del rock duro de la época, junto de la mano con letras oscuras y producciones baratas se clavó como bandas de extrema importancia para el género (Representantes obligatorios serían “Bedemon”) y por último nuestra saeta 4- Doom con tendencia psicodélica: este tipo de doom se cultivaría en Italia, y harto nombre y consagrado como el disco debut de los Hole, Land Of Mistery de 1985, conllevaría el cataplasma sonoro al gente que practicase este estilo de música con tal tendencia. También estaban las tendencias heavys, pero quise abarcar el puro, no la adulteración infantil.

“Blood Moon Rise” de estos tipos algo pecuarios, son esa fusión de encasillado “4” no nos vendrían a aportar nada nuevo. Eso es lo que hay, nada nuevo, y ya con esto podemos trabajar en ellos sin desmeritar tan garrafalmente y sin poco tronío de la “situeichon” debido a que la banda, es simplemente, a lo mejor llanamente, una agrupación no exactamente como nos esperamos del Doom/psicodélico, aunque lo que sí hay que reconóceles como marcas de reses en el culo, o herraduras de caballos de monta y cepa de pedigrí en las patas, es el esfuerzo por ser auténticos. La comparación más análoga y la primera que se me viene a la mente es: “Blood Ceremony” (Banda en la cual también estuvo la chica esta) Y bueno, no es de extrañarse, ambas tocan un sonido “Psycho doomero”

A diferencia que esta nueva generación entrama elementos orgánicos y poco pretensiosos y eso es admirable, papallito. Los Jex, par este punto más reciente, me suenan a una banda muy nostálgica y sinceramente entregada a su trabajo. Notas inmediatamente, por la calidad en composiciones poco variadas y de la mano con sentimientos amargos y trayectorias lejanas en letras, acabas por encontrar un sonido carismático y emotivo Su labor como banda de propuesta no existe, así que por la simpleza en estructura compositivas y dramáticas no podemos sojuzgarla; en cambio, como banda de sonidos lentos, y hablando en términos más descriptivos, de aquella sentimental y oscura atmósfera, cumplen y muy bien.

Estos chabones, se diferencian un poco de la mayoría de bandas de metal de este estilo y tendencia, por el hecho de pocos riffs, como las bandas de la vieja escuela en sus nuevas producciones, y parajes más luctuosos sin ser tan técnicos y rockeros a la vez.A pesar de ser metal, también puede ser música evocadora y extremadamente contumaz en la misma melancolía que nos expresan. Y claro los toques del rocck más alucinante como el Psycho, hace un ambiente loable y desentendido con los valores que puedan o no tener estos músicos en ser creativos. Y no creo ofender a nadie diciendo que no lo son. Pero, si están haciendo música que les sale de un estimulo, un reproche o un hondo y tenaz sentimiento lleno de desidias y desesperanzas.

Por lo anterior, notaremos que me sería repetitivo e inocuo hablar de los demás instrumentos con previa introducción. Lo único que puedo, repetir y asegurarles es que la música hecha aquí está realizada con el único fin de ser expresivos y parte de esa interrelación nos compete a todos los escuchas, a tratar de asimilar o por lo menos, si te gusta esta clase de música lenta y algo opresiva, de comprender las misivas y sonoridad esculpida. Por eso, los instrumentos no se destacan para nada, sólo crean música básica y simple, pero con algo que decir. Ojo, que no es cualquier banda que se hace pasar por estiércol de generación póstuma.


En fin, otro aspecto tan importante, es su arte: todavía me llama la atención ese diseño tétrico y meticulosamente bizarro. La muerte, la luz, las flores, el lecho, la petrificación de gestos… no sabría decirles, me gusta mucho. Y es que si estos sujetos no se llevan el sombrero de bufones, ni la copa intercontinental, si saben como hacernos pasar un rato reflexivo y calmo entre angustias y apremiantes deseos de incertidumbre e introspectivas miradas a la añoranza, la pasión, el amor y lo que una vez perdimos: La vida.

Por favor, observen que trozo más virginal y cáustico 






Nota: 7.5 enciérrense y disfrútenlo.





Publicado Por: Albert Spaggiari