miércoles, 23 de abril de 2014

Blue Cheer - Vincebus Eruptum [1968]



¿Led Zeppelin o Black Sabbath? Jajajajaja..!! Tu madre, pedazo de mierda, véase: Blue Cheer, para entender… Heavy Metal, Doom Metal, Rock Psicodélico y si queda más etiquetas: Stoner Rock. Pero no encerrare al trío en todas esas pendejadas, por lo tanto lo meto en el saco del Hard Rock, guste a quien le guste. Desde las tierras británicas el mundo veía el portal al nuevo mundo, pero antes de todas esas mamadas alabadas, quiero presentar a Dickie Peterson en la voz y Bajo, Leigh Stephens en la Guitarra y Paul Whaley en la Batería…Para muchos solo nombres de vagabundos, para otros la representación del inicio de una nueva era, y los que en verdad pusieron el sonido, para que todos esos europeos se abrieran paso con más fortuna que sus influyentes.

Después de presenciar en el Monterey Pop Festival, al power trío de la Hendrix Experience, a Peterson le resultó una gran forma de combinar la música que tenía en mente…Así, nos abrimos paso a un diamante oculto que encadena la importancia histórica de la música: “Vincebus Eruptum”, sacado del horno en 1968. Apareciendo como la banda más ruidosa del planeta, como un grupo fácil de odiar, de parte de la critica de aquellos años y que solo recordamos como chimpancés sin dientes, el cover de Eddie Cochran “Summertime Blues”, y eso si tenemos suerte de indagar como orejones de pie a cabeza.

Quiero aclarar que la situación en que me ubico, no es para hacerle justicia a este monumento. No obstante, trataré de desplegar algunos puntos y hacer reconocimiento y una que otra migaja que aporte a este semental álbum, para este puerco sitio. Empecemos desde el volumen y la distorsión que se ocupa con el estéreo apestoso que son las bases para las canciones. Lo cual queda magnifico en el año que es y el tipo de música que es. No podemos quejarnos, sobretodo con la electrificación de la guitarra, que le da un sabor Stoner Y Acido, recordándonos al propio Hendrix o los posteriores Sir Lord Baltimore, del cual se desprenden las notas con más intensidad, agregándole este “ruidillo” o afinación en la guitarra. En donde Leigh ocupa con un sinfín de ritmos que serían vistos por Black Sabbath, aún sin estar formados los de Iommi y los suyos.

Y es que, destacar la guitarra es fácil, pero como hacerlo es lo difícil. Eso, lo aprendí escuchando toda esa densidad y los amplificadores rompiéndome el escroto con una guitarra que gana cierto protagonismo, pero que es infinitamente mejor, acompañada de la sección rítmica. Y como anécdota quiero aclarar, que el guitarrista Stephens se retiro luego de componer 2 material con Blue Cheer, ya que no soportaba el ruido detestable que reproducía su amplificador para tocar. Se preguntarán: ¿Entonces porque no cambiaba de estilo?, Entonces, me surge una respuesta sencilla: El estilo del disco o del grupo, cambiaría. Y exactamente eso paso cuando Leigh salió. El rumbo se dirigía a toda esa mamada psicodélica al estilo Jefferson Airplane o Grateful Dead. Pero el comienzo de esta agrupación, es otro asunto.

Exceptuando las maniobras elásticas e inventivas que tiene su guitarrista, sin robarse el show. También se puede apreciar la gama Blusera que obtiene con gran fuerza en sus tempos y el bajo audible de acompañamiento con un grosor de vital importancia. Como también la batería que golpea muy bien los platillos y la destreza que mantiene Whaley en todo el camino. Otro punto que cuadra es la manera de cantar de Dickie, con un rango único e indispensable para el ambiente, pero que salpica su influencia de Blues, cuando oímos: “Rock Me Baby”. Clarísimo si nos fijamos que casi la mitad del álbum son covers de gentilla como esa. Y en la manera tan desenfrenada que adquiere el rubio.

Peterson es Rock en vida y muerte, el alma del equipo, el líder y sinónimo de Blue Cheer, que ahora nos deja el recuerdo aún sin estar en este mundo de mierda, de injusticias y de esclavitud. Nos ha mostrado un tono de recuerdo, una voz que penetra por su sentimiento pesado, de crear y hacer lo mejor de sí, sin tener una gran habilidad vocal. De lo mejor del álbum, pero ningún aporte se defiende solo, todos contribuyen ya sea de una u otra forma. Los momentos más apreciados y elevados del tracklist, son todos. Pero no ver la crudeza distintiva del sujeto, es una perdida de atención.

Prosiguiendo por el camino a la visualización imposible de “Vincebus Eruptum”, nos encontramos con improvisaciones extensas en medio de las canciones prolongando el círculo con tan solo 6 temas. 6 temas que me recuerdan lo mejor del Doom primitivo como esos 15 segundos de “Doctor Please” (que por cierto, Dick aquí, hace una de los mejores fraseos)y esas minúsculas densidades que se escurren en segundos por todo el álbum. Seguro Pentagram y Bedemon, mamaron fuertemente de esta venosa línea rítmica. Coo también me recuerda lo más duro que puede invocar un ser humano, teniendo en mente el Rock… Y algo que todavía me sorprende más, es que las bandas más pesadas y densas nacieron del Blues: Black Sabbath y este Trino de finales de los 60s, son prueba viviente de lo que afirmo.

¿Blues Rock cabrón? Seguro, pero ellos no contienen una solida manera de ejecutar esa influencia, por lo tanto no es lo mismo Cream, que huele a Jazz y Blues por montones, que unos extraños que solo conocen el LSD y el Ruido, por así decirlo. Así que no confundir esa influencia, como un protagonismo que se utilizaría en muchas otras. Blue Cheer, es una banda que solo podemos describir sin temor como: HEAVY y con mayúsculas pedazo de escoria. “Summertime Blues”, es el tema directo, del cual muchos dirían que es la primera canción de Heavy Metal en la historia, pero lo demás queda mejor…

En el Lado B con “Out Of Focus”, “Parchment Farm” y “Second Time Around”. Completa y se eleva la calidad que exponían antes. Esto es un tirón de nervios, Out Of Focus, que arranca con una pandereta y una guitarra expulsando un Riff melodioso, marcando un camino con la Batería y el fraseo pegadizo que seguirían con una coherencia para aclamar el titulo como excelente tema.

Luego esa “Parchment Farm”…Ufff... Que dolor, en que lío me metí. Mi canción favorita, sobretodo por su inicio veloz y furtivo que sigue y sigue hasta que llega el silencio del minuto 2:00, hasta oír la batería anunciando la melodía del bajo, que es MAJESTUOSA..Y cuando ya creemos que eso es todo, sale de la nada uno de los mejores Riffs con la guitarra en toda la historia en el minuto 2:34. Ya con esto, me deja el orgasmo más placentero que hubiera sentido.

Por ultimo con “Second Time Around” no tienen complicaciones con la dinámica guitarresca, Leigh le deja un poco más de camino en las improvisaciones a Whaley con un solo de Batería excelso que luego el Bajo patrocinaría el suyo con más elegancia. Aunque ya la carretera de la pista sea gloriosa para finalizar la obra maestra dorada de la música en general.

Un punto afuera y no recalcado, es que las canciones rondan con melodías y auténticos Riffs de guitarras de un extraterrestre que diferencia una de otra, apartando el gran cañón masivo que son los ritmos “secundarios” que emplea el bajo y la batería. La guitarra es más que espectacular…Y los extensos territorios de una sesión de instrumentos se ven por doquier en el transcurso del panorama. Todo ordenado en un poderoso muro de sonido que destruye a cualquier pendejo.

Aquí acaba otro intento fallido de expresar con líneas de limitado lenguaje y ayuda de autocorrección para descifrar otra de tantas OBRAS MAGNAS de la música. Sin embargo, maltratada por imbéciles que no exploran más allá que Mago de Oz o AC/DC. ¿La portada? Psicodelia pura en estado putrefacto, debido a su sonido…La Maravilla subterránea acaba nuevamente con la caquita de marea.






Nota: 11


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 20 de abril de 2014

Thin Lizzy – Thin Lizzy [1971]


A fuego lento la melcocha se iba irradiando por los poblados europeos, aledaños y nada ajenos a la movida rockera de finales de los 60´s y principios de los 70´s, que una vez braseándose en los costados tumefactos, expolió virtudes que jamás se pudieron cocinar en la historia, y cuyo punto indicativo se dio, sino bien por casualidad, tal vez por causalidad urgente. Así y Asa, era Justo y necesario. Y ¿Quién sabe el destino lo que deparaba? Tal vez las bandas eras las principales marionetas, sujetas al sonido novedoso del Los Rolling, o los chillidos armónicos de los Beatlelocos; sería una suerte aquella bestia que se liberase de las cadenas de la ingenuidad, para pasar a destruir eslabones de espacio y tiempo, y ocupase un lugar entre los sonidetes de bomba y desenfreno.

Pero, los 70´s fueron esa tan esperada escena, esa tan inexplorable latitud, que seguía sin corona y morador, y que el pasar de los años, en completa abundancia y explanación, cultivaría discos celebérrimos y notables joyas imperecederas. Dos de las bandas más infravaloradas, compensando el término por su sonido, serían sin lugar a dudas: “Budgie” (Por allí cierne un disco que nos concierne) y los camaradas de Dublin: “Thin Lizzy” y en un grado menor –Aunque dijimos que sólo eran dos- Scorpions, que si tuvieron una acogida variante y exuberante; no tienen de que quejarse. Pero, volviendo con estos 2 ó más bien, con este Dublinés de mecha larga con dorso de cohete rojizo y mordiente, llamado en la parroquia como “Lizzy” pero, que no es una mariconada, como llamar a tu perro Lindsay o Lassie, para nada, esto es rock, no niñerías. Entendido, ¿mi malvavisco?

Ok, a rifar, no en grande, pero a rifar. Agarra un cuchillo y pásaselo a un ventanal, de la casa de algún ermitaño con panza de besugo, y ráspele el objeto punzante en toda la aérea de la ventana, hasta que el hijodeputa salga con senda ira incontrolable, y te mire con ganas de matarte a violadas progresivas. Corre, y aviéntale una piedra en el ojo, y grítale: Ven te enseñaré a “Thin Lizzy” para controlar esa furia, mi changoleon.. te puede gustar el rock, mi viejo y sino pues, chíngamela bien. Hasta que la pelagra se nos ponga morada, y los ojos ictéricos, tendremos la pócima que cure nuestros males de rock vaguito y sin fuerza. Año 70´s, y los camaradas de Irlanda, ya nos pegaban un guantazo en las cervicales, no quebrándolas, pero si irritándolas a limite de “No parquearse aquí”

Combo ilegible, que sólo se forman dos veces por década: Phill Lynott en las vocales de salmón, Eric Bell en las guitarras de cera Y Brian O´conner  en la muerte prematura, quiero decir Brian Downey en la baturraza esquelética; desaliñada como siempre. En esas épocas estar peludo era estar peinado, y estar peinado era estar pendejo. Se traza la línea delgada del Rock chapoteado de banditas 60´s y se sale de la tangente hacía el rock “empedregado” y escabroso de la movidona, con toques sutilones y rítmicos como se desgracia primeriza y torpe. Pero, este debut, homónimo con J (No era cosa de la modernidad tener siempre un debut con tu placa de bronce, o titanio si eras un Purple) “Thin Lizzy” cosechado en plenos 1971.

Referencias para cambiar de estilo no subyugan, se atan a celosísimos patrones de rock Setenteros, pero sin demostrar ser un común denominador, los Lizzy, se arriesgan con la puesta en escena de deslices en fármacos adictivos, e irregulares.

 No siendo trompicones de cualquier joven con mascara de “innato diablo” pero, si con una aura especial y progresivamente diferenciable del meollo fungoide. Pero, en cuestión de rock, íbamos viento en popa: El progre de los Crimson rebobinando las alturas junto con los Floyd que dejan la psiquis y se meten al mordaz hilo intrincado/ambientalista, unos Rush que ni pensaban nacer, unos Stooges que rompían barreras a golpe de cañón napoleónico; el Sur gobernado por los Allman Brothers Band que sentaban el desértico clima de los Humble Pie, y unos Budgie que tiraban a matar con el potente sonido Del sábado negro, como así unos GFR que sacudían las rejas de las fronterizas ciudadelas
Inagotable el legado de los 70´s, y aún más inagotable e imperdonable sería olvidar a los Thin. Si bien aquí no está el crecimiento o la formación totémica, de éstos, peros que lo que esbozan sus pinitos no estaba nada mal, ordinario, pero nadita mal.

Riffs a la vieja escuelucha, con un trenzas llenas de cieno, algo perezosas, aunque forjándose muy personales. Pero éstos no fueron unos veleidosos tipejos que se enfurecían si algo no les salía bien y encima tirar la toalla, estos tenían dos pelotas como granadas a punto de estallar, no de semen, sino de sonidos explosivos y catatónicos. En pos de la tierra que Zepp se comió, era extraño pero cuerdo, ver a esta banda cambiando las mares de pizpas. En fin. ¿Qué me parece esto? Un trabajo decente, muy digno de la época –Aunque difícilmente decepcionen- por su enigmático  interés en rediseñar a lo seguro: Cambios de tempo y ritmo, concordantes, muy a la línea de unos Hardrockers bien parados, con sus fueros, y sus alientos de baladita chulesca.

Continuando. Un panorama demente por veces, con excelentes composiciones clásicas (Del rock no del clasicismo) y frescas a la vez. Pero, las canciones, en su mayoría, están tipificadas en los acordes básicos, en las armonías vs arrítmicos pasajes de “eclosión” aún no son técnicos, aún carecen de virtuosismo, aún pasan desapercibidos, pero la justicia llega con un ejemplo de que este álbum aún tiene futuro: “Return Of the Farmes Son” quiero hacer un alto aquí… Y veamos. En esta canción, cuya precisión, calidad y nitidez se funden como hierro y acero formando belleza suprema. ¿Cómo decirlo con tecnicismos? Roloa insigne, con buen sabor, acompasada, personal, de broche convulso de riffs y solos alocados, de batería portentosa, de vocales hipertérmicas y naturales… Derroche del la pizca oculta que va creciéndose en los fuelles prohibidos.

Portada… asquerosísima, pero que no se les vaya las ganas, porque el disco mantiene una gracia solidad, de un debut con sus caderas excitantes y su culo bien puesto. No se hable más, no es lo mejor de la salsita de pollo, pero si entra como aperitivo de lo que una vez cosecharon estos infravaloradisímos musicotes de talla robusta. Imperdible para aquel respetable coleccionista.





Nota: 7.4 y la comezón vendría luego.




Publicado Por: Albert Spaggiari. 

Free - Fire And Water [1970]



Si hay lago que rescato de la época setentolla (70s), es la gente joven que se quería hacer espacio en el mundo del Rock, sin necesidad de escanear el sonido de sus ídolos. Free, fueron de la gente más joven y de más sentimiento en esa escena. Un cuarteto británico de finales de los 60s, que marcharía a su máxima difusión y popularidad en 1970 con su tercer álbum: “Fire And Water”, entrando a aquella Isla de Wight de músicos importantes en la música, con uno de sus mejores momentos de gloria, captados por más de 600,000 personas que serían testigos de la calidad que derramaría la juventud Rockera y Apasionada que escondía Free.

Los participes de esta jugada, son: Paul Rodgers en la voz, Paul Kossoff en la guitarra, Andy Fraser en el Bajo y Simon Kirke en la batería. El exponente termina siendo un Blues Rock bañado en Hard y unas baladitas sentimentales. Resumido así, podemos comprobarlo con el primer objetivo, del cual hace que el disco se convierta en oro. Rodgers se encuesta con los más grandes cantantes. No por una versatilidad, ni por la Rolling Stones, si no, por un feeling que plasma con tal expresividad que no podemos negar la calidad y la finalidad que tiene este grupo, con este cejudo.

Junto a la instrumentación, Rodgers carga la energía posible para los momentos correctos, en el primer anuncio del tracklist, con: “Fire And Water”, podemos sentir esa base rítmica, solida y gruesa entre el Bajo de Fraser y los tambores de Kirke, con Kossoff que introduce con empatía del vocalista, unas notas de gran carga emocional, construyendo un tema PERFECTO, de Blues Rock pesado y bien elaborado con un estribillo que recuerda la época que muchos no vivimos. Y aunque nuestras expectativas se elevan en un contenido más feroz, resulta ser más apacible el resultado: “Oh I Wept”, “Heavy Load”, “Don’t Say You Love Me”, son muestras de la dulzura vocal melancólica del frontal, cargando esa transmisión al oyente, gracias a sus compatriotas trazando un ambiente coherente con un ritmo de balada nocturna.

Fire And Water, no trata sobre los estribillos pegajosos, las pretensiones o los arrebatos guitarrescos, mucho menos de una técnica o progresión compositiva. Narra el sentimiento humano a través de una irrepetible fórmula que se centra en el ánimo que quiera dar el tema, ya sea Rock festivo o pellizcos Soul (“Remember”). Y eso que hablamos de ritmos y composiciones, por lo tanto “narrar” aquí, significa que en cada estilo, puede golpearnos con un baño de sentimientos. No obstante, este vinilo no es para tragárnoslo cuando queremos algo tan instantáneo como una Maruchan o un “Appetite For Destruction”. Es un producto nostálgico y Rockero a la vez. Ojala en la actualidad vieran a estos tipos, que ahora por retocar tu verso 50 veces y tener guitarras rudas, te hacen popular. En verdad una pena a nivel masivo, pero a veces no siempre la calidad se encuentra ahí. La magia de Free, no se puede plagiar, por más del millón de pendejos que traten hacerlo, nunca saldrá lo mismo. Aunque dudo, que alguien lo haga.

Para resaltar labores, excluyendo al frontman y concentrándonos en el Guitarrista, difunto como muchos, pero pocos que tocan con tanta seguridad y pasión como él. Mientras el pétalo se convierte en yunque, con temas como: “Mr Big” y “All Right Now”, el circulo guitarresco tiene más variedad en tonos, aunque este ultimo tema sea reluciente por su Riff característico que ensamblo para la eternidad Kossoff y compañía. Y la batería no se queda atrás si se trata de maniobras concretas y duras, resaltando en las ráfagas más pesadas. ¿El Bajo?, ya alguien con 15 años de vida tocando junto a John Mayall, me parece que tiene un don sobresaliente, percibiendo su estilo en estos 2 últimos temas, que dan más densidad y melodía al conjunto, aunque ningún miembro se queda atrás. Himnos del Rock clásico, estos peldaños más HardRockeros.

Rock de Alta Calidad, solo de esa manera puedo definir este material. Sofisticado, sin rebuscarse, ni atascarse, blando y crudo, improvisado y preciso, sentimental y duro, creativo y simple. No hay palabras que puedan definir una gran sorpresa que tuve que abrir.






Nota: 10


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


miércoles, 16 de abril de 2014

Van halen – Van halen [1978]


¿Cómo describir uno de los debuts más aburridos, pesarosos y tan llanos del blog? Tal vez tendríamos que hacer una lista de “razones porque no escuchar este debut”, o argumentos, aseverando “la poca legitimidad del emplasto” pero no me gustaría hacer una amargada reseña desde este punto; tal vez tengamos todas las de caer en notas bajísimas, y no sólo eso, sino decepciones tremendas, pero vamos a entrarle al chacal sin ser ten aspergeros y poco amistosos (Si es que puedo) y ya tocando uno de los trabajos de los muy conocidos y famosos “Van Halen”

Y bueno, buscando por la pradera del supuesto “hardrock”, encaramos conocimiento con el primer pinito de “V.H” un disco que si bien no sería uno de los más importantes dentro del Rock (No me vengan con mamadas del Tapping, por favor) sino, que sólo reacondicionaría la estética del mismo, a supertécnicas en guitarras, y una natural y poco acomodadora virtuosidad en las 6 cuerdas. Y pueden encabritarse, porque seré muy franco con ustedes. Siempre que hallamos una banda con un talento original y un tanto especial, que sobresale de la media, es normal que se invite colectivamente, a veces por los medios, a Alabarse “con argumentos” y discutir este punto sería un ejercicio banal y muy tedioso.

Puesto, que lo que trato de decir, ¿Es si en realidad Van Halen (álbum) fue un disco tan importante como se pinta? Personalmente, yo creo que no (Si usted gusta puede decir que éste junto al Appetite  de guns son los tótems del rock. respetaré su opinión, pero no me culpe si me rio en secreto… entiéndame que no será de usted, sino, de sus palabras, respetable lector. Está en libertad de hacer lo mismo) como aclaraba, para mí este álbum es una estúpido y poco divertido debut. Basta, hasta ahí llega la cosa. ¿Por qué? Porque la mayoría de canciones, o mejor dicho todas, me parecen vacías, sin espíritu y tan desmotivadas; creo que todas con un porcentaje elevado de anemia… una abulia sin más palabras.

No encuentro ningún instrumento destacable…. Por Belcebú, ¿por qué será? Porque es música llana, involitiva y con un serio dejo de carácter. Guitarras que hacen bien su trabajo, peor no compensa para nada el mal sabor: “Eruption” sí, un solo de guitarra, pero sólo eso… no le siento feeling, ni un puto grano de azúcar, me deja heladísimo, y con ganas de postrarme a llorar (Qué me he perdido… quizás seré demasiado imbécil para entender este “enervante de soliloquios apoteósicos en sagrados elipsis”)

La batería escueta. Así me ha sonado desde principio a fin… no hallo, nada especial, sólo mediocridad redundante y cansadísima para el oyente. Pasa lo mismo con el bajo: no aporta nada, me pasa lo mismo con el Lee Roth… ¿Qué? Buen registro, pero no me dice nada, lo escucho artificial (Vaya que mal, porque le tenia expectativas, claro que no altas, pero si mis pequeñas esperanzas) Otro punto a tocar, la ejecución: sin duda tiene tempos de celeridad, pero otros son cíclicos e inaguantables (Tan repetitivos como una maquina de escribir de los años 60´s) ¿Este disco vendió tantas copias, en serio? Serán otras de mis dudas a aclarar; en proyección bajos de pasión; en puesta técnica se ganan el premio gordo, pero en emotividad… 0.0% ni una gota que se deslice del grifo.

La dinámica sin duda no tarta de ser pretenciosa, ya que no hay saturación de la tan mentada hipertécnica “van haleniana” pero, me pregunto: ¿cómo sería así? El mismo fiasco o este sería el puente para su identidad, para su patente inventiva y tan aclamada por los siglos de los siglos? Ojala así sea. La producción los respalda, incorporan los valores necesarios para la sonoridad “correcta” o más bien, la que ellos buscan, y quizás también, la que tienen en sí con ese “orgullo” y seguridad. Caratula “x” nada especial.

En resumen: disco planísimo, tan saludable como el mar muerto, tan inmóvil como las feúcas gárgolas, y tan aburrido como Harry Potter un domingo. Pero, ¿habrá algo de especial, algo que resaltar de él? No, lo lamento, BASURA MONOTONA E INSOPORTABLE. Con justa razón una total perdida de tiempo. No lo recomiendo, y tampoco que me hagan caso. Total son sus oídos, gástenlos como quieran.
¡Ejercicio que reta tu paciencia!





Nota: 4.5



Publicado Por: Albert Spaggiari 

AC/DC – Let There Be Rock [1977]



Mi intención no es traer moscas al sitio, pero cuando toca darle la probada por primera vez, que mejor, que opinando al respecto y trayéndolo aquí, para los que odian y aman al grupo… ¿Cuál grupo?, No lo sé, ¿que te suena por la cabeza cuando mencionan Hard Rock?, obvio los Zeppelin u otros más, pero es necesario recordar el nombre AC/DC, cuando los precoces o los cuarentones la mencionan como su biblia..Simplemente, NO.

Guste a quien le guste, AC/DC es sinónimo de Rock Pesado, ya sea mezclado en un Blues o en un Rock And Roll añejo, esa es la verdad. Una verdad que se examina en “Let There Be Rock”. La energía de la juventud, la experiencia necesaria y la creatividad lista, ¿que más hace falta? Bon Scott en la voz, Malcolm Y Angus Young en las guitarras, Mark Evans en el Bajo y Phil Rudd en la batería. La maquinaría eléctrica se abriría paso entre la gente y me sé de memoria toda la telenovela Highway To Hell y el blablabla desquiciante, pero haremos un repaso desde el apogeo Punk 77´, donde hubo tremendas obras en ese género, pero la vista para algunos se les hizo de tiburón martillo al ver un titulazo: ¡Que se haga el Rock!

No soy de los que escriben el exterior de la escena u otros temas que me pellizcan un huevo y ni caso hago, sin meterme al principal… Así que vayamos de una sola mordida! Una agrupación en su mejor momento de salud e ingenio musical, y todo, como debe de acostumbrarse: Acordes sencillos que aparentan una soberanía, batería con Bajo en apoyo armonioso y la voz con más desgarre tonal y peculiaridad. Primero. El carisma y la pasión que reproduce el difunto Scott al lograr un timbre tan normal para él y tan rustico, ratero y desgarrador para nosotros. Con una gran cualidad distintiva y personalidad al cantar, que simplemente sus versos los diferenciamos y los procesamos con el nombre de AC/DC.

Segundo y Ultimo. Los Hermanos Young, con un Malcolm en precisión y soporte de tanta elaboración rítmica que compone en gran parte el material. Con el duende de la guitarra Gibson SG, que se roba el show con solos y notas más altas que un volcán. Como siempre es de costumbre mandar a la mierda al otro, cuando nos empapamos en los Riffs indescriptibles de Angus y el chillón al frente, desgarrándose la garganta. En general las composiciones al mando son de: Malcolm, Bon y Angus. Aunque el mismo guitarrista rítmico prefiere el anonimato.

Pero bueh…Aquí no estamos de niñas fresonas, de quien es mejor que quien, quien es el cerebro del grupo o quien es el más feo..Me vale una sandia entera ese asunto. Lo que decía es..Que el sonido prominente de tanta electricidad, de tanta simpleza y movidones de cabeza que no te los hace ni el Thrash más prepotente, radica en un Rock And Roll sencillo que no quiere atascarse como caca en una tubería. Los 2 puntos que marque son debido al máximo cargo y audición que se nota al escuchar este álbum. Si todavía tenemos clara la cabeza de coco, sabrán porque Phil y Evans no destacan en un combo Guitar Hero.

Lo que más me gusta del trayecto es que no abusan mucho las utilidades que pueden ejecutar, aunque esperándolo de AC/DC, siempre tendremos coros y estribillos que resalten una hormiga en una jungla, Riffs que suenan tan naturales y sencillos que despiertan al tímpano y una base rítmica acorde a los disparates que pueden ocurrir en la transición de cada pista. Que tal vez, ese sea el motivo por el cual nos parezca monótono hablar de cada tema, aunque algunas destacan por su travesía dinámica: “Let There Be Rock” que narra el inicio del mismo Rock, utilizando la parodia del Génesis, con un Bon agudo en espacios vacíos que suena el bajo prolongándose con la batería golpeteada, cuando un Riff sobrenatural entra y luego solos de Angus que expresan sentimiento, invocando el paso de pato de su ídolo.

AC/DC es más Heavy que el mismo Jevi y el que lo dude, está cayendo en un castigo mortal. Reverendos e inexplicables Riffs pesados de los hermanos y luego descifrar el sentimiento del pequeño colegial? Eso ya me parece una aventura textual, que nunca acabaría, porque nunca explicaría lo que es escuchar el sonido con palabras como: “Afilado como un cuchillo”, “Transmite tanta estridencia como una Sierra mecánica” o “el ir y venir de las sondas guitarrescas, son tan placenteras como un serrucho”, nos dejamos de idioteces. No quiero alabar al tipo, pero decir que no hace nada ahí, me parece un chiste de chicle, de los que te desagradan por su humor blando y estúpido.

“Whole Lotta Rosie”, es mi preferida. El laberinto de melodías y la narración de los gustos de Scott hacía las mujeres pasadas de peso, me atraviesa un placer las improvisaciones guitarrescas, que su relleno emocional se encuentra en la variedad de ritmos que posee, aunque el hit que estemos hablando no sea capaz de hacerle justicia por un descerebrado que nos cuente cada segundo, siempre es un honor admitir semejante avalancha, y no, no es como la “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin, pero tiene una exquisitez rítmica y desenvolvimiento que es incapaz de quedarse atrás, si hablamos de temas memorables, como enganchadores.

¿Sigo? No le hallo caso proseguir si nos metemos en el espectro de circo que produce la guitarra solista y la voz. Por eso mismo dejo la referencia de temas como: “Go Down” (comunicación voz a guitarra en el intermedio), “Dog Eat Dog” (coros entre el comando), “Bad Boy Boggie” (notas escalando las líneas vocales) o “Problem Child” (callejera, sucia y directa), que expone claramente las diferencias que hay una de otra, sin perder la afinación por colgarse de ti, sin preámbulos, ni sinfonías, ni cacatúas, así es AC/DC, tenemos que aceptarlo y si gusta, mejor. Pero podríamos mencionar otra cosa más que las pirámides de Riffs? Poco queda, pero claro deja…

Al que se disfrazo de payaso o de banana, que ande suelto enfrascándose la barra energética, que representa el grupo, tal vez le parezca monótono el abrir mi opinión, pero caninos y ojones, solo las extravagancias guitarrescas, el latido Blues pausado, el Rock chuco que tira lo vocal, las improvisaciones sueltas por un lado, los coros en plan metralla y la simplicidad son caracteres de “Let There Be Rock”, no sé si esas cualidades, están cubiertas en gran parte de la discografía de la banda, pero si me huele eso a mí, ¿porque no decirlo?. Es más, ¿porque no redactarlo de esa forma?

Consumir el producto bajo su propio riesgo y a su gusto. Al que le encante el espectáculo y la música directo en el culo, le sugiero el DVD que tiene el mismo nombre de la placa, aún con vida Scott. Lo importante del vinilo, es la calidad derrochadora que mantiene el tracklist, sin aburrir tan siquiera unos minutos. ¿La portada?, ¿alguna otra cosa mejor para expresar el Rock en su estado más puro, que un concierto de vida y alma?, No lo creo. Rock setentero como debe de ser, creando un sonido propio y un legado de las viejas glorias. Duro, Abajo y ….. Estéril!!!

¡QUE SE HAGA EL ROCK!






Nota: 10


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


Rock Pisado

De la vena más pesada y rica, nos consumiremos a continuación un especial rico y sabroso para terminar el mes e iniciar vacaciones y con un gusto de deleitarnos y compartir con los viejos panzones que añoran aquellos vinilos de sus grupos más rockeros..A ponernos clásicos y rotundos con la agarrada de melones que le vamos a provocar a la vecina... Sí, Hard Rock de una buena pasada para ver, si le hacemos justicia al coloso genero....A preparar la cerveza, el Sofá caliente, el Ventilador y enchufarnos los discos en una tarde..Venga..!!




Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 13 de abril de 2014

Tankard - Zombie Attack [1986]



El humor, la cerveza, la música e incluso el fútbol, son reflejos y bases para Tankard. Un grupo denominado big four alemán de la propaganda y el reconocimiento a las que están en ese círculo. La cual tuvo la oportunidad de sacarse el premio gordo junto a Sodom y Destruction, pero no logró cautivar lo suficiente, por lo cual sus problemas fueron remediados hasta 1986, cuando la germinación alemana era oscura y caótica, cuando el Thrash era Perrón y no una pulga, cuando se presentaría ante un juzgado de miradas con su primera obra…

Gerre en voz, Frank Thorwarth en el bajo, Axel Katzmann con Andy Bulgaropulos encargados de las guitarras y Oliver Werner en batería. Alemanes, ochenteros y sobretodo veinte veces más alcohólicos y feos que Metallica. Todo estaba listo. Pero cuando se huele ese “Zombie Attack”, con toda la inspiración cómica de terror 80s y una acaricia bromista, no aparenta, ni asoma su hedor a unos sudados enchaquetados con cinturón de balas o unos desenfrenados de violencia extrema. Precisamente se trata de un grupo de cerveceros, fiesteros, amantes del Eintracht Frankfurt y la música pesada. Por ende, no recibiremos tal cosa por parte del debut.

Es un álbum decente del cual podemos desprender una esencia Punkenojona, Thrash sólido y muchos coros con energía. Pero nada de estructuras más allá de la simplicidad y la pesadez que un disco te pueda dar, aunque recolecta momentos destacados entre los Riffs de Guitarras, la batería como loca, el bajo saltando audiblemente y una voz correcta que no tiene nada que ver con música de alta brutalidad, pero sí, acorde a los temas y al motivo que llevo crear este proyecto: La Cerveza... Por más que en sus letras incluyan sátira a la política, terror u otros asuntos, su primordial objetivo es el santo grial de Alemania.

Conocidos como los Reyes de la Cerveza y con una trayectoria que deja clara la meta. No podemos negarnos a tal etiqueta. Mirar semejante estructura del tema: “(Empty) Tankard”, que deja claro porque son los cerveceros del Metal, Con un Riff ascendiendo y una batería detallista que abre y nos deja a solas en la taberna de Gerre, deleitándonos con esa diversión Thrash con coros masivos y volver a ese Riffeo guitarresco junto a la batería que forman una melodía del cual puedes alzar tu bebida y moverla al ritmo del final. Sin duda un Himno que podría describir fácilmente al grupo. Hoy actualmente usada en sus shows, eventos y conciertos.

También podemos disfrutar de ese acento alemán que escupe estupideces y violencia, sobretodo cuando se menciona la palabra “Death”, dictada en “Deaz”, con más autenticidad al cantar de parte de Gerre el emotivo. Con melodías como: “Acid Death” o “Mercenary”, son capaces de quedar en un listado del mejor gancho explosivo que te puede dar una banda de esta clase. Y para el año que tiramos, se inclina un poco más a la velocidad y la soberanía que cautiva el Speed más mortífero y toxico que se puede parir. De disfrute casi momentáneo, de histórico entre las apariciones que hubieron, pero nada que resalte como un álbum de máxima prioridad para el Thrash Metal.

¿Porque será que no resalta o cuadrilla entre bestias?, Fácil y sencillo, con bastante seguridad, puedo decir que no hay mucha elaboración en las composiciones, casi repetitivas, perdiendo una gran parte de sentimiento que deja expuesto y una inmadurez que solo es grata al partirla con una seriedad de payaso. Por mucho que observemos los detalles, la efectividad radica en los estribillos, coros y pizcas de lo que alguna vez las secciones rítmicas lograron más de lo que un solo afilado pudiera dar. No gran cosa si lo vemos como un debut destroza huevos, pero el inicio sirve para aprender de los errores y las buenas lecciones.

No necesitamos tecnicismo de picoteo, pero hay un toque de lo simple que se limita a no variar en los temas, quedando flojo a últimas instancias, que solo la emotividad que rocían sería la excusa perfecta para comerse el pastelillo entero. El debut aparte de la fealdad y el trago rápido, no es más que una buena borrachera, que te baja los sumos con un vomito repentino.

La adrenalina, el buen festín con unas rubias, el panzón de la jarra y el buen acompañamiento en la mesa es ambientada por “Zombie Attack”. Crudo y agrio como un limón, pero una comparación molesta entre los Anthrax de la movida germana, les caería bien como aperitivo de noche, mirando entre las filas más agresivas de la nación y terminando de convencer tal mención. Aunque el parentesco musical, no tenga mucho que ver. Tankard para poner el pie, tuvo que irse de lado, el exponente: Humor, sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción de poder hacer, lo que estaban haciendo, aunque recibieron más de lo que pudieron esperar. Si me equivoco, díganme como se llenan los conciertos con el nombre de Tankard. Para ser de 1986, no me ha decepcionado, para ser un debut tampoco, pero es lo que es…

 “Nosotros no existiéramos sin el humor” –Gerre.






Nota: 7.5


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski