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sábado, 12 de agosto de 2023

You win again gravity - Into the dancing blue [2023]



Hoy nos ocupa una banda inglesa que ya venía haciendo un par de discos de la índole metal progresivo con combinaciones de una extraña etiqueta que siempre puede hacer llamar la atención a mas de algún despistado borracho, Post hardcore. Ya en asadas ocasiones hablamos que repercusiones puede tener a veces poner estas etiquetas ostentosas para comercializarse, pero es muy fácil hoy en el mundo de la hipercategorización musical, todo aquello que lleve un banjo o un armónica ya puede ser considerado sinfónico o acústico, es una patochada.

Bueno, antes de empezar con la música, y se que a muchos les gusta que se delimite que tipo de caminata es la que lleva la bada para poder pinchar el disco mas segurinix. Pues, a mi me parecio una banda de meta progresivo con toques hardcore, no le veo esa etiquete post, pero bueno eso es lo demos.

Cual es la propuesta que traen estos muchachines medio emos tritontes, será que son uno de esos adoradores de 30 seconds to mars versión metallizer o será que son uno de tantos hardcoreros que ya no tienen metro cuadrado de piel sin tatuar. Pues, me suena mucho de estas bandas tipo muse, algo de Green day, un poquito de fates warning, un poquito de todo licuado por aca. La música como objetivo principal no esta mal, la verdad. Ahora bien, propuesta como nos la venden no es. Puesto que podríamos decir que lo hacen bien lo que se proponen, sí. Las categorías de metal progresivo son destacables y muchos aspectos rítmicos son los que nos hacen mantener bastante bien la atención en las canciones.

La voz del chimuelo no me gusta, me recuerda a estar oyendo Green day y cuando oigo esas bandas tan caladas no me dan por poner oídos en cuestión vocal, ahora bien destacar el labor del batero, le mete muchos cambios de ritmos consistentes, creador de atmosferas caninas y desestresantes;  pero lo único que tacho a este álbum es de tener ese toque juvenil que a mi me desagrada, y de esas melodías a los my chemical romance, y después esas voces agresivas bien heredadas del hardcore pero utilizadas en desuso.

A mi estos generosa si chavorrucos de maitrones treitones que están orgulosos de haber sido emos no me mueven, no me atraen y nunca me gustaron. ¿El concepto de la banda puede ser algo trascendental?  Esto no algo nuevo, nada de otro mundo. Aunque no se le puede negar que la combinación resulta apetecibles, pero es normal que en muchas de sus canciones en vez de apegarse al lado mas progrsivo de sus compases siga mas por la línea puente, melodía, coro, estribillo y pues estamos a nada de que sea radial. Me disgusta? No, pero tampoco es para encabritarse de la emoción.

La portada me gusta, elegante, azulada, muy al estilo de la viejas gloriasde las bandas progresivas tipo dream theater; pero el pajarraco es inevitable no pensar en Budgie. La duración, pues de estadio con papas fritas chucas con uñas porosas en los condimentos, 50 minutos. A mi me parece excesivo ya que es música zapateada, con sus tintes mas suavetones. 

                                              

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Nota: 5.0 


Albert Sppagiari


domingo, 6 de agosto de 2023

We Are H - Diskonstrukt [2023]

 


Trío germano que no los conocen ni en la esquina de su barrio. Sacados de la fría Leverkusen, Alemania. “We Are H”, banduca de nombre horripilante y nada vistoso ni atractivo, que pone las expectativas del tamaño de una hormiga bebé, y que únicamente la portada inextricable de este su debutazo: “Diskonstrukt”, puede salvar las apariencias y da un aire atrayente. Además, como podrá notarse desde su título, el vocalista y bajista: Ken, reparte su canto en el idioma natal del alemán.

Pues bien, ¿Qué se chiflan los alemanes en menos de media hora, en su debut, en su casi Ep (por duración), y en su propuesta musical en general? La respuesta la encontramos, principalmente, en dos géneros que constituyen la columna vertebral del disco: el Post-Metal y el Hardcore, o post-hardcore. Lo interesante dentro de este poco más de veintena de minutos es la mixtura tan orgánica, homogénea e inventiva en donde mixturan ambos estilos naturalmente y con un despliegue técnico soberbio sin perder: ganchos, atmósferas, y agresividad; la melodía o riffs, el deje post-metalero, y el deje harcore/black metalero, respectivamente.

Así es, en estos 26 minutos condensan, en sus ocho tracks, la proeza de sintetizar e imbricar estilos aparentemente disímiles y ajenos. Resalta mucho la estructuración rítmica e instrumental donde destella los graduales cambios, melodías, contrastes entre voz rasposa y parajes armoniosos propios del Post-Metal en los riffs embellecidos con efectos, y un sinfín de recursos que enriquecen a tal punto las canciones que resultan un aura de Avant-Garde Metal, pues, los giros, las armonías, el cuidado y esmero en cada segmento, le proporcionan a este debut una creatividad y naturalidad en su música muy loable.

Dentro de las cualidades con mayor fulgor, desglosaré puntos clave en la labor que desempeñan algunos elementos claves en este “Diskonstrukt”: Primero, la voz; no sólo es que el alemán cantado suene áspero, también el modo de “instrumentalizarlo” (nunca mejor dicho), de que resalte por su utilización determinada en ciertos pasajes del disco, donde el canto limpio, el grito, el casi shriek black, o hasta unos segundos de gutural, hacen que brille sin empastarlo todo con los cambios vocales o con el “canto”, pues todo gira a la composición instrumental, la voz es un instrumento más, lo demustran y lo ejecutan perfectamente.

Lo segundo, y más reiterativo: la aleación de componentes estilísticos distintos. Es, sin lugar a dudas, el contraste, conjugue, mezcla, el mix de las atmósferas, los efectos en la guitarra cual acordes gravitan en el espacio, el ritmo contemplativo, y la ambientación, junto a elementos del Black, del Death Metal, del Hardcore, de toda la agresividad necesaria que le podían insuflar en riffs, doble bombos, cambios abruptos, en secciones Stoner, en una variopinta amalgama que se esfuerzan en exponer sin aturdir al oyente, sin perder noción compositiva por malabares infructuosos.

Y, tercero y último: la ejecución instrumental. Principalmente, la desgraciada bestia que es el tiparrajo de Fabi en las baquetas. Despliegue, no sólo técnico, sino, de utilizar cada puta parte de la batería, cada pegada que suene con técnica y melodía, cada giro con notoriedad, y cada desplazamiento y vaivén que tiene, es de lo mejor de TODO el disquiño y no redundaré en loas ya innecesarias. Respecto a los demás, a cabalidad y funcionales, incluso el Bajo entre jazzero y ruidoso, pero con presencia, como todos. En fin, las composiciones fácilmente pueden degustarse sin la voz, todo el trabajo está -como mencioné- en función a la instrumentalidad, digno de cualquier Avant-garde o Metal progresivo con ideas a relucir.

Disco corto, cual pija de infante, te lo puedes chutar todo como una canción larga con sus momentos, ataques frenéticos y todo el quehacer “instrumentalístico” con que se estructura este debutazo. Canciones a remarcar: “Antroporrhaines”, la más indómita y salvaje del repertorio; “Karakorum”, la más extensa (5 minuticos), y es sin voz, sólo ejecución, y los 3 minutazos de: “Monotone”, que es una pieza que demuestra lo contrario de su título.

Buenardo a secas, con mucha inventiva, e ideas. A ver si en un futuro esta muchachada nos ofrece algo más locochón y demencial sin perder ese toque mixturizado que han encontrado entre los estilos que abarcan. Por el momento: rápido y a la vena, como la heroína recién inyectada.



Nota: 7.5

Publicado por: Zdzislaw Beksinski


jueves, 23 de enero de 2020

Mammock - Itch [2020]





La explicación del incontable aporte a la humanidad que ha dado Grecia es certeramente anodina. El simple nombre del país nos remite a los orígenes de disciplinas y estudios como: la ciencia, la filosofía, la medicina, la astronomía, las matemáticas, de todito papá. Pues bien, abrimos espacio ahora para la música con Mammock, agrupación de la aupada y ancestral ciudad de Atenas, que irónicamente es testigo de una de las primeras publicaciones del mero 2020. Ni más ni menos que el 1 de Enero de 2020 sale a la luz “Itch”, debut de Post-Hardcore que reza con jactancia en su presentación conceptual con la frase: “El mundo es un lugar maravillosamente extraño”, prestada del libro “Naturaleza muerta con pájaro carpintero” de Tom Robbis.

Mammock proveen en 30 minutazos condensados en 6 canciones a qué juegan y qué muestran dentro del ambiguo “Post-” Hardcore. Al ajo: Un disco corto y entretenido que expone progresiones y armonías melódicas propias del Rock Progresivo cohesionadas con la rudeza de la actitud Punk. Fiereza no faltará, pero más que ello, dotan de algo muy deudor de los cimentos del “género”, y eso es una perseverancia en la sección rítmica en ser lo más dinámica y fluctuante de ritmos, llegando a recordar a gente como NoMeansNo pero con una identidad –obviamente- acoplada al espectro moderno sin oírseles forzados, ni calcas de los canadienses.

Desde que atrona la inicial “Caterpillar” hasta que acaba el invento se huele de antemano que NO nos topamos con tres acordes a lo bestia junto al tipejo gritón de la esquina, pero que pese a ello hiede esa rudeza con la que se ejecutan los ritmos más que por sus sonoridades. Transiciones rítmicas con el Bajo/Batería mientras Andreas sin ser áspero del todo es indócil y con espinas en su registro vocal. Canciones como la más Hardcore: “Dirty Shoes” y “Shark Attack” evidencian lo dicho. 

Aunque, pese a tener el ADN Punk instaurado la ortodoxia del mismo no existe, en la misma “Shark Attack” al finalizar se diluye con un saxofón una atmosfera calma y –si se quiere- extraña. No sin antes (como TODAS LAS CANCIONES), el track se estira, se moldea, es totalmente maleable a variopintos cambios rítmicos que incrementan la valía de “Itch”. Producción perfecta y homogénea que además de la pulcra distinción y audibilidad de cada instrumento logra preponderar a Klearhos y a Vangelis, en el Bajo y la Batería respectivamente. Y es que, estas dos bestias sin ser virtuosos se adhieren excelentemente con la Guitarra delineando ese absorto dinamismo musical.

Al llegar con “Inconstant State, Hot Summer” y “This Letter” (con sus casi 10 minutos y un Andreas imitando de forma plana y sosa a un Bruce Dickinson tirado a la cuneta) terminan de explayar el tono de Rock Progresivo que llevaban en todo el álbum pero si sonar a ello, manufacturando una homogeneidad compositiva con la “intención” del Progressive” para dar riqueza y variedad con tramos que enfoquen melodías a base de una movilidad y proporcionar una identidad más marcada en cada track, pero sin la grandilocuencia del género setentero. Sin embargo, el despliegue técnico no es del otro mundo, ni siquiera quieren pretender un virtuosismo, pero toman del “recurso” para no evocar una rauda simpleza. 

¿Es la extrañeza un discurso de experimentación en el sonido de éste disco?, Posiblemente no. ¿Es el concepto de “extraño” una inspiración conceptual de Mammock?, Sí, ¿Se logra plasmar? No.

“Itch”, o “Picazón”, no trata de vender Riffazos a granel, ni elaborar una telaraña compleja en virtuosismo superfluo, sino dotar de musicalidad un bien logrado Punk que a día de hoy está más que mutado con otros estilos y proporciona una mixtura y madurez que no gozaban antes, y que éstos griegos hacen alarde de ello en 6 cancioncitas bonicas. Y como los mismos Mammock dicen: “No hay solución para esta picazón”

Restando la presentación en el Bandcamp y distintas webs en las que ellos se dan a conocer como una banda “extraña” (lo que mierdas signifique eso) y de enfocar un holismo conceptual medio abstracto –que incluso denota la bonica portada- en su obra, resulta que bajo esas expectativas es, como dicen en mi país “llamarada de tusa” para atraer al pipiolo que indague en el Post-Hardcore, género que por sí bebe de muchos ríos y que los Atenienses no aportan ni papa a la movida más que cimentar un debutazo entretenido y poblado de un dinamismo musical que no sorprende ni atrapa hiperbólicamente pero compone un grano más de Post-Hardcore disfrutable y bien plantado en la escena.






Nota: Un 6.5 tan grande como un colibrí


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski