miércoles, 19 de marzo de 2014

T. Rex - Electric Warrior [1971]



Nos encontramos en una era en que el Rock era el más prominente en manifestar su música, estamos en 1971 y unas cuantas bestias como el “Aqualung” de los Tull, el “Master Of Reality” de Black Sabbath y el “IV” de los Zepellins era ya un combo de música de alta calidad y eso que solo se mencionan estos tantos. Pero en todo ese rollo, se ubicaría la semilla de lo que hoy conocemos como Glam Rock, nos referimos a “Electric Warrior”, del cual T. Rex tuvo que esperar su metamorfosis de Folk-Rock, para convertirse en un eléctrico dinosaurio que voltearía las miradas de todos en ese momento.

La banda acorta el nombre y con una visión diferente de tocar, nos presenta al referente por excelencia del género, el que definió el génesis del cual Bowie con su Ziggy Stardust, tomaría nota de su ídolo y amigo. Hablamos de la figura central de este grupo, el sujeto que salía con brillantina en las mejillas, con ropa muy colorida y zapatos de plataformas, aquel que también forjo una imagen, aquel que se caracteriza por sus susurros vocales, aquel que definió un estilo musical. Nada más y nada menos que el rizado de sombrero de copa: Marc Bolan.

Los componentes de este sexto trabajo son: el compañero Mickey Finn en las congas y los bongos, junto al arsenal de Steve Currie en el bajo y Bill Legend en la batería, que trazarían una alineación fija con Bolan en la guitarra y voz. Para que Finalmente obtengamos una pirámide que contiene la invasión británica de los 60s, la psicodelia, el rock and roll más enérgico y las melodías pop más llamativas. Todo reunido en un álbum de temas sexuales, con un ambiente que complementa con saxofones, pianos y demás instrumentos como herramientas de terreno que sobresalgan las melodías vocales, ningún instrumento explota solos, solo añaden ritmos y coristas para encerrar el terreno que crea perfectamente el productor Tony Visconti, una gran creatividad sin necesidad resaltar instrumentos.

Aparte de su importancia visual, también se aprecia gratamente la forma de cantar y componer temas para el Glam Rock. Así, muchísimos grupos existieran bajo el mando y la ala de Bolan y los suyos, tanto que sin él, no existieran. Bowie popularizando y rigiendo más el estilo, hizo ver a algunos esta piedra filosofal que lo inspiro para crear sus obras, tal vez obtuvo mayor popularidad que T. Rex, pero nadie puede pasar por lado a la insignia del genero, la cual se llama: “Electric Warrior”, que vio la luz después de 4 años de ejercicio musical que deja atestiguado la habilidad que tuvo Marc con los géneros que tocó.

Un álbum demasiado brillante y excelente que no merece tal descripción canción por canción, pero al menos les hago a la idea, porque este material es tan especial que merece su escucha, no su mención en una porquería de sitio, como este. Himnos tras Himnos, es lo que escurre esa portada ennegrecida y eléctrica, del cual muestra a un de tantas figuras que se deben de exponer en el mundo: Marc Bolan D.E.P

Si te gusta el Rock y no has escuchado este disco, tu vida es una MIERDA. 






Nota: 100


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


New York Dolls – New York Dolls [1973]

Las muñecas de nueva york, -¿qué demonios son estás locas?- debió pensar un pelón barrigón de camiseta ajustada en plena tienda de discos, como todo buen reacio y petulante macho de cepa, el robusto hombre lanzaría una mirada desdeñosa al Lp homónimo de las New York Dolls; estética travestía: tacones de plataforma, bufandas ondulantes y rosas, maquillaje vulgar y callejero, con pelucas lo Marc Bolan. ¡Faltaría más! ¿Qué clase de oyente masculino que no dudase de su sexualidad, se hubiese sentido atraído por la caratula de este vinilo? uno muy afortunado. Hombre contemporáneo 0 – prejuicios 1.


Éxito pa´ bajo, especiales, ni verga, importante, pueda, changoleones del montón, chúpala mamey. Así estamos, señores, con la esperanza de saber si este Lp es de “Culto” o “una vileza para la música de hombres” Las Dolls surgidas del movimiento Glam de Bowie y Bolita de cristal, adopto la seña de los Rolling: Vocal vs guitar man; peor, lo que sin lugar a dudas los singularizó de manteca, fue su impetuosa y turbulenta línea visual. Sin embargo, su música también fue indispensable para el venidero movimiento punk, heredado de Los Stoogs y los Mc-catetos.

La banda sólo lanzaría dos álbumes, este homónimo, y su “Too Much Too Son” parte de los miembros formarían “The Heartbreakers” otros anclarían pa´ Richard Hell, todos autoexiliados de su primera gesta e inmóvil columna vértice. Los medios no cundieron ante el trabajo artístico de la banda, sus discos en homólogos años 70s fueron un fracaso, salvo la critica que dio algunas buenos vistos, pero hasta así. No sería, hasta que notasen las miles de bandas que surgirían de la colmena de las Dolls; Los pistols mamaron bases del proto-punk que aquí se estaba materializando. Puesto, que la banda sentó la estética del rollo glamero, el desentonado aire culero, el glamur y las mejillas ruborizadas, así como, los trajes ajustados, dignos de rameras de labios grandes; gracias a tal hecho, y principal hierro amariconado, se formarían populosas agrupaciones del Glam metal, que por alguna ofuscación o azar del destino, llegaría a ser más grande que los verdaderos colosos.

Y no le demos más vueltas, porque hoy si los quiero ofender; para mi el glam metal siempre será el aborto exitoso injustamente del Glam Rock, ya que éste último nace como propuesta y muere como tal, mientras su colega, ese chulito gandul, nace como reciclaje y vive como madame francesa. Otra parte de la historia del rock que “nuncajamás” comprenderé del todo. Formados por los mentecatos de: David Johansen en la armonica y vocales, Thunders en la guitarras y vocales, Sylvain Sylvain marcado en el piano, la guitarra rítmica y las vocales, Jerry Nolan en la batuca y  killer en el bajo. Esas serian nuestras chicas sucias y rastreas. Pero, ojo, que estas perras no eran de todas alcantarilleras; ni cobraban dos chupones y 4 pitios, sino, la verga completa, así que pa´ fuera zipper.

 ¿Sonido?
Un punk de protozoos: empedregado, desaliñado, algo ajustado y sin mucha elaboración; pero, con un sonido trotamundos, adaptándose del vetusto R&B, rock `N´ Roll, rock a seca y algo de los Stooges desperdigado, también mucha tonalidad Jagger en los cantos provocativos y amanerados; un poco de Richard y besitos al final de las rolas. ¿Pero serán jodidos estos maricones? No, míster, de maricones nada, de bravitos, silicona mi victoriano, hoy te cae el sonido de la calleja. En guitarras estamos atronadores, sin felpa y censura, Orlando con sintonía propicia y delirante, solos básicos y enjundiosos, con frenéticos cambios entre base rítmica y estructura acolchonada. Ahora, bien, pasemos a segunda base: La batería.

Constante aliteración, sin reinventar nada, pero con pocos arreglos, en definitiva, crea torsión, pavoneos ajustados, celeristicas maniobras, con influencia rocker de antaño, y todo lo que la batería pudiese ofrecer sin ser una regalada señora, a la postre coagulándose con algunas trompetas que se recrean, ayudadas del piano Charles, muy refinado como siempre; por ello esta posición es casi indispensable para disfrutar rolas como: “Lonely Planet Boy” que serían la carga menos exultante y exigua, pero elegante y sutil rebobinado de pistas proto-punketoidas.

Hasta ahí pegamos con el clavo de un solo martillazo, pero sin duda, rolitas que no se sacan de la cabeza, por su irredenta portentosidad y energía innata, a la vez con espontanea ambientación jubilosa y desenfrenada, son las 2 más chulescas y climáticas: “Personality Crisis” himno de lo que estas señoras pueden desempeñar sin llegar al mimetismo poco valorativo e involucionista; otra, mi favorita, por su repetitiva estructura y culminación de guitarras con toques ligeros y estruendosas vocales, sería: “Frankenstein” rolita que puede llegar a ser “circuitica” peor atrapante y vil, como ella sola.

Lo interesante de algunas canciones es que guardan ese misticismo en coros femeninos (Si no me falla el “hoydo”) “Vietnamese Boy” y en “Trash” por añadidura también son descalibradas piezas, pero desperezadas, con tono fiestero y reventón. Ganas de pasársela bien por estos lindes, mi Hugo lindo. Fraseos un poco a la deriva, sin mucha ejecución clara, pero con personalidad más que clara. Otro puntillo que me gustaría resaltar en el siguiente párrafo, es la manera tan idílica y constructivista de los riffeos rítmicos y solisticos, claro está.
Estos son como la cabecera, guiándose al estilo Zeppelin, pero sin virtuosismo atascado, aunque juega muy bien con el nivel físico de las 6 cuerdas, hasta un punto que las introducciones se hacen llamativas y edificantes molduras  para las sucesiones del esqueleto en las rolas. Pero, como la banda no consta de tiempos contemplativos o disonantes, las discrepancias no son objeto de burla o señalamiento, más bien, tenemos un orden ágil y movedizo, mmm, mejor dicho, en muy buena forma y entregada energía pulsante. Y esos aciertos nos calan de buenas a primeras. La parte más destacable, es que, notamos, bueno le veo clarísimo (Oigo) que los sujetos tenían un camino prometedor, de mucho jugo por extraer y mucha tela que cortar, no sé que fue lo que no gustó, como dije en le inicio, nunca lo entenderé.

Pills es otra de las canciones de coros alargados, y de puentes entrevistos y cariñosos, casi fraternales e higiénicos, cuando está sobrepuesta en esa harmónica, junto con las guitarras country, y bluseras; abigarramos la facundia monoaural de este empepelao sabroseado a gusto del cliente más regañón, y más carillento con sonrisa de imbécil. Seguidas de “Prívate World” que hacen resonancias acertadas y poco quejosas, con un alegre piano corbatudo y ansioso por establecer pacto de conversación con las guitarras. “Jet Boy” es la otra de las aplaudidas de la mercenaria hostelería que nos avasalla a ritmo de pies: talentosos riffs más roñeros que se coadyuvan con tarolazos prominentes y amnióticos, y vuelven esos “coros” menos femeninos: la teoría está en tela de juicio

Producción sin ademanes, sin tropiezos y con calidad, como nimiedad desecha, pero con acervadas lecciones, que hace un mino circuito para el bajo, que no ofrece mayor cosa por los envilecidos y aleccionadores instrumentos de fechoría plenipotenciaria. En fin, con caratulita horrenda para ojos y oídos tapados, pero chulesca por la intermisión y el alboroto  jamás causado en los “fieles cabríos” así que ya no tienes excusa para decir: Wiukk que portada más cacareca… ni miles, mi Sandro, cómpresela, bájesela, peor no siga pediendo el tiempo espiando a su vecina con celulitis, acompañado del mercadito navideño.
¡Estos discos son aprovechables, son como una perritas bien fructíferas!








Nota: 8.4





Publciado por: Albert Spaggiari 

martes, 18 de marzo de 2014

Roca Glamorosa

Al terminar sin oídos y sin cabeza, por el impacto doloroso de un yunque en llamas Grindcorrrre, nos ponemos brillantina y saltamos como maricones encerrados en un cuarto rosado y decorado para una niña de 8 años, para introducir un genero de semental importancia en la música: GLAM ROCK. Estamos llenos de variedad y dispares estilos, a tal caso que debemos partirnos la espalda por el Rock de más glamour y estilo que cualquiera.

Disfrutemos y aprendamos de cada genero que abordemos y veamos como queda la cosa...Especial Glam Rock por un largo rato Perrunos sin cuellos...!!!

Posdata: No confundir con Glam Metal, que esa mierda no tiene nada que ver con el Glam Rock.




Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 16 de marzo de 2014

The Berzerker – Animosity [2007]


Pescando en la ribera ignota, en las indómitas tierras vikingas, los berzerkes, malditos caballeros temibles, eran vinkingos soldados que bajo sustancias alucinógenas entraban en un lapsus de “trance” cuenta la leyenda que estos furibundos y totémicos guerreros, cuando estaban en tal estado eran capaces de todo, su fuerza inconcebible, sus impulsos a pelear sin armadura ni protección, los hacía ver ante sus enemigos y compañeros como figuras 

incontrolables y extremadamente peligrosos. Y vaya que me imagino que encontrarse a uno de estos energúmenos en primeros plano, sería una cuestión para escandalizarse. Puesto, que las invasiones se “han detenido” (Las barras y las estrellas se adueñan de mi bandera) hoy sería raro, pero no inexorable, encontrarse con un tipejo con fuerza de oso, esperándote para matarte sin ningún motivo o en realidad ¿no?

Pero, si nuestro cuerpo no puede resistir tales golpes, nuestros oídos tampoco, o tal vez ¿si? The Berzerker, quizás no sean unos voluptuosos luchadores y aguerridos conquistadores, pero, no cabe duda que sí son unas bestias para componer la misma ira con la que debieron atacar esos tan mentados vikingos a sus presas y opositores. Seria indicado, usted, noble caballero de orejas pachas, que si le duele el oído con escuchar Morbid Angel, mejor, apaga la luz y vámonos. Es la única recomendación que haré, guíese por su juicio y sus convicciones, pero no me haga caso, tal vez así aprenderá la lección usted solo.

¿Qué demonios hace The Berzerker?

No creo que sea necesario preguntarle al demonio, eso del satanismo se quedó con Deicide estancado en plenos 90s, volteamos la página a un terreno y una corriente mucho más extrema -y sóbense la cabeza- mucho más adelantada. Y no quiero ser pésimo, porque las viejas glorias del Grind fueron bien malotas, punketorras, y efímeras; pero, como hemos pasado al último capitulo, al peldaño no más extremo, peor si más enriquecedor para la misma música agitadora y revolucionaria. Pero, aún no hemos contestado la pregunta. El grupo, integrado por un dúo simplemente, es una de las agrupaciones más salvajes y extremas que se pudieron fecundizar en los 00s La respuesta se irá planteando a lo largo de la reseña, así que no impacienten.

Formados, como dije, únicamente por dos muchachos esquizoides; Eh, qué ningunos patarrajadas, y oblongos siervos: Lukke Kenny en las vocales y el uso de batería programada, electrónica, caja de ritmos o como quieran mentarlo; y por Jason V. en el bajo. Qué fácil ¿no? Un puto dúo, y más violencia que las doscientas mil guitarras de Maiden y los conciertos pseudo pesados de Bulgaria con el Big Four del Thrash (Sería el Baby Four vs publico angelical… toda una misa santoral) Pero, estos insensibles mierderos –Porque eso son- unos disparatados y poco portentosos sujetos; esta pareja, rompe los huevos y saca la cera a borbotones.

Para definir su música vayamos a las acepciones metaleras, o la categorización indefinida, como tal: Industrial Death/grind.. Llamado a veces también: Cybergrind con Speedcore. Conste, no estoy poniéndole etiquetas fijas a esto, es sólo para que se den una idea de la orientación que la banda ha tenido en estos últimos años por la red, aunque ellos siempre se han catalogado como un grupo de: “Industrial Death Metal” eso es un poco más sensato, ¿eh? Llamémosle sólo: Industrial Grind para no tener malos entendidos luego.  

Y efectivamente, estos desperezados, tocan con una caja de ritmos, o sea, una batería programada en BPM (Beats por minuto) y qué batería, mi cuate…. Va a kilométricos e inseguibles pulsos ferreteros, que no se detienen y dan la mínima concesión. Todo esto acompañado de guitarras que sacuden el polvo de herrumbre, levantan cadáveres y voltean mundos en un abrir y cerrar de ojos; una voz truculenta, destrabada, furiosísima, vimotiva, pero, sin origines gore, sino deatheros de cargados alaridos de manicomio, y una subsiguiente sordera permanente por trabajar en una de las hélices encendidas de un avión, para tus oídos. Esto es un sonido demoledor, poco intrincado y atacante.

Todas las piezas constan de increíbles Growls, de sorprendentes y finitos cambios de ritmos conllevados con un felling perceptible y duradero. Ese punto es crucial aquí: Su feelling. Y siempre he sido desertor de bandas que incorporen a su música únicamente este recurso “la proliferación de tal no es abuso y pecado para tal” Pero, no sólo hablo de bandas poperronas, que están tan ajenas a la calidad musical y solo hacen parajes memorables instantáneos, ¡pero nada más! Caos distinto sería con bandas de ultra pesada resonancia, que manejan géneros extremos y logren crear –No a manera de chiste- un feeling  sincero y atroz. Y la prueba más fehaciente me calca con The Berzerker, en su “Animosity”

Las piezas son rollizas sí, son constantes placas de titanio que no dejan de marchar, pero, la influencia y la calidad musical de éstos los recluyen a trabajar esa brutalidad en caudales de e híbridos de pasajes memorables y melódicos. Señores, manejar tales habilidades siempre me ha parecido increíble, más cuando se expresan con una pluma, o talento innato y creativo como se ve aquí, desde el primera hasta el ultimo durazno las rolitas están con esa dinámica, y por ello aburrirse, es por tal, como estar enfrente de una mujer joven desnuda sin mirarla. Tremendo rollo ¿no?

Todas están elaboradas con esa pizca de entretenimiento, tan orgásmico que se vuelve adictivo estar volviendo a oírlas de vez en vez. Y qué  vamos, es domingo y hay que machacarla todo el día. Sólo digo lo siguiente: “No es lugar para débiles”
Si usted escuchó Viraemia y le gustó, esto le encantará.







Nota: 9.3 




Publicado Por: Albert Spaggiari

Torsofuck - Erotic Diarrhea Fantasy [2004]



Luego de tragar 1990 como una gallina sin plumas, me veré con el corbo y la valentía de irme a la jaula de cerdos del siglo 21, pero no cualquier jaula de corderos chillones, es más, volveré a trepar por las montañas y resistir el frio, con la oportunidad de nuevamente resaltar la escena extrema de Finlandia. Al exponer la nueva carnecita que nos ha dejado este país y este genero, que no es nada más y nada menos que un grupo aparentemente amateur, llamado Torsofuck. Que se forma en 1995, con un Demo 4 años adelante, retirándose momentáneamente de la música, con un estúpido material, que lo dejaba en vergüenza y serían más desapercibidos que el aire mismo.

Pero un día, en el que participaron para un Split con otro grupo de la movida, dejaron caer las observaciones y obtuvieron una oferta para grabar un álbum en Goregiastic Records, planteándolos en el inicio de su trayectoria profesional. Así, cumpliría el 30 de abril, 10 años de existencia en que la carretera vio a “Erotic Diarrhea Fantasy”, del cual es la única insignia que define al grupo, ya que nuevamente está, se retiraría. La banda, para este debut serían Mikko, el vocalista, guitarrista y Jarkko, el bajista y encargado de la caja de ritmos o en otro caso, batería programada. Entonces, lo que vemos son nada más que 2 tipos que le dan a las cuerdas y uno a la voz, mientras el otro cargo la maquina lo cumpliría, que no se rebusque más.

Primero antes que nada, se advierte que estamos ante un disco que contiene brutalidad desde el culo hasta el piojo que anda saltando por la cabeza, del espectro inhumano de pedos y eructos. Guitarras opacadas que no varían mucho en técnica, muchos samples o muestras de grabación de películas Gore, de actos de degeneración del ser humano y muchas otras cosas más que no le gustaría a la empleada. También tenemos letras tan hermosas de poesía como masturbarse con caca mientras inhalas cocaína por el culo, o cosas por el estilo, porque es lo que más acostumbra el álbum con una temática sexual, depravada y enfermiza que en algunos sitios etiquetan de Porngrind u otras estupideces que son cambios líricos.

Ahora me pregunto yo: Qué más da que hable de mujeres teniendo una orgia, bañadas de mierda encima, si el tipo que reproduce los pedos y eructos súper-masivos, no hace ni el más mínimo esfuerzo para que se le entienda su abominable manera de cantar. A tal grado que ni parece que este leyendo o manejando tal texto, parece más como si se pusiera a tirarnos esa brisa gutural empapada de ruido, con solo improvisar. Y para los que todavía siguen leyendo, les digo que esos cambios abruptos de samples para que entre esa vocecita, hace referencia a aquellos que dicen que este álbum es uno de los discos más pesados que han escuchado, principalmente por la voz.

Pero sin instrumentación no hay fuerza, y esas guitarras que no pasan hacer más que un maldito golpe robusto en el mentón, lo demuestran con solo su presencia tan desgarradora y grave que impone tremenda pesadez de sección rítmica, a tal manera que su forma de girar las cosas son soltando esos tempos ralentizados oscuros y macabros tan característicos de herencias del Slamming Brutal Death y de gran soporte masivo que se mantiene por buenos ratos, y en ocasiones la velocidad hipersónica llega en el momento adecuado, para no asustarnos con una solida y monótona línea guitarresca de mucho Groove. Pero claro eso sin detallar algunas intervenciones como: el Bajo en la pista homónima (01:08-01:13), o como las mismas guitarras rompen en pequeños momentos la plana forma que la distingue de los demás. Nos da la impresión que su motivo es ser recto, dejando tan siquiera que esas cortísimas interrupciones sean más que memorables por su escasa presencia.

El asunto es que si te metes con Torsofuck, sales perdiendo tu audición, aquí no se debería de mencionar el taladro, se debería aclamar por la brutalidad sin mucha sofisticación y nada de cambios severos o perradas que esperabas, porque no hay ni mierda nada más que un compacto y grueso material que te atraviesa tus órganos vitales y se masturba con ellos. La programación de los tambores es casi impecable como puede mostrar su sistema tan pulida elaboración que pareciera como si tocara un baterista y el Bajo eléctrico es más chancho y audible que comparten las minúsculas huellas de las diferencias musicales entre la guitarra. Todo esto, lleno de una magistral producción que es más que decente para que todo sea audible y perrón a la vez.

El único reproche que me revienta los testículos es que aunque trate de ser distinguido por sus samples y su firme Groove que encapsula en notas sencillas rápidas, que se trasladan a lentas, pintando lo suficiente para el pintoresco color a mierda que deja Mikko con su atonal voz. Es que se pierde en gran parte la violencia por los agregados de grabación, de cada principio de todas las canciones, y eso que son solo 30 minutos. Las dosis de muestras de sonidos joden demasiado los temas. La idea es sorprenderte con el abrupto asomo de lo desconocido, pero eso es tan diferente como poner casi a la mitad de la canción una estúpida grabación que no tenga mucho que ver con la música en sí. Perdiendo mucho tiempo de calidad, y eso que no soy paciente con las idioteces.

Finlandia otra vez me ha demostrado grandes figuras entre lo conocido y lo desconocido a lo largo del blog, y es por suerte de elección y de vida, que la balanza se inclina con la supremacía de la calidad, sobre todo en lo desconocido. En esta presentación, debo decir que este dúo no es para nada comparable con berridos de cerdos en la actualidad, pero tampoco es una piedra filosofal u obra maestra del nuevo milenio. Pero, eso sí, te deja la mandíbula en el inodoro, con las orejas mutiladas y el culo encadenado a un negro de ojos violeta. Más que disfrutable y recomendable, es una investigación a fondo sobre grupos recientes, sobretodo uno que deja solo una placa que defendería su nombre por la eternidad con una portada menos asquerosa que las de otros compatriotas del Grindcore, Goregrind, Brutal Death y un etcétera ridículo de etiquetas. Pero que define la perversión sexual que causa esa grotesca música que hay dentro.

AVISO: No lo descargue, si es mariposón o si da las nalgas como mula, con este tipo de música.





Nota: 8.5


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


viernes, 14 de marzo de 2014

Bolt thrower – In Battle There Is No Law! [1988]

Hagamos el picadillo de veneno e intoxiquemos a los vecinos con bolitas de carne y algún componente químico que dijese en sí “Cianuro” pa´ mis colegas de par. Bueno, una vez dicho esto, podemos ir con la mortaja, ese cuerpo mutilado que nos trajeron las tierras sajonas, unos pendencieros y vulgares llamados: Bolt Thrower. Tipejos malos y de mirada sañuda de toda su vida. Y así fue en la tierra del punk, el hardcore y el mismísimo grindocre, todos y cada uno de estos enrevesados movimientos tuvo cuna allí, en la ciudad del Big Ben, El puente de la torre, El palacio de Buckingham, El London Eye, etc, etc, etc. Por ende, la gran importancia de este gélido y noctambulo país como lo es Inglaterra.


Como bien, las corrientes eran fuertes, el pleamar golpeaba a embalajes, zurcían las furibundas olas a la orilla de la costa, el movimiento simple del punk y su hermano menor “hardie” ya habían sido bautizados por los “Muertos de Napalm” ¿qué queda por hacer? Inglaterra, como eminencia grindcorera no podía dar basuras: ya teníamos bandotas como coliseos brutales empezando a surgien con terminología médica; el prestigio estaba en juego, y no podían estos albinos conciudadanos, decepcionarnos por ínfima y miserablemente que fuese su aportación. No, señores, Llegaron los Thrower, con su conflicto armado. “Post-guerra que ni ocho cuartos, aquí les bajamos a empujar la harina por el ojete” debieron de pensar estos enajenados. Tématicona bélica, destructiva, destructiva, martillera y lo que quieran.

Comandados en  pseudónimos por: Karl en vocales, Gav y Baz en guitarras, Jo en el bajo y Whale en la punza de martillo, la batería. Junio 12 de 1988, es cuando sale ese emporio anfibiesco, de patas cortas, cabeza roma, y nariz vapuleada, pero, de estómago de vaca, garras de Aye-aye, oído de murciélago, cola de megaterio, y pesuñas de jabalí; este amorfo animal, se convertiría en una de las primera agrupaciones en tocar rolliza y marcada música extrema, seguidos de los Benediction y todo el obituario cosechado pos-tralla-guerra-thrower. Estos son la pura guerrilla, ápa.

Y es notable como las temáticas de los grupos ingleses de Grindcore fueron rediseñándose con los años: política, medicina, gore, guerra, que todas estas no eran tan exclusivas del death metal de cepa, su malévolo gemelo, Grindocore, también innovo el aspecto lirico en estas cuestiones catastróficas del Death Metal. Claro, nunca faltó inteligencia en sus composiciones literales: había gente ampulosa y magnánima que lanzó severas obras filosóficas y reflexivas: caso Edge of Sanity, Death, Atheist… Cynic mmmm también. Así, que con estos señalamientos tendremos que dejar “la mierda” en otra bolsa.  

“In Battle Theres Is no Law” disco debutero, con pequeños deslices y grandes ambiciones: recapitulando el sonido Thrash sin tocarlo muy fruncido, engruesando la vena Death de metanfetaminas y sustancias de aceleraciones cardiacas, y claro, la corriente de los Napalm, la más sabrosa, del “Moler núcleo” grinder!!! Esa fusión megalítica y monarquía, que efluya con rudeza, pero desganada producción en los 30 minutejos.

Álbum grueso, de guitarras semi-melodicas, bajos “x” y sin mucha mención, extremas combinaciones en los blast: una perfecta fechoría en éste instrumento. Maestros en los destructivo y vomitón. Completos himnos de guerra que yerguen aquí, que se coaccionan en suicidas piezas de radiación y malevolencia auditiva. Se escucha el odio, y la desobediencia en todo el derredor, cada una puta célula de este cuerpo yacido en terrenos baldíos, emana hedor y temibles rugidos de sus agonías. Perfectos retoques en las endemonias guitarras: con dagas hirientes que atraviesan a gran velocidad cualquier tipo de materia, por solida e inamovibles que sea. Pero, esa es la carrocería, falta el motor y los gases bióticos.

Así, es un mutante alardeando con una garganta desecha, pero algo no inexistente. Se escucha una rugir profundo, y de talente y porte edificante, como una muralla despedregada y derruida, pero consistente y rellena. Las canciones, por su minutero llegan a sonar con la contundencia necesaria, que muchísimas veces se pierde por rolas de 30 segundos y cambios flashisticos. Eso da la estratificación obligatoria para crear un paredón gigantesco de música extrema. No son piezas rápidas, lo advierto ni densos trotes de plaza de caballos. Sin embargo, señores, lo que enamora, o infecta toda la médula son sus malditos cambios de ritmos.

Y tendré que tomar aire para esto, los tipos son unos maestros en secciones disecadas, sacan la grasita del cerdo, el sustrato de la carne roja, las mejores porciones (Inundado de guitarras elaboradas con tronío) y sale muchísima sustancia, mucha valoración  para estas calorías que necesitas, esa energía indispensable para recrear nuestros vitales movimientos físicos e intelectuales: Esas secciones rítmicas de quintaescencia. Y son fascinantes, no caen en “atasquismos y bruquismos” delirantes y monótonos como la merma de la misma roca; la coalición de voces rasguñadas-semi atragantadas y agónicas, junto con el efecto pastoso y muestrario de la susodichas guitarras. ¡Esto si que riffea a mucha larga!   

Estos cambios, a lo mejor vienen de las raíces punkeotides. Pero, debo de advertirles a ustedes, iniciáticos, que los cambios referidos, lo que estoy detallando, no son simples cortes de melodía-solo de guitarra y la misma caña sin proteínas; no mija chula, póngale atención a estos artífices pedregosos con este recurso.

La producción no es muy pulida, pero tampoco Carcass la tuvo y sin embargo chupan como barrigones en día de partidos y clásicos nacionales. La portada, como sus letras, está de infarto: chingonería opaca y greñuda, mal trazada y de afecto roñoso: unos leprosos caminantes, con sus sotanas y algunos escombros. Puro escollo y grandiosa idea, se aprovecha, más con el linde del género. Pero, si estos les fascinaron, espérense a ver que nos traen estos calibrados tiburones para sus posteriores entregas. Aún no le siento el culo a los demás trabajos, pero ya con esta bola de desechos, me quedó tan pancho! Volveré, hijos de la mierda, volveré por ustedes, malditos huesudos andrajosos y belicosos.

¡Descarga o los ataques empezarán antes de tiempo! 





Nota: 8.5 




Publicado Por: Albert Spaggiari

Nuclear Death - Bride of Insect [1990]



Las puertas del Trono al pupú, a la coronación de ser una reverenda suciedad, han sido abiertas, para enfocar la atención en un insecto rastrero de mal aspecto, venenoso y que anda paseándose por la mierda todo el día, sin ser visto. Nuclear Death se llamaba aquel trió estadounidense de música extrema, del que contaba con una de las primeras mujeres en la escena, -por no decir la primera- hablo de Lori Bravo que esta a cargo del micrófono, bajo y guitarra, que junto a Phil Hampson a la guitarra y Joel Whitfield en la batería. Se armaría el plato fuerte entre el Grindcore, Death/Black y Thrash Metal más sucio en el globo terráqueo.

Primero antes que nada, si usted busca polvitos y jeringas llenas de melodías en esta presentación, es porque se desvió del camino, Terrorizer esta al otro lado. Así, de claro, Repulsion y todos los tiburones de la pecera de Norteamérica, no se le acercan al griseado y maloliente debut “Bride Of Insect” de los de Arizona. Nacidos de la mano del 86´y quien sabe que es lo que estaban haciendo en esas épocas repartiendo moluscos y Demos para expandir su aprendizaje. Hasta tal punto en que 1990 fuera el año prodigo para ver a la luz la primera cochinada que estaban planeando Laura y los suyos.

Nos escurrimos y nos caemos en las cavernas de la bestia, para encontrarnos con el escupe orina y sangre, Lori Bravo es la que empeña su agresividad y manera de cantar con un desenfrenado rango muy singular, siendo un tono casi, casi limpio, pero si no fuese por la información sobre el grupo, no supiéramos que una mujer es la que causa esos berridos bestiales. Dándonos una lección de que para hacer música extrema, -sobretodo el Grindcore- no es necesario obtener una gutural más grave que un mono aullador para asustarnos a la primera impresión.

La guitarra de Hampson, no es más que una picadura estruendosa de influencias Black, del cual Noruega sacara jugo a todo ese “ruido” posteriormente en su liga. Las guitarras no presentan ánimo de estructuras con muchos escalones de Riffs pesados, solo interpreta de una manera voraz esa estridencia y distorsión que puede causar, sin saltarnos un solo sobresaliente, solo una línea vertical de rompe-cuellos al estilo más desgastado, simple y nada cómodo de tragarse. Mientras el Bajo afirma su cochino paso a larva de basurero que es audible como un goteo de sangre oscura o como un recorrido por la mierda misma, para llenarnos totalmente la cabeza de gusanos y el ambiente que refleja esa portada a blanco y negro, que bien sirviera como papel higiénico.

En cuanto la batería es el torbellino y la tormenta de la asquerosa pesadez que encamina al oyente al pantano de los apaleamientos inhumanos en las percusiones, clara observación para los primeros trabajos de Grindcore Gringo. Pero en este caso el fin que tiene Joel y sus baquetas es nunca terminar sin aplastarnos antes 16 veces consecutivas sin mucha técnica y cambios precisos, solamente unos blast beats a la antigua y una dureza que sigue firme cuando la Novia de los Insectos acabe por digerir su presa. Es ridículo reiterar y afirmar que los cambios de ritmos son más escasos, al igual los coros y toda esa patraña que se le puede referir como melodía, suplantándola por lago llamado disonancia.

El logo apuntaba un buen nombre para un grupo de Death Metal Estadounidense de mucha actitud, pero nada aparenta lo que es: quien iba a imaginar que se tratará de una banda llena de distintiva personalidad por crear literalmente suciedad, o que el frontman sería una mujer o que detrás de tanta tensión de armonías se trataba de 3 jóvenes amantes de la brutalidad. Sin duda, solo la portada tan expresiva de forma tan infantil y significativa, expresa toda esa maldad que contiene el conjunto, la producción que es una MIERDA en mayúsculas y las liricas que encierran fragmentos como lo es la pista homónima:

Ir más allá de lo que está mal
a una abominación
la moralidad de lo normal
a lo que el cerebro no puede percibir.
Ir debajo del mundo
a donde hay movimiento en la oscuridad
probar el agua en donde el juego de los bichos
ella es la cría...

Un padre acaricia la vagina de su hija
y trae el sabor de sus labios
Las relaciones sexuales sigue adelante
pronto la joven dará a luz...

Y eso ni hablar de la buena narración que sigue la letra y ni nos metamos en el asunto de las demás. Sin duda, es claro el pensamiento provocador en esos tiempos golpearnos tan severamente de todas las direcciones, con la oportunidad de transmitir el mensaje que hay detrás de tanta incoherencia lirica. Pero bien recordamos bandas como Cannibal Corpse u otras como Carcass, que nos acostumbrarían toda esa mar de imbecilidades ilógicas, que a más de alguna se habrá escapado por la realidad.

Un punto a discutir es la atención y la diferencia que puedes dar al 100% al álbum y tendrías que darle más vueltas a la torta, que padece de virus que te provocaría una tenia en los intestinos y supongo que no eres un imbécil para tragarte tal mierda sin al menos reconocerla. Por más que uno trate de degustar el cassette, tendrá que seguir en la batalla de las mil suciedades compuestas dentro del Grindcore sin ningún trazo que distinga a los demás temas, en concreto es lo que ocupa este Bride Of The Insect.  Con muchas bases de Thrash Metal, unos cuantos pellizcos de Black metal con incursiones Deathers y todo mezclado en el turbulento y escandalizador GRINDCORE DE COSTURA HORRENDA, se premia esto como una inquisición de CACA PARA RAYARSE LOS OÍDOS.

Aquel bien aventurado que quiera raparse con Discharge, el D-Beat y todas las ramas que quieran…les presento Lo anti-musical, sin proponer cosas más adelantadas como Anal Cunt, les señalo a Nuclear Death, como una de sus primeras excursiones al tubo en donde pasa el excremento de los animales y los insectos triturados para establecer un platillo de buen sabor entre los que las orejas la tienen amarillas y llenas de pus y todavía tienen animo de partirse el sexto tímpano que les sobra a esos deformes.

¿Quién iba a pensar que el ruido sería tan importante para la evolución de la música?


 (Versión Cassette)


(Versión Original)




Nota: Un 8.0 que se eleva hasta que mi oído no capte armonías.


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski