sábado, 3 de marzo de 2018

Vektor - Black Future [2009]




Dentro de la nueva camada de Thrash Metal encontraremos mayoritariamente un sector aferrado a la “nostalgia”, mejor dicho al refrito, en el cual practican música más para el desvergue de coverear a sus vacas sagradas en un bar fétido, antes que componer en realidad algo que se despeje del pegajoso semen de sus dioses. Si bien, es cierto que para crear el invento debes de tener una creatividad superior a los demás; y en ése aspecto los incipientes ni se deben de fijar. El punto y meollo del asunto, no es quién creó y quién no, si no, ¿Quién tiene los huevos de dinosaurio para interpretar un género bajo tu personalidad? Pocos cerotes se dan los trompazos con éste punto que tantas veces reitero en las críticas, y uno de ellos que ha logrado éste fin, es VEKTOR. 

Provenientes de –que raro- Estados Unidos, la bestia del Thrash escupía de sus fauces por el 2009 su debutazo en una escena de replicaciones a tope, de los revivals entretenidos y uno que otro loco sonando con ingenio, éste último es el caso que nos compete. “Black Future” embellecido por el aura Sci-Fi, Voivod, Técnica, y hasta Violencia y Brutalidad por todos los costados. Me pregunto: ¿Cómo carajos, después de mi discontinuidad de escribir (mal, que quede claro), se puede redactar o plasmar por escrito una semejante obra hora y ocho minutos de puro Thrash? Imagínense y figúrense un tramo tan largo al cual no aburre en ningún momento, siendo un género que peca de un supuesto minimalismo en sus composiciones.

Vektor lo tenía y tiene claro: Hacen Thrash sin preceptos ni prejuicios a la hora de componer. Claro como el culo de un gato albino. Laudable y plausible aquél que diseccione cada rincón de técnica enrevesada, la cantidad exorbitante de matices progresivos y la inherente pesadez del Thrash más virulento y extremo que factura el monstruo David DiSanto y Cía. Y es que extender tracks como: “Forest Of Legends” o “Dark Nebula” para incursionar en parajes y texturas ambientales de perdición y desolación, como auguraba la magnífica portada, logrando una hibridación de la técnica más depurada con la áspera garganta de DiSanto que roza el Black Metal. Y ya no digamos la grandilocuencia que contienen estos dos temas, ufff…

     Thrash Progresivo de alto nivel compositivo. Encontraremos momentos puntuales del disco, desde el crudo y directo cañonazo como: “Hunger For Violence” o “Black Future”, entre otras tesituras del headbanging más clásico y los BATAZOS del señor Blake Anderson, hasta múltiples cambios rítmicos y una ambientación lúgubre acompasada al deslumbrante virtuosismo instrumental de Nelson y DiSanto en las guitarras, sin dejar atrás una soberbia base rítmica que muele a trompazos junto a esa raspada y visceral voz, ufff… ¿Se nota la excitación ante un trabajo tan bien marinado? Y es que, no solo sorprende el arduo labor que supuso interpretar música sin hedor a influencias vetustas o a interpretar un estilo que ya había pasado su gloria por más de 20 añetes, y vienen estos tipejos, que claramente beben de los aventurados de su tiempo para ser ahora ellos, los aventurados de su/nuestro tiempo.

Que no se nos vaya el pulso!, no estamos ante la excentricidad pura, no estamos ante la cobra de dos cabezas. Pero, por la gran puta!! Estos cerotes son un remolino de aire fresco que merece su valía como uno de los pocos especímenes del Thrash actual que innovan con lo poco que ha quedado en el pozo, y ojo, no quiero ahondar y sumergirme en el impecable virtuosismo que constantemente palpan. Y es que, ESO, sin carecer de todas las características de un estilo al que supieron bien REINTERPRETAR.

Me privo de detalles, escúchenlo ustedes mismos. 

Enserio, si a alguien le gusta el Thrash Metal, y no le gusta esto, no lo entiendo.    







Nota: creció con el tiempo, 9.9


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski



viernes, 19 de enero de 2018

Morbid Saint - Spectrum Of Death [1990]





Cuando parlamos de Thrash Metal, por obligatoriedad tenemos que remontarnos, ya no solo a la “era dorada”, sino, al “declive”. Supuesto declive patrocinado por la Bay Area que involucionaba –por decirlo suavemente-  a la comercialidad de las nuevas mareas del contexto musical de aquellos tiempos. Sin embargo, tenemos que remontarnos al polo opuesto, al otro lado de la moneda, o como mejor se describe: El rostro más feo (en el buen sentido, obviamente) del Thrash Metal. El Death Metal andaba con el garrote suelto desatando obras magnas de la música, el Black Metal estaba dispersándose y erigiéndose como un género ruidoso y majestuoso. Entonces, el Thrash perrón en su esencia, al que todos estábamos acostumbrados opta por dos senderos pedregosos para salir ileso de una muerte prematura: El virtuosismo o la técnica de ejecución y composición en un género aparentemente llano y plano, y, el que nos compete, mis marmotas: La pesadez y la violencia hasta sus confines.

A ver…. Hablamos en teoría de 1989-1990. Mekong Delta, el “Rust in Peace” de MegaDave, Voivod, Coroner y demás pajarracos, daban las pautas para expandir el “tupatupatupatupa” en una fórmula matemática, eso sin perder el ADN. Gigantesco aporte el de los mentados en cuestión del “Thech Thrash”. Ahora bien, las eyaculaciones de la Ola Germánica de Thrash trajo venideros hijos que le levantarían la mano con arrogancia e ímpetu a sus tatas, hablamos de la híper-violenta escena, comandada de bestias como: Sadus, Merciless, Protector, y… MORBID SAINT. Este último, herido de cicatrices, al cual, vamos a desmenuzar.

Oriundos de una cloaca de Wisconsin, Morbid Saint pasarían de ser teloneros de Death y acérrimos a la bolsa escrotal de Slayer, a imponer respeto con su placa: “Spectrum Of Death” lanzado en 1990. Curioso destino arropó a “Los Saint” en el underground como “banda de culto”, gracias al fugaz remolino de sangre y fuego que dejaron en la memoria de todos. Si bien, los chicuelos se formaron en 1982!!!!, pero faltaron 8 años para ver el rostro avejentado y lacerado de la abuela de Eddie en la portada. Y encima, al indagar, uno se da cuenta que la desdicha es aún más grande: Tenían (y tienen) material que no se pudo publicar por cuestiones meramente de productoras, discográficas y demás. Señores, algo lógico y triste que le pasa a los grupos de estos pedigrís, Demo´s en demasía, ideas claras y ganas, pero si no te lo agarran, ve tú a un rincón del baño de tu compaye a grabar un cassette con producción de sótano, a ver si cuela por el mundillo.

Luego de fulminar a la mara subterránea con la Demo “Lock Up Your Children” en 1988, dos años más tarde, los sinvergüenzas meten todas, TODAS las canciones del Demo y las brutalizan más (si es que es posible eso). Amiguitos, eso demuestra la frustración de que no vean a la luz tus MIERDAS en el momento. Lo mismo pasó con “Destruction System” del 2015. ¿Falta de ideas o grabar canciones  decentemente que forjaste con esmero y dedicación?, En mi opinión, las dos razones son válidas.

Para los que nunca han escuchado a los endiosados Morbid Saint, dejarlo claro de antemano cipotes: Thrash Perrón de Carnicería Humana. Eso es lo que expresa este trozo de brutalidad. El Thrash llevado a su límite, sin híbridos ni artificios de otros estilos. El Guitarrro: Jay Visser (o mejor conocido como El Tío Cosa del Thrash) ha cargado al monstruo por añetes, y su pulcra idea de machacarnos el cráneo con sus indomables e insistentes Riffs lo dicen todo. No hay presentación más ad hoc para una bestia traga-sangre y huele-mierda como lo es el track: “Look up Your Children”: Cabalgadas, trotes y martilleos de instrumentos incesantes. La Base Rítmica se luce en todo el puto álbum como una sólida tanqueta pulverizadora. Esto es así compayes: Directo, Ruidoso, Brutal y hasta Jugoso si me apuran. 3 minutajos como El Chamuco manda, cerotes.

Acá no hay espacio para Riffs bailones y festivos, ni siquiera para los pesados y pegadizos!!!, estos hijos de puta se ganan la reputación de monstruos gracias a ese “algo” que no tiene mucho grupejo que se hace llamar deudor de lo extremo. Es cierto, el hedor de Petrozza en las vocales existe, el tufillo de esmegma de Slayer en las Guitarras también, la intensidad y el descaro de unos Possessed también; pero OJO, esto no es un vástago ni un homúnculo de los maestros, esto es, sin temor a equivocarme, el hijo y la evolución de la música de los tres mencionados sin siquiera sonar a una puta copia barata, adquiriendo, como todo hijo debe de hacerlo, una personalidad propia que lo distinga entre los demás. Eso lo ha puesto en la mesa Morbid Saint, que no quepa duda de quién carajos estamos hablando.

“Assassin” es la evidencia fehaciente de lo que propugno. Imagínense dentro de 7 minutos, un desquiciado cantando como si estuviera en el mismísimo infierno, junto a un extenso, plano y grueso tono de guitarras que solo se acoplan al martilleo inhumano de Lee Reynolds en las batacas. “Scars” casi más de lo mismo. Dos temas largos, que o bien te atrae esa abrumadora estampida o te muelen los tímpanos a vergazos y los desprecias. Esto es en concreto la esencia de Morbid. Haciendo un paralelismo ridículo, en la misma fecha sale “Altars Of Madness” de Morbid Angel. Y sin discusión alguna, son dos bandos distintos, peroooo… ¿quién suena más mugriento, cochambroso e inasequible para el oyente? Posiblemente los Saint, y si tienes dudas, mira los solos de Vissser, las composiciones que parecen una plasta de mierda fundida con lava que te cae encima sin piedad. Nada de Técnica ni virtuosismo, acá solo existe MATAR al oyente, espantarlo, pulverizarlo con todo lo que tengas. Esa lección la ha aprendido bien “Spectrum Of Death”.

 A medida que desmenuzas este cadáver, te topas con joyas como: “Damien”, “Crying for Death” o “Burned At The Steak”, que no hacen más variación alguna, intensifican más la monótona pero exacta palabra: BRUTALIDAD. 

Avisados están: Si no eres del gremio te va a costar digerir esta carne cruda, porque las composiciones son 100% aplastantes y casi inmutables, a excepción de algún momento en concreto que puedas paladear. En fin, “Spectrum Of Death”: Ejercicio puro de violencia y masacre Thrashera. Conclusión: Buen Discote, pero que no se nos pierda el rumbo al decir el tópico “Obra Maestra” a cualquiera.

O mosheas hasta que las cervicales te las extirpen o huyes a merendarte un poquito de Pink Floyd para suavizar el tímpano.






Nota: 8.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 7 de enero de 2018

Especial: Calentando los motores y la verga en este 2018 con THRASH METAL!!!!

Despierta nuevamente de uno de tantos comas en los que sufre el blog para aceitar la pija peluda y eyacular reseñas para este nuevo año 2018

Empezamos el 2018 como buenos cavernarios mentales de bar chuco de la esquina con pelo tiezo: THRASH de todos los sabores hasta que el esmegma y los cayos de los uñeros se pudran en nuestro cuerpo putrefacto y sucio.

A Disfrutar del BUEN Thrash Metal señoras, calentando el blog con BUEN MUSICÓN DE BOLO DE BAR MALOLIENTE!!

 A agitar la sesera y la verga al son del ritmo, los escupitajos; y una birria tibia mosqueada!!!!




Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


jueves, 5 de octubre de 2017

Myrkur - Mareridt [2017]





Amalie Bruun es el clásico fenómeno del cacareo de una figura que se está abriendo paso en un ámbito que desconoce. Cuando esto sucede, le preceden historias, cualidades, mitos y demás parafernalia hasta extra-musical que le atribuyen, para provocar impacto entre conocidos y desconocidos de la materia. ¿Es necesario engañar o atraer público con éste tipo de cosas infundadas por la prensa y el músico (mayoritariamente éste último lo hace)?, ¿Acaso necesitamos que el mercado promueva otro Slipknot, Ghost, el actual Arch Enemy, entre otros, que destacan por el humo que dispersan, en lugar de por cómo queman? Respondo: Ciertamente, no. No necesitamos ni la bulla ni el enfoque excesivo a grupos nada innovadores. Eso sí, que los mandriles rifen es otro pedo aparte. Que exista la música, ya sean Revivals, Recocinadas, vanguardismos o solo para pasar el rato.

El “éxito” que ha cosechado el proyecto pseudo-blacker que emprendió hace tres años la danesa, le lleva consigo las mismas consecuencias que los susodichos; detractores a morir que sienten que su bando elitista ha sido mancillado por una modelo que “tocaba” Pop, y que no le ofrece a los buitres la misma carne cruda y putrefacta que los tiene acostumbrados. Sí amiguitos, Al “True Blackero” se le revuelca el hígado escuchar las referencias, y peor aún, la oferta “tramposa” que es Myrkur.

Después del irregular “M” del 2014 con sombritas introvertidas de Black Metal, en éste “Mareridt” terminaría de soterrar esos rasgos lejanos del Black, para focalizar y madurar las composiciones sin la abundancia de los Riffs asesinos, ni los Shrieks más clásicotes. ¿Qué hay entonces? Sabiendo la gala de colaboradores, la influencia notable de los todopoderosos Ulver y la dirección contra la marea ortodoxa, nos topamos con Pop Metal asequible con aderezos entretenidos, coherentes, y un disfrutable ambiente.

Dentro de las características principales que encontraremos, está ése “Pop Black Atmosferic Doom Metal” que se tranza en canciones como: “Funeral”, “The Serpent” o “The Crown”, que hasta el tono de voz lo adecúa en múltiples melodías a un Pop inundado en la instrumentación llana y atmosférica con un chingo de instrumentos, tales como: El arpa de boca, el contrabajo, el violín, el piano, el órgano, el teclado, y hasta una Nyckelharpa. Escuchar “Crown” es como escuchar a Lana del Rey metalizada y resumiendo en casi 5 minutos un hedor a Folk atmosférico. Haciendo que la manada de músicos-de -sesión están ahí para hacer Folkie el invento, en lugar de orquestarlo.

Y ojo, hay que subrayar la labor vocal. La apertura “Mareridt” y “De Tre Piker”, son plenos cantos preciosos a cappella, en las que las cuerdas de Amalie Bruun no se han visto tan pulidas y con ése tufo celta como lo hacen aquí. Los onanistas de las voces pulcras, se divertirán acá. Como también, el tufillo nórdico, con: “Kaetteren” en el que los colaboradores se despachan a su antojo un instrumental folclórico.

Y para los momentos en los que queremos: épica, un coro bañado en una bruma de instrumentos interesados más por el aura “black/doom” que por la composición, un dos que tres shrieks en segundo plano, y una dinámica más suelta, tenemos: “Ulvinde”, “Maneblot” y “Elleskudt”, que reparten (sin exagerar) el mejor rostro de Myrkur: sintetizan lo que es el disco.

“Mareridt” supone una nueva entrada para los incipientes al Metal. En síntesis, Amalie Bruun le picó el interés por el Metal, o solo quiso embarcarse desesperadamente a que los reflectores se centrasen en su capacidad vocal (como lo demuestra en todo el puto disco) y en ser la “rara especie”, cuando no es otra cosa que música para atraer mosquitos. Asequible y atmosférico a morir. A eso se adhiere el centro de atención: La voz de Myrkur. Por lo demás, todo bien ejecutado, entretenido, cohesivo y disfrutable. ¿Pero para qué engañar? Esto no es Black Metal, y si me apuran, esto es indescifrable. Son olores, sabores y sonidos, pero que no concretan en un género en específico. Lo dejaré en Folk a la ligera, porque es lo que más apunta. ¿Lo mejor?, El trabajo vocal, en todo el álbum nos recalca eso Bruun  ¿Y qué otra cosa va ser?!!

No esperaba un Black Metal chillón, ni tampoco un Ulver 2.0, pero eso de sonar a Pop Metal con un fondo oscurete, como que no se saborea mucho. Más cuando las pretensiones son otras, y la música: REGULAR.

Recomendado para todo público.






Nota: 6.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Troldhaugen - Idio+syncrasies [2017]



Volvemos Cerdas!!!
Ofrendando las novedosas cosechas que nos trae la música! Al Vacilón, examinando y saboreando todos los géneros que se me ocurran mientras vea al Cipitío sediento de orina rojiza y de música chungona. Pues eso. Desde el otro extremo del mundo se nos erige como los cangrejos virgos de Troldhaugen. Que no es más ni menos que un grupo que se enfoca en la changoneta, en el humor y en tocar Metal con swing, cambios abruptos, y toda movida que le etiqueten de “Avant-Garde”.

Los australianos ponen toda la seriedad de su propuesta con un cangrejo montado en un scooter haciendo una pirueta bajo un fondo rosado chillón y dos triángulos tras él. Si alguien no conoce nada de ellos, se acerca a una tienda y ve este artefacto en la zona de metal, puede intuir TODO, absolutamente todo, menos seriedad. La imaginación de la portada. Objetivo cumplido por los oceánicos, con sus títulos ridículos y su desconocida presencia en el Metal, dejan entrever que son una banda enfocada al despelote musical que las cuidadosas y sutiles composiciones.

Empecemos a desmenuzar el contexto y texto del grupo: Dice la leyenda (y mis oídos) que éstos tipejos antes de sacar este aberrante espécimen, se empeñaban en sus dos anteriores discos a figurar como Folk Metal, pero siempre con ese impulso ansioso de maniobrar “moviditas” a granel del linaje más experimental. ¿Qué pasó? Que en este 2017 al sacar su tercera placa discográfica, terminan de encaminarse al sendero humorístico antes que hablar de los mitos de los bosques y demás parafernalia Folkmetalera. ¿Resultado? Mmm… Esclarecida está la propuesta, pero cómo hacerla es otro asunto.

A ver… La guitarra y la batería manejan el paso intermitente de un tempo y dinámica hasta bailable. Cosas puntuales como los exuberantes efectos de producción, la harmónica de boca, simulaciones de llamada y un largo etcétera de implementaciones de instrumentos y efectos sonoros, que enfatizan la ironía y el chistorete que es la música de Troldhaugen. Solo hace falta escuchar una canción para darse cuenta. Puesto en materia, encima se nos asoma el culpable de patentar a los crustáceos metaleros con un sello característico. Hablo de Reventusk, el vocalista que imita a un Troll paranoico y a un cantante formal en sus dos facetas más plausibles. Nada virtuoso, pero con un carisma y unas ganas de changonear que se delata con abruptos tonos y melodías.

No quiero explayarme en bosquejar una aparente imagen del sonido, partiendo de señalaciones en cada canción, porque a pesar de ser innecesario, sería estúpido de mi parte. Estamos ante unas cataratas de “breaks” irónicos, conjugaciones de pop, rap y principalmente electrónica, giros bruscos de efectos y cantos locos, y estribillos pegajosos como la puta pega loca.

Eso sí, la virtud y el cague, es precisamente ése toque: La casi-base musical que tiende a dar giros desenfrenados mediante esos manojos de "efectos de estudio" que interponen o comandan, mejor dicho, toda la música. Careciendo de riquezas musicales experimentales, similares  a unos Unexpect o Igorrr. Sencillo: No cuesta nada diluir "soniditos" con el son irónico de entretener con los híper-pegajosos-rítmicos estribillos y cambios abruptos en demasía. Entiendo que el trasfondo es un sinsentido cómico, pero, hasta para eso hay que ser buenos. En Troldhaugen la comedia correlacionada con la música es la prioridad. ¿Se lelva de encuentro matices que se pueden explotar? Sí, pero así son los (éstos) australianos de bayuncos, te guste o no te guste. Nada difícil de descifrar, Al tímpano le corroerá la teatralidad y melodía vocal del frontman en un santiamén.

Ahora bien, colar cohesivamente: Interludios de puro chiste sin sentido, teclados, una exuberante y extensa amalgama de “soniditos” de estudio, unas decentes labores en la bataca y guitarra, un histriónico vocalista, y un ADN de rareza y humor; los hace Avant-Garde? Mmm… Pue, No. No sé está innovando nada, y a fin de cuentas, eso es una tarea casi una ardua, espinosa y casi imposible tarea para cualquiera. El Término: “Avant-Garde” y “Experimental” hay que escudriñarlo con una tesis de 8 años o más, porque para mí, no veo diferencia ni definición alguna. Se le clava a todo grupillo que ande en movidas similares a la de Troldhaugen, porque no hay con qué agarrarlo, y pare de contar!
Lo mejor del disco: Reventusk con su teatralidad y locura de troll, los bombásticos estribillos y lo ameno y entretenido del disco.

Bueno mis cucarachas, acá dejo una mariscada con cangrejo bien servida. Fácil para el paladar, pero engorroso y rayado para los que no gustan de los mariscos. Incluye buen sabor de mariscos, pero nada especial. A tararear las locuras se ha dicho!!! "Metal Experimental" Oceánico como los canguros y los koalas mandan!!!! 






Nota: 6.666


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


lunes, 4 de septiembre de 2017

Cigarettes After Sex – Cigarettes After Sex [2017]





Dejemos resquebrajar esas últimas fisuras de imaginación que tiene cada ser viviente. Dejemos todo malestar que pesa y aplasta en nuestro finito cuerpo. Y por favor, dejemos que el vacío nos contemple, para que nosotros lo contemplemos a él. Cerdas y Cucarachas, con ustedes: “Cigarros después del sexo”. No se confundan, esto no es un Pornogrind Guatemalteco (sin ofender), mucho menos la nueva compilación de Los Chicos del Sexo. Nada que ver mis gecos morenos. A continuación, nos situaremos en la siguiente escena para esclarecer y figurar una idea de lo que es la música de estos gringos taciturnos, para no confundir a los más despistados: Al despertar de un placentero reposo, se respira el alba invernal con sus gélidas caricias, mientras, contemplamos el néctar del clima que nos evoca recuerdos mientras el gobierna el silencio y la melancolía… Pajas mentales aparte, El sonido de esta banda se define en solo cuatro palabras que sintetizan todo: Reflexión, Tranquilidad, Tristeza y Nostalgia.

Estamos ante uno de los debuts más sinceros que se pueden divisar por este año. 2017 nos regala una agrupación que debuta sin ningún atisbo de presunción instrumental, ni mucho menos asaltar al mercado musical. Pero sí, a resaltar con su luminosidad particular. ¿A qué putas me refiero?, que al divagar por internet te puedes topar con sapos multicolores que destacan por tener un culo, cabeza o lengua que irradie entre los demás. Eso, sin necesidad de aportar el nuevo ingrediente a la música; es ahí cuando entran en acción Greg González y Cía, que se les ha visto deambular con una liviana popularidad entre los más “Indies” de la web, “Los Trues Indies” (etiqueta lacerante para la vista). Y es que, eso es lo que tiene el mar de inmenso, y no podremos agotarlo aunque queramos. Un grupo puede pasar de ser un encuentro fortuito con los vagos cibernéticos, a tener mayor proximidad en su música mediante un estudio e interés que éstos adquieren al descubrirlos.

¿Cuál es la identidad y “gancho” de este negruzco disco homónimo?
Nombre y Apellido: Greg González, el guitarrista, vocalista y letrista. Simple, hay que diseccionar la labor de éste frontman, partiendo desde sus dotes.

 Empecemos: 1 – Guitarrista: A ver… En todo el puto disco se acompañan punteos llanos en las cuerdas, que cargan inherentemente en todas esas reverberaciones, efectos de pedales como unas brumas, ecos (y demás efectos sonoros); una influencia obvia del Shoegaze y derivados, cargando un factor primordial junto al Teclado de Phillips Tubbs: La Atmosfera deprimente, oscura y tranquilizante que transmiten con mucha naturalidad. Dicho sea de paso, excelentísimas maniobras ambientales de parte de ambos, conjugando los instrumentos para protagonizar un “Ambient Pop” como núcleo idóneo para precisar el ADN de “Cigarettes After Sex”

Número 2 - Vocalista: Ploouff..!! Esta es la razón por lo que el grupo es lo que es. Greg se presenta con la intimidad de nuestros pensamientos, en nuestro estado de ánimo, y en nuestras emociones con los protagónicos susurros clarividentes que comienza a proporcionarnos su canto andrógino, con una ligereza inmutable similar a la de un nenúfar. El protagonismo, el estilo y tono de su voz puede que no sea similar a la existencia de un Dodo en pleno siglo XXI, pero sí que crea un sello autentico que ningún dios avaro le puede arrebatar. Te duerma o no te duerma, el canto del barbón en un 0.00% de la población mundial no les ocasiona irritación. Si con la guitarra creaba atmosferas, con la voz crea belleza. Nada, acá si hay que escuchar por mucho “cuete que tire al bicho”.

Número 3 – Letrista: No. Aquí no hay poesía barroca o deslumbrante de entes que son capaces de ver un pedazo de pupú seco de un zebrasno como un diamante pulido. Las intimistas letras de Gonza responden al lado pesimista del amor o de las relaciones amorosas en sí. Nada de especial, claro… Pero cuando se toca un tema que a casi medio mundo le pasa, y encima, transmite una depresión amorosa de forma rotunda e impactante, hay que visionar bien que se cuela…

Solo hay que ver los “Lives” o Conciertos. El tipo parece un tristón que ha podido lograr compactar todo ese malestar que siente, a través de la música. La música en sí intuye los textos, y no es por casualidad que ambos factores concluyan en un ambiente opresivo, oscuro y deprimente. Creo que hay que ser un despistado o un completo cerote para no darse cuenta de que se cuece un Pop Ambiental casi suicida. Hay que ver las portadas!! Todas son negras sin ornamentos, hay un “En vivo” en blanco y negro, y hay letras!!! Si pareces de cataratas está bien, pero sino, algo ocurre…

Sí focalicé ostentosamente al cerebro del grupo, por algo será, no? Prácticamente el responsable del sonido relajante del grupo es él. Ahí no hay discusión. Y se desmenuza el material bajo la óptica hacia el vocalista para entender TODO el contexto de la música en general.

Ahora bien, ¿Qué es soporífero ese tempo lento de parte de la base rítmica y del sonido en general? Claro, sí hasta para eso hay que ser bueno. ¿Monótono? Mira, en casi un 90% la monotonía y el conciliar el sueño con un disco, se cataloga a éste como un trozo fétido de excremento sin creatividad. Pero… “Cigarettes After Sex” son de la minoría a la que agrada sin tener una espectacular oferta que entregar. Solo se disfruta ese “felling” o sentimiento que emiten. Parece que no, pero tiene la misma importancia ese sencillo golpeteo de la batería de parte de Jacobo, como lo tiene el melodioso canto de Greg, o las líneas voluptuosas del Bajo, o las telarañas que creaba el Teclado. El Tempo lento y la monotonía es parte fundamental para sentir las pesadumbres que exhala el álbum, si no te gustan, no te gusta el disco.

Sin más, No hay porqué detallar exhaustivamente hasta el pedo del bajista, y queda comunicado el parecer y la idea central de lo que es el debut sincero de los “Cigarros después del Sexo”. Les aseguro a los primates que gustan de las auras expresivas de bandas como: “Slowdive”, “Lana del Rey” y todo el Indie Pop que se les ocurra, que los Estadounidenses transmiten a plenitud lo susodicho en el primer párrafo: Reflexión, Tranquilidad, Tristeza y Nostalgia.




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Nota: 8.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski


domingo, 27 de agosto de 2017

Ded - Mis-An-Thrope [2017]





Nu Metal para los jovenzuelos, como no. Y lo que hay en el costal es un disquito disfrutable para cuando nos pide el cuerpo algo facilón, sencillo, directo, pesadín y meloso como una dona rellena de crema pastelera. Y es que, es eso lo que nos avienta esta banda, debutando en el mercado con Nu-Metal azucarado, violento y gritón. Encima a eso le añades toda un aura de puberto misántropo y capas, y capas, de repetidos estribillos bajo un muro sónico pesado como la caca del cipitío, y tienes como resultado a unos gringos que se hacen llamar “Ded”,no Deffffff, sino “Dead”.

No hay que darle vueltas a la misma hoja en blanco, eso sí que me lo han enseñado los grandes de la llaneza y simplicidad musical. Precisamente Ded contiene todas las características de un disco Pisado/Pesado pero con altas dosis de juventud y rebeldía inocente. No me voy a extender con este material: Disfrutable hasta cierto punto.

Me gusta, me gustan los jugueteos electrónicos, los pegadizos coros, la producción revienta-tímpanos (junto a su música), incluso hasta cuando está rapeando Joe Cotela, y de repente se tira una voz desgarrada cargada de odio y luego diluye ese cañón de tramos coreables. Música? No lo dije antes? Batería y Cuerdas con sonidote 2017 pero violentas y repetitivas. Y he ahí el pedo gordo.


Nada, un disco que se ve muy centrado en plantar la cara este año a base de repetidos y tediosos estribillos que proclaman letras tan vacías como: "Fuck Me, Fuck You Too", vapuleándonos con su sobreproducción y su focalización a odiar todo a lo pendejo como un adolescente que lo acaban de echar de su casa, y con la idea central de arrojarnos canciones modo: "Singles", tan frágiles como cascaras de huevo, y tan pegajosas como las yemas del mismo para jóvenes incipientes en el Metal.

Y antes de que arruine la recomendación para documentar, o ya bien, para deleitar; no remitiré en perder mucho tiempo en redundar cómo el disco es tan cansino después de tantas vueltas, o bien, tan disfrutable en reducidas dosis, con milimétricos detalles que no existen en el disco. Porque de lo contrario, pecaría de esa extraña "magia" que tienen los debutantes DED

Paradojicamente: ¿Qué es lo peor y mejor de todo? Que no es necesario tardarse un mes para capturar la música de los gringitos estos, ni escucharlos tantas veces para llegar a mi conclusión.
Para los amantes del Ñu-Metal!!! Y eng eneral, disco correcto y finito como él solo.







Nota: De buenas un 8, de malas un 4, sacamos la media = 6.0


Publicado Por: Zdzislaw Beksinski